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Políticos del capitalismo

 Diseñados para proteger negocios caníbales y anestesiar ingenuas comunidades ciudadanas.

EL COMENTARIO DE ELIAS 

Por, Jorge Guebely  El capitalismo liberó a sus políticos para adelantar campañas electorales, pero los sometió al servicio de sus intereses económicos. Los liberó, pero los esclavizó. Los conminó a incumplir promesas públicas para cumplir las privadas. Estigma electoral que se perpetúa en las gobernanzas. Un buen gobernante sabe fingir ante los ciudadanos y ser verás con el potentado. Un buen senador aprueba leyes inocuas para la población, pero eficaces para los poderosos. Capitalismo que, por sus excesos voraces, enferma de deshumanización. Basta recordar la reciente ley que regula el consumo de droga en parques para constatar esta percepción. Sumisión ante el enorme negocio de mafias nacionales e internacionales, ante instituciones legales como la bolsa de Nueva York –públicamente el señor Richard Grasso, el presidente de entonces, tuvo contactos con FARC. Sumisión ante la OTAN que protegía campos de amapola en Afganistán y ante el mismo gobierno de los Estados Unidos que, según Daniel Stulín, es el mejor beneficiado por el negocio de las drogas. El periodista, Jesús Esquivel, habla en su libro de los barones gringos que jamás son capturados. Prohibir las drogas en parques colombianos parece más una estrategia política de sumiso, vender la cama donde la esposa se solaza con el amante para solucionar la infidelidad. ¡Absurda tontería! Absurda inoperancia del político tercermundista en el capitalismo salvaje. Sin formas distintas para brillar en sus ambiciones personales, está constreñido a hacer simulacros de gobierno, a fingir moralismos inocuos, a usufructuar la emocionalidad popular, para ganar elecciones y contar con el beneplácito de los poderes económicos mayores. Políticos con alma de gallina culeca que pone huevos podridos y cacarea con bombos y platillos. Cacarea con sofismas moralistas y populistas como la intención de proteger a niños ante las peligrosas drogas. Argumento inverosímil por proceder del Estado colombiano que casi nunca protege a nadie, excepto a los poderosos. Tampoco protege a los niños urbanos ni, mucho menos, a los del campo quienes mueren por las balas del narcotráfico. Ni siquiera se preocupa por la suerte de los campesinos desplazados. Prefiere aprobar leyes pingas para evadir a la comunidad internacional y promover la legalización del negocio. Teme pedir al presidente Trump que haga algo honesto por Colombia como él pide al presidente Duque que haga algo por los Estados Unidos. Políticos del capitalismo salvaje diseñados para proteger negocios caníbales y anestesiar ingenuas comunidades ciudadanas. Hacen parte de un orden social cada vez más en crisis humanitarias y humanas. Actúan como bacterias que fermentan, cada vez más, el inhumano sistema. jguebelyo@gmail.com]]>
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