Por Chachareros
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No había por dónde meter un alfiler. La gente se apretujaba en los palcos, en los minpalcos, en las bocacalles, en los pocos árboles y hasta en los postes del alumbrado eléctrico y para llegar a la Vía 40 no había más que recurrir al buen servicio de carruajes destartalados tirados por burros o caballos a mil pesitos el pasaje.
Y al fondo la protesta y el grito herido de Máximo Visbal porque su cumbiamba ‘La Pollera Colorá’, “¡que tiene 23 años, carajo, de estar aportando con su presencia al Carnaval, nos dejaron en la cola! Así como lo oye, ¡de último! No hay derecho. Pero así sea a la media noche desfilamos y le pedimos al pueblo que nos acompañe alumbrando a nuestra Pollera Colará con velas, como en los tiempos pasados”.
Y de inmediato gritó un señor igualito al periodista Wilber Fábregas, con su señora y su séquito, todos vestidos con la moda del siglo XVIII, “como en los tiempos de nuestro siglo, de hace 300 años”.
Y de repente, mientras Max Visbal peleaba porque lo dejaron de último con su cumbión, partió la primera danza estupenda y colorida y detrás la bella Reina Cristina Felfle Fernández De Castro, en su lujosa carroza. Comenzaba así la brillante Batalla de Flores del Carnaval de Barranquilla 2015.
No muy lejos de allí, a unas pocas cuadras de la Vía 40, en un tétrico apartamentico, el marido chiquito era literalmente conminado por su corpulenta pareja: “¡Entonces qué, me llevas a la Batalla de Flores…sí o no!”. Ni de vainas diría que no.
Al otro lado, en un escenario distinto, en un barrio casi de lujo, unas marimondas se entonaban, no con cualquier gordolobo con limón ni chirrinche, sino con el propio ‘Juanito el Caminador’, Johnnie Walker.
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