La historia de los mundiales de fútbol nos muestra que, solo dos veces, el campeón vigente, fue capaz de repetir su título en el Mundial siguiente: Italia (1934-1938) y Brasil (1958-1962).
Por : Javier Castell
El resto de los campeones no pudieron conservar el título obtenido cuatro años atrás. De hecho, Italia, España y Alemania, los últimos tres campeones, fueron rápidamente eliminados en el ulterior Mundial.
En algunos sectores futbolísticos se le ha denominado ‘la maldición de los campeones mundiales’. Al respecto, Jens Kleinert, sicólogo y profesor de la universidad de educación física de Colonia, conceptúa, grosso modo, que puede obedecer a dos factores: el primero, alude a la dificultad que tienen los entrenadores de dejar por fuera a los jugadores que conquistaron el título en el Mundial pasado con cuatro años más y en algunos casos sin estar en su mejor momento. Y, el segundo, se refiere a la motivación. “Si sueño con convertirme en campeón del mundo y lo he cumplido una vez, entonces esas ansias, esa pasión desaparecen”.
Acudí a estas opiniones especializadas para reafirmar lo que hace un tiempo hemos visto con los campeones del fútbol colombiano: la generalizada actitud de reducir su interés por el siguiente torneo. El extravío de la indispensable mística para sostener el talante competitivo. En el caso del Junior no debería ser tan concluyente la anterior teoría, porque el objetivo de la Copa Libertadores en 2019 tendría una gran fuerza estimuladora.
El pasado fin de semana, el Junior se coronó campeón de la Liga, y pocos días después, y aun con el orgullo de sus hinchas pavoneándose, se han conocido algunas noticias que, en principio, no son tan estimulantes para ellos.
Comesaña ya no continuará al frente de la dirección del equipo. A la luz de sus declaraciones, no terminaron de convencerlo los planteamientos de los dirigentes con relación a la conservación de la estructura nominal.
Luis Fernando Suárez será el sucesor de Comesaña en la dirección técnica, y esa parece una decisión de las que tienen intención de repeler a la “famosa maldición”. Su amplio recorrido, sus conocimientos, sus experiencias mundialistas con Honduras y Ecuador, le abren, de entrada, un generoso crédito.