Por Soledad Leal – Chacharera
No me gusta el Carnaval…
….desde que inventaron los palcos y me quitaron la espontaneidad del bordillo, la igualdad de la calle a pie, y se inventaron la exclusión de quien puede pagar la ocupación del espacio público.

….desde que mirar los disfraces, la creatividad, el ingenio y la burla, propias de los costeños, se convirtió en un desfile de marcas y de “artistas” televisivos inventados en un “reality”.
….desde que los “monocucos” delirantes de satín hipercolorido, y los “Congos” rellenos de papel brillante, hechos en casa o por la vecina, desaparecieron de las calles para darle el escenario a las plumas, lentejuelas, canutillos, mallas y trajes de baño recamados, “importados” de fiestas lejanas.
…..desde que la famosa “Batalla de Flores” rueda al son estridente de reggeatoneros y bachateros que nadie conoce en su país de origen, mientras, a pie, el millo trata inútilmente de sobreponerse a los miles de vatios ensordecedores.
….desde que dejamos de ser un “oasis” verdadero de paz y la inseguridad rampante nos impidió aceptar un trago brindado por cualquier desconocido, o dejar que alguien enmascarado se me acercara hasta romper mi habitual cerco del espacio personal y me metiera en su “recocha”.
….desde que desaparecieron las “verbenas” a mitad de calle en las que hacíamos “mortales” duelos de baile y de programación musical, compartiendo el mismo sancocho en toda la cuadra, para dar ahora paso a los conciertos y presentaciones con precios de espectáculo gringo y escenografía de pueblo pobre.
…desde que –en fin- me puse vieja y preferí irme a una playa lejana para no sacar altísimas cuentas que me permitan disfrutar la música, el desorden, la rumba, en cualquier barrio o en cualquier calle.
Acepto totalmente que no “evolucioné”. Que me gustaba el Carnaval y ahora tendría que adaptarme al gran negocio organizado por y para un “cartel” de comerciantes caleños y foráneos en general. Ya no lo siento MI Carnaval. Me fui.]]>