Algunas veces, las decisiones políticas suelen ser sorpresivas. De un momento a otro, Obama restablece relaciones diplomáticas con Cuba. Los antecedentes fueron muchos y válidos: oficios del Papa, presiones internacionales.
Por Jorge Guebely – Chacharero invitado*
Pero nada hacía prever el cambio de actitud en los Estados Unidos. Y de pronto, sin el consabido escándalo de los acontecimientos políticos, un presidente menor de un país mayor le tiende la mano a la oveja negra de América Latina. Y yo, que jamás prescindo de las suspicacias políticas, me pregunto: ¿de dónde surgió la orden?
Evento similar sucedió en los 70’s con la diabólica China de entonces. Ingenuamente los maoístas colombianos veían una confrontación irreconciliable entre el comunismo chino y el capitalismo norteamericano. La euforia ideológica no permitía preguntarse de dónde surgieron los dineros que financiaron la revolución china y rusa. Nunca se cuestionó que los aportes de obreros o campesinos no eran suficientes para que Lenin viajara entre Europa y Rusia o Trotsky viviera en Nueva York. El tiempo dejó en claro la importancia de los banqueros internacionales en las construcción de estas revoluciones que para ellos no eran más que otro negocio.
Y en la cima de las confrontaciones, de un momento a otro, dos grandes enemigos pasaron a ser los dos mejores amigos. Bastó la astucia secreta de Henry Kissinger para que Nixon abrazara efusivamente a Zhou En-lai y al decrépito Mao Tse-tung. Cumbre que fue precedida por un viaje secreto de Kissinger y por múltiples contactos de burócratas menores. Incluso, el mismo Nelson Rockefeller viajó posteriormente a la China de Mao y regresó con grandes elogios al gran timonel de la revolución. Pero se sabía poco, en aquellos años, que Kissinger y Rockefeller eran socios fundadores del Club Bilderberg donde se reunía anualmente la élite económica mundial a diseñar políticas internacionales. Casi ninguna duda existe hoy que la reconciliación entre el capitalismo y comunismo fue obra de la élite que gobierna el mundo. Detrás de Nixon, llegaron los banqueros, las multinacionales y la Coca Cola. Hoy, China es hoy el paraíso más seguro para proteger las reservas en oro.
No sería extraño que la apertura con Cuba hubiese surgido en algunas de las últimas reuniones del grupo Bilderberg. Tampoco lo sería si la isla recobra su estatus de paraíso tropical y los cubanos se convierten en consumidores desaforados después de tanta abstinencia de capitalismo salvaje. Sería otro mercado más. Nada de eso sería extraño si recordamos que los políticos sólo son capataces mayores de esta finca global.
*Escritor y profesor, PhD en Literatura.