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Eugenio ‘Tito’ Garrote, el hombre de Nelson Pinedo en Cuba

Se llamaba así el comisionista cubano, representante de artistas que merodeaba entre Cuba, Colombia, México y Venezuela en los años 50  y  60.

Por: Efraín Peñate Rodríguez

Eugenio ‘Tito’ Garrote (centro), fue el gran mecenas de Nelson Pinedo

Me contó Nelson que conoció a este ‘Tito’ Garrote la vez que el rebolero nuestro permaneció en Venezuela buscando  “chamba”  como cantante, en cuanto culminó una serie de presentaciones de la orquesta de Pacho Galán allá en Caracas. Chucho Sanoja  le sugirió que hablara con Garrote, quien le dijo no tener  por ese momento nada, pero le sugirió que cuando fuera a La Habana, lo buscara.

Y  sí. Nelson buscó a ‘Tito’ Garrote allá en La Habana, pero fue en cuanto hubo regresado desde México donde Nelson  debió permanecer  hospitalizado  y  revisado médicamente  casi medio año de 1959, recuperándose de las heridas graves con las que resultó en el accidentado viaje del auto que  conducía  Irma Dorantes (estrella de la farándula Mejicana) que lo había invitado a “echar un pié”.

Este regreso de Nelson  a Cuba después de esta  gira por México … (las había hecho a Argentina-Peru-Ecuador y resto de América)  se produjo estando ya apoderado del gobierno de la revolución en Cuba el Comandante Fidel Castro. Nelson era figura estelar desde cuando  ingresó a Cuba  por la puerta grande, como cantante  invitado de la orquesta  “Serenata Española” en 1953… de  donde  “se coló” directamente en la Sonora Matancera.

Nelson Pinedo, amigo de ‘Tito’ Garrote.

Eugenio Garrote atendió a Nelson en su indagación sobre cómo estaba el movimiento artístico en La Habana ahora bajo el Gobierno Revolucionario.  En su propia casa, ‘Tito’ Garrote le advirtió a Nelson: “Aquí  acabó todo  lo que  estaba  montado como tú lo dejaste cuando te fuiste a México”.

Es más, le añadió: «El gobierno me ha obligado a alojar aquí a dos guajiros. Es una medida adoptada para rehabilitar a toda la población campesina  de la isla, llevada a una ruina atroz por las arremetidas y violaciones de la policía de Batista, que los torturaba  acusándolos de auxiliar a los  revolucionarios».

Alertado por lo que escuchó de su amigo ‘Tito’ Garrote, Nelson amplió sus indagaciones percatándose de la suspensión  de todos los  montajes de farándula  y  prostitución,  para conducir a sus envilecidos  involucrados dentro  del  malsano  oficio  de la prostitución,  a  métodos  de rehabilitación,  alfabetización  más   alimentación  y medicina  sin costo,  además de  recuperación para mujeres  analfabetas  de la prostitución  o de servicios domésticos a las cuales habrían de enseñarles   labores de costura  dotándolas de  maquinas  importadas desde Colombia, con  montaje  de talleres  para los que  se dispondría de las mansiones abandonadas por los ricos de  El  Vedado, que escapaban de   la  isla.

A la larga el propio Nelson Pinedo, cuya  infancia fue vivida “guapeando” en el convivir de su clase baja  allá en el barrio Rebolo,  siempre manifestó un   reconocimiento  al  valor  social y político de la Revolución Cubana.  Aquí,   en pleno estadio de Rebolo  en su último concierto, expresó enfáticamente…  “Cuba, esa es la Isla brava… es la isla que nos ha enseñado  dignidad… identidad  latinoamericana«.

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