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Paraísos reales

El escritor y columnista Jorge Guebely, PhD en Literatura, comenta el poemario ‘Amores Urbanos’, de Martha Cecilia Cedeño Pérez. «La nostalgia ayuda a vivir un presente demolido, pero no evita la demolición». 

Por Jorge Guebely*

La nostalgia ayuda a vivir un presente demolido pero no evita la demolición; por el contrario, la hiperboliza, la hace más intensa hasta el dolor. Recuerda oscuramente un paraíso en el pasado por el exceso de infierno en el presente.

De nostalgias habla el poemario, ‘Amores Urbanos’, de Martha Cecilia Cedeño. 49 poemas, construidos con lenguaje limpio y fresco, revelan una ciudad de calles y avenidas desoladas. Imágenes insólitas y lozanas la visibilizan como un espacio devastado, forma particular de ver y expresar un mundo interior. ‘La ciudad se extiende como una sábana / de plomo / con sus largos agujeros verticales’.

Martha Cecilia Cedeño Pérez, antropóloga y poeta.

Son nostalgias de poeta que no sucumbe en el infierno de cada día, que no se conforma con esta proliferación de máscaras. El oído percibe la ciudad como un espacio rajado, triturado, desintegrado. ‘Murmullo ajeno del goce / de los cuerpos / perdidos en un tiempo / de grietas / e intersticios.’ Ciudad presente —tal vez Barcelona u otras— provocando reflexiones poéticas en torno al desarraigo, donde la desolación invisible y sensible cubre el paisaje urbano, y la sensación de desfalco brota a cada instante. Ciudad laberinto, infierno arquitectónico donde la poeta refleja su alma, metáforiza su caída.

‘Deambulo por la misma calle / y siempre es otra: / un reflejo de mi ánima descompuesta’. Versos que recuerdan los de Borges. ‘No esperes que el rigor de tu camino / que tercamente se bifurca en otro, / que tercamente se bifurca en otro, / tendrá fin. Es de hierro tu destino’.

También el poemario habla de rebelión contra el destierro. Martha Cecilia se convierte en musa ‘… de los vencidos / y de los huérfanos marineros / de la calle’. Se rebela contra una ciudad que ‘regurgita / rutinas / conversaciones / lamentos / risas’. Donde ‘Los ojos perciben reflejos / y significados falsos / en cada fragmento / de escenario, / mercancía dorada / en el arco de los edificios’. Y las palabras ‘… son fuegos efímeros / en este día de nieblas / y perfiles empañados’. Se rebela contra la muerte humana.

Aparece entonces la otra ciudad, la Neiva distante, con su ‘Rumor de río y calle ardiente / a las tres de la tarde / y una evocación en los ojos / cuando te siento / lejana y frágil / como los días de la infancia’. Aparece para retornar momentáneamente al paraíso de la infancia, antiguo puerto de salvación. Aparece con la certeza de que las nostalgias son remembranzas de paraísos reales.

*Jorge Guebely es escritor, PhD en Literatura y columnista de varios medios en Colombia

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