Ni Jorge Pretelt Chaljub ni Alberto Rojas deben volver a la Corte Constitucional por sería una mancha indeleble para ese alto Tribunal de la Justicia, ya de por sí deteriorada su imagen.
Por María Jimena Duzán, cortesía de Semana
Ni Jorge Pretelt ni Alberto Rojas deberían volver a la Corte Constitucional. Y las razones para exigirles que no vuelvan no tienen que ver ni con su extracción política, ni con sus preferencias sexuales, ni con sus credos religiosos. [caption id="attachment_27769" align="alignleft" width="336"]Lo grave del magistrado Pretelt no es que sea uribista, sino que sea un juez politiquero, sin mayor resorte ético. Y lo más grave de Alberto Rojas, el exmagistrado que anda pelechando una tutela que lo podría devolver a la corte, no es que sea una ficha mediocre del Partido Liberal, ni que haya llegado a ese puesto con unas credenciales éticas peores que las de Pretelt. Lo que lo vuelve indigno de ese puesto es su comportamiento como magistrado. Rojas puso la Justicia al servicio de sus mezquinos intereses desde el primer día que pisó la corte.
Las insistencias de los dos por escoger tutelas de empresas (ver La Silla vacía) y por revivir casos sin mayor incidencia en la jurisprudencia ni en la sociedad, le dan la razón al exmagistrado Nilson Pinilla cuando los definió a ambos como unos personajillos que llegaron a deshonrar a la corte porque entraron pensando que el Palacio de Justicia era el Capitolio. A ambos los deja muy mal parados su insistencia por escoger tutelas como la de Joselito de la Espriella con la que se pretendía tumbar la condena en su contra por el proceso 8.000, alegando que no tuvo un juicio justo porque la justicia sin rostro que operaba en el momento no le dio garantías. Aunque Pretelt se declaró impedido por su amistad íntima con ese señor, Alberto Rojas proyectó una ponencia que de haber salido adelante, según denuncia hecha por el exmagistrado Nilson Pinilla, “habría tumbado las decisiones de la justicia sin rostro, que no fue un capricho sino una necesidad para enfrentar a las mafias”. Con tantas tutelas represadas por resolver en la corte que sí afectan a la gente de a pie, es el colmo que dos magistrados del alto tribunal le hubieran gastado energía y tiempo en ver cómo les ayudaban a los condenados por el proceso 8.000. Esta ‘vuelta’ les salió mal porque los demás magistrados la frenaron a tiempo, sin embargo, a pesar de que la corte reaccionó ya ese alto tribunal estaba herido en su dignidad y en su honra. El hecho de que dos de sus magistrados hayan insistido por tutelar los derechos de los condenados del 8.000, es una demostración de lo bajo que ha caído ese alto tribunal. Los dos juristas también tuvieron que ver con otra vergüenza que ocurrió en la corte y que afortunadamente no pasó: los dos intentaron revivir una tutela a favor de Granahorrar, entidad financiera que fue intervenida por el Estado hace muchos años luego de defraudar a muchas víctimas. Los demandantes decían que había sido mal liquidada y querían ver tutelados sus derechos. ¿Qué hacían estos dos magistrados reviviendo una tutela de ese tenor y preocupados por defender los derechos de quienes estafaron a la gente? ¿Qué clase de jurisprudencia se sienta en ese caso que vaya en beneficio de la sociedad? [caption id="attachment_27767" align="aligncenter" width="640"]