El título que leen arriba es la arenga que fue utilizada por el ministro para la Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, en abril de este año.
Por: Lexander Loaiza Figueroa – @Lexloaiza
Pero según analistas vinculados a la oposición venezolana, la intención de esas maniobras era la de reducir una amenaza más interna: la creciente impopularidad del presidente Nicolás Maduro.
Luego de haber triunfado precariamente en las elecciones de abril de 2013, Maduro ha visto descender su popularidad proporcionalmente al agudizamiento de la crisis económica y de inseguridad.
Ya en septiembre de 2014, la simpatía hacia su gestión se ubicaba en un 30,2%, que descendió según registros de Datanálisis, al 22,6% en enero de 2015. En pleno auge de la campaña “antiimperialista” contra Estados Unidos que incluyó, además de ensayos bélicos recolección de firmas, la popularidad del presidente no pasó del 25% según los sondeos más optimistas.
Pero la precaria imagen no había encontrado su piso y la misma Datanálisis comenzó a publicar en julio de este año cifras que ubicaban el rechazo a la gestión Maduro por encima del 80%. El presidente de la firma, Antonio Gil Yépez dijo al canal de noticias Globovisión que la popularidad de Maduro rondaba otra vez el 22%.
Tras cerrar la frontera, desplazar colombianos ilegales desde Venezuela y acusar a Juan Manuel Santos como responsable de ataques a la moneda venezolana para reducir su valor, la popularidad de Maduro no ha mostrado signos de mejoría. El nuevo frente de batalla de Maduro no ha logrado aglutinar simpatías alrededor de su figura porque a juicio de muchos, la fuerte recesión económica pesa mucho más que problemas con otros países.
En este 2015 Maduro comenzó polemizando con Estados Unidos y Obama, por las sanciones que este país impuso a varias decenas de oficialistas por estar incursos en supuestas violaciones de derechos humanos. Luego fue con España, por vincularla con supuestos planes desestabilizadores contra Caracas. Más tarde el turno sería para Guyana, por la explotación de concesiones en el territorio en reclamación que años antes, y según sus enemigos políticos, el mismo Maduro en calidad de Canciller, había avalado con la anuencia de Hugo Chávez.
La estrategia de Maduro de confrontar a Colombia le ha resultado particularmente beneficiosa a su nuevo peor enemigo, Juan Manuel Santos, cuya gestión no ha sido en este segundo período particularmente popular, sobre todo tras el ataque guerrillero donde murieron 11 soldados, en abril pasado.
La encuestadora Datexpo, publicó esta semana un estudio realizado entre el 1ro y el 4 de septiembre vía telefónica y con entrevistas personales donde revela que la popularidad de Santos subió sólo en el último mes, nueve puntos porcentuales, al pasar del 24 al 33%, según el sondeo. La encuesta, realizada por la empresa Ipsos-Napoleon Franco para el poderoso grupo mediático RCN, revela que la crisis fronteriza y la reacción más severa de Santos ante las críticas e insultos de Maduro, le ha generado los réditos de popularidad que incluso no ha logrado con el proceso de paz que ha promovido con los grupos irregulares y que se negocia en La Habana.