Jesús en su anuncio del Reino lo vemos profundizando esa visión socioeconómica altamente criticada por los profetas frente al dinero y la riqueza.
Por: Padre Rafael Castillo Torres
Jesús puso su énfasis en el anuncio del Evangelio a los pobres, en las bienaventuranzas de los pobres y los ayes contra los ricos, en la polémica contra el Mamón y los privilegios de los ricos en la sociedad, en los actos de solidaridad concreta con los pobres, en la oposición clara que hay entre el tesoro celestial y los tesoros terrenales, en la advertencia ante los peligros de la riqueza y la avaricia y en la exhortación a ser ricos en Dios. Esto es lo que crea, según Jesús, una inversión de valores marcada por el dinero, la riqueza y el status.
1. Jesús enseña que la vida gana profundidad si las personas comparten lo que tienen en beneficio del bien de todos, y principalmente de los miembros débiles de la sociedad.
2. La dignidad del ser humano no se deriva de la cantidad de bienes acumulados, ni consiste en llenarse de riquezas o codiciar lo imposible pasando por encima de las necesidades del prójimo.
3. La dignidad consiste en poner en práctica el mandato del amor. Este es el móvil más fuerte para enfrentar la reforma tributaria y no contentarnos con una mera acción paliativa. El Evangelio rechaza todo clientelismo político, social y económico.
5. La reforma tributaria antes que racionalidad económica es la economía salvaje del beneficio propio, del acaparamiento, del lucro personal, del derroche y de la perdida de todos los carenciados.
6. La reforma tributaria aumentará los festines de los ricos que son la cara visible y lúdica de la ociosidad; es decir, de una haraganería entretenida.
7. La reforma tributaria ni mantendrá, ni aumentará la calidad de vida de los más pobres, sino que provocará su muerte y la condena de los corruptos y ricos egoístas.
8. La reforma tributaria encarna pecados económicos y sociales como son el acaparamiento, la codicia, la acumulación egoísta de riquezas, la explotación de los trabajadores, la glotonería, el derroche, la crueldad y el manejo corrupto de la justicia.
9. El Dios que está en desacuerdo con la Reforma Tributaria, juzga y condena a quienes despliegan conductas antisociales, injustas, explotadoras y violentas.
10. Una verdadera reforma tributaria desde Dios no anula la propiedad, tampoco el dinero, ni los bienes. Pero si subraya y enfatiza la función social de los bienes, el dinero y la riqueza. La reforma de Dios busca garantizar, mantener y mejorar la vida.