EL COMENTARIO DE ELIAS por Jorge Guebely
Aún hoy, la IA no es la enemiga de la humanidad, lo es la codicia de quienes la utilizan para satisfacer sus peores instintos y no para auscultar la grandeza del ser humano. No lo es como no lo fue ayer la imprenta tan revolucionaria como la IA de hoy. Imprimió textos profundamente humanos como Don Quijote de la Mancha y profundamente crueles como Malleus Maleficarum, fundamento del terror inquisitorial.
Surge el temor a la IA por la codicia del gran poder económico mundial, visible en consciencias sensatas como en la de Bernie Sanders, político independiente de USA y de espíritu socialista. Fue él quien formuló siete inquietantes preguntas sobre la IA al senado de ese país. Y quien consideró peligroso dejar la IA sin ninguna regulación al servicio de una elite económica tan codiciosa, tan deshumanizada. Referenciaba a oscuros plutócratas económicos como Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates, Larry Ellison…
Con ellos, la IA no estará al servicio de la humanidad, sino al de su rapacidad. Oscuros cascarones humanos, solo ven el mundo en términos de ganancia, dividendo, acumulación… más plata. Solo distribuyen riquezas hacia arriba y ruina hacia abajo
Por su codicia, Amazon sustituyó miles de empleados con algoritmos más veloces para aumentar el lucro empresarial. Y JPMorgan Chase reemplazó decenas de empleados de calidad con algoritmos para hacer análisis crediticios logrando un récord histórico en ganancia. La IBM congeló nuevas contrataciones cubriéndolas con la IA, mejorando márgenes operativos y aumentando exponencialmente las ganancias.
Por la codicia nacional, la banca digital de Bancolombia disminuyó los empleos formales, los cajeros en las ventanillas, los asesores en las oficinas, las oficinas mismas, aumentado enormemente la rentabilidad financiera. Y Rappi reemplazó a los empleados formales por colaboradores ocasionales, pues la asignación de sus pedidos se hace a través de la IA, fomentando la ganancia y precarizando el empleo popular.
Dolor humano reconocer que la codicia de la plutocracia económica actúa como peste contra la humanidad. Economía de delincuentes, de implacable voracidad y patológica insensibilidad. No les importa la ruina material y humana de la población mundial con tal de satisfacer su insaciable codicia económica. Nada llena su afán desmesurado de lucro que destruye el sentido social del ser humano y al ser humano en sí mismo
En su enorme sensatez, Gandhi afirmaba: “La tierra ofrece lo suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de algunos.” Mientras la codicia de esos algunos, diría yo, cascarones humanos, maneje sin control los destinos del mundo, el futuro de la especie está en peligro.
