Los hermanos Carlos y Pablo Valderrama fueron los pioneros de una dinastía de futbolistas que hicieron historia.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Carlos ‘Jaricho’ Valderrama abrió la ruta para consolidar una dinastía que marcó un hito en la historia del fútbol nacional e internacional.
Al lado de los famosos Granados, cuyo líder fue el inmortal Ricardo ´Boyo e Yuca´ y de los Arango,cuyo caudillo fue Carlos, los Valderrama, representan otro de los clanes brillantes del fútbol colombiano quienes fueron auténticos valores del balompié nacional, identificado por el talento, fuerza, la garra, valentia representantiva de la casta samaria.
El Clan Valderrama apareció en nuestro fútbol con Pablo y Carlos Valderrama. Al primero se le conoció en el mundo del fútbol como el ´Toto´ e incluso como ´Sabú´; el otro es el mismisimo ´Jaricho´.
De los dos hermanos, Pablo tuvo mayor resonancia en el fútbol colombiano. Pablo ‘Toto’ Valderrama y Carlos ‘Jaricho’ Valderrama jugaron en la selección de fútbol del Magdalena y más tarde en el Unión Magdalena, esas son las raíces de esta historia repleta de fútbol.
Toto fue defensa central del Unión Magdalena (1962 – 1965) y Cúcuta Deportivo (1966 y 1967) e incluso en el Junior ( 1968), mientras que Jaricho se desempeño como mediocampista y defensa central del Unión Magdalena (1962 -1967) e hizo parte de la Selección Colombia que disputó en 1965 las eliminatorias de fútbol para el mundial de Inglaterra 1966. Tuvo una vida corta en el fútbol
Toto falleció el 14 de septiembre de 2011, a los 78 años de edad, se caracterizó por ser un defensor recio y de mucho temperamento para jugar el fútbol, pese a su pequeña estatura. Fue el padre de Didí Valderrama y de Pablo ‘Yiko’ Valderrama. Didí y Pablo se desempeñaron como centro-atacantes.
Jaricho, quien murió el pasado 23 de agosto, fue el papá de los futbolistas Alan, Ronald y Carlos ‘El Pibe’ Valderrama. Los tres hermanos jugaron en el medio campo.
Carlos y Didí le dieron, con su fútbol, mayor prestigio a la dinastía que se conoce como el Clan Valderrama y de paso hicieron famoso el barrio Pescaíto, donde también nacieron estos dos astros del balompié samario.
El Pibe, la estrella internacional
Carlos ‘El Pibe’ Valderrama es considerado uno de los máximos exponentes en la historia del fútbol Colombiano. Bajo su capitanía llevó a Colombia a participar en los mundiales de fútbol de Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998. Fue escogido como el mejor Futbolista de América en 1987 y 1993, y en el fútbol profesional colombiano obtuvo dos títulos con el Junior de Barranquilla (1993 y 1995).
Con los años y gracias a su éxito internacional, Carlos se convirtió en el nuevo líder del Clan Valderrama. «Mi padre jugaba en Unión Magdalena con mi tío, su hermano Toto. Por parte de madre (Juana Palacio) tuve los hermanos Palacio: Justo y Aurelio. Después vino la camada de nosotros. Un primo por parte de padre, Didí Valderrama, y un hermano de él, Pablo, que jugó unos cinco años. También, por parte de la familia Palacio, jugaron Julián y Miguel González y el Cundi Palacio. Mis hermanos Ronald y Alan fueron profesionales por más de diez años, y Nelson no tuvo tanta suerte porque se lesionó empezando su carrera. Somos una familia de fútbol», reseña Carlos sobre el historial futbolístico de su familia.
Didí Valderrama llegó del Unión Magdalena al Junior en 1984 con un precio que nunca antes se había pagado por un jugador en el fútbol colombiano y que en esa época era escandaloso: 25 millones de pesos. El atacante samario dejó huella en el equipo de Barranquilla, donde anotó 48 goles. También militó en el Atlético Nacional.
Sin embargo, el mayor brillo de los Valderrama en el Junior lo daría años más tarde el ‘Pibe’, quien lideró un equipo que metía miedo a los rivales a nivel nacional e internacional y les «bailaban el indio» a todos los que enfrentaban. De esa nómina de 1993 se destacan Iván René Valenciano, Víctor Danilo Pacheco y Oswaldo Mackensie, todos bajo la batuta del 10.
Los nombres y apellidos se confunden, los Valderrama Palacio son un símbolo del fútbol samario, colombiano e internacional. La pregunta que queda es si la ‘cantera’ de Pescaíto está agotada o si nos seguirá dando más alegrías con su clase en los terrenos de juego.