La joven sale hacia Cartagena y no aparece en cinco días. ¿Por qué la juzgamos? ¿Por qué juzgamos a quien desaparece porque quiere?
Por Daniel Aguilar, Comunicador social, PhD en Sicología
Hay días tan tristes, que uno se levanta con ganas de salir corriendo. De irse a un lugar en donde nadie le reconozca y comenzar desde cero. Quizás convertirse en agricultor, mensajero…a mí, particularmente, me encantaría volverme ebanista en algún pueblo perdido.
Hay días que son tan felices que uno quisiera salir corriendo y contarle al mundo, que todo…absolutamente todo y todos, nos valen tres tiritas de papel celofán.
Hay días que son tan insignificantes, que uno quisiera salir corriendo a cualquier otro lugar y vivir una experiencia que reanime una vida monótona.
Hay gente que un día lo hace…se van. Nos asusta, nos agobia, porque vivimos en un país en el que la vida no vale nada. En el que el vivo vive del bobo y lo aplaudimos. Pero a pesar del susto que nos causan, vuelven… afortunadamente regresan con algo que contar.
Pero sobre todo, hay personas que deciden perderse por un rato, para encontrarse a sí mismos.
Creo que todos lo hemos deseado en algún momento.
¿Por qué criticar a quien lo hace? ¿tenemos autoridad moral?…
Pareciera que algunos esperaban un desenlace traumático y nefasto de la desaparición de la joven, para robar un poco de atención y decir «yo le conocía». Y cuando no hay tal, entonces se burlan.
Aveces hace más daño el comentario imbécil con ínfulas de gracejo, que la evasión momentánea de la realidad..esa evasión que todos desearían en algún momento, pero no todos tenemos las pelotas…porque lo único cierto es que si alguien decide apartarse de nuestra realidad, es porque tiene una razón para ello.
Fin del comunicado. Daniel Aguilar.