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Ópera prima

En este cuento se mira la película de las masacres en los Estados Unidos desde otra óptica: los hijos de una sociedad que usa las armas por placer.

Cuento escrito por Carlos Polo

Suelta la consola con un desdén superlativo, sintiendo en su fuero interno una desazón infinita que le viene de siempre.  Hasta ese pequeño refugio virtual le parece vacuo, vacío, sin sentido. Nada de lo que en otros tiempos no tan lejanos le resultaba agradable, interesante, placentero, le mueve una sola de las endorfinas que producen la comodidad, la tranquilidad y esos a los que él llama idiotas, que le tocaron en suerte como compañeros de este viaje, llaman placer.

Ahora, justo en estos momentos todo le resulta simple, plano, fofo y desarticulado. Los videojuegos, la navegación por páginas de carácter específicamente prohibido, el cine Gore, las imágenes extremas, ni su fascinación por las armas, ni siquiera la pornografía de corte duro que tanto le estimulaba, ni esa literatura de corte gótico o de terror. Hoy hasta la música se le antoja un “monótono placebo para tontos”. Cuando busca por dentro, encuentra que no se mueve nada, solo un hondo vacío, desaliento y la terrible convicción de que a este mundo desagradable y caótico, solo se viene a sufrir.

Se sabe solo, excluido del mundo, incomprendido. Está convencido de que se convirtió en un fenómeno desalentado, con la cara llena de granos, larguirucho y desgarbado, que solo es el foco de desprecio, de burlas, comentarios mal intencionados y de un rechazo cruel y  tajante de sus congéneres.

Los deportes le resultan una tortura indefinible, la vida social otro tanto; las chicas, una imposible resignación; los amigos, una incomoda necesidad de la que prefiere pasar. Su falta de interés por la moda, por agruparse, por socializar, le ha canjeado una fama merecida de raro y marginal. Nada, absolutamente nada de lo que los chicos de su edad consideran ‘cool’, divertido o meramente necesario para la coexistencia, le mueven una sola fibra de su atención.

Las chicas que quiso cortejar, o bien se burlaron de él en su propia cara, o huyeron despavoridas aludiendo a tontas razones que él no comprende ni pretende hacerlo. Solo está convencido que no le interesa ser el capitán del equipo de fútbol y de no querer matarse tres horas por día en un gimnasio para recibir la aprobación de las féminas.

Lo único realmente genuino, palpable  y poderoso que habita su corazón dentado es un odio creciente y voraz que alimenta día a día, hora tras hora por todo y por todos.  Sueña con convertirse en una bomba nuclear con la capacidad de destruir a toda esta fétida especie hipócrita, pusilánime y ruin a la que “por desgracia le toca padecer y ser parte de ella”.

Ninguna de sus rigurosas investigaciones, ninguna de sus copiosas lecturas le ha develado el sentido de  la vida ni por qué estamos aquí.

Desprecia un impulso de acudir al ordenador a navegar un rato en la red, y observa con detenimiento cada uno de los objetos que forman el microcosmos de su habitación, la cama sencilla justo a la medida de su necesidad, los póster alusivos a películas de horror, el televisor de veinticinco pulgadas, la consola de videojuegos, el reproductor en formato DVD, la video cámara de alta definición, los diminutos autos clásicos de la década del cuarenta encima de la mesa de noche, y en el rincón de su predilección otra gama de pósters de armas de todo tipo.

Su padre es un abogado que goza de cierta reputación, pero él mismo lo ubica como a un  tipejo egoísta, tramposo y ambicioso, cuya verdadera pasión son sus juergas y sus puticas de turno. A él le debe la devoción y admiración por las armas. Su padre es  miembro honorífico y con membresía especial en el Club de Caza y Tiro y es allí  donde él mismo ha vivido los momentos más emocionantes de su tediosa vida. De lo poco que  añora son aquellas épocas donde cada segundo en ese lugar era una especie de descubrimiento, un asombro instantáneo, un tren lleno de bríos donde encontró su vocación. El sublime y dulce olor de la pólvora, el poder de un cañón sostenido en la mano y por último el disparo certero que golpea y destruye.

Le sobresalta un revoloteo cerca de su habitación y teme que se trate de esa mujer a la que él ve como a una ludópata y aparentadora, vana y hábil trepadora social, la misma que le impuso “el peso de esta vida”. Siempre resulta igual, el rodeo, el bullicio. Siempre busca la manera de  hacer sentir su odiosa y entrometida presencia. El sonido de la puerta lo saca de sus divagaciones  y luego escucha ese tonito impostado que le crispa el alma. “¿Hijo, cómo estás? ¡Trata de estar listo para que no te retrases!”. 

Voz en off

Registro de audio: ruidos y sonido ambiente, gente conversando, risas, silbidos.

—– Este es el lugar más detestable, más desagradable, donde te empalan como a una mosca y te destruyen uno a uno cada uno de tus sentimientos, en este sitio el individuo desaparece, se diluye en medio de las arbitrarias imposiciones. La libertad de pensamiento es un lujo inaceptable en este terrible lugar donde el tedio y la estupidez colectiva son el pan diario de cada día.—–

Barrido lento, tembloroso  y algo desenfocado, en el visor asoma el edificio de seis pisos color ladrillo.

Voz en off

—— Si existe un purgatorio o algo parecido a la antesala del infierno nos encontramos justo enfrente de él. El gran caldo de cultivo de los imbéciles del hoy, futuros autómatas homogenizados recibiendo el soma, el perfecto mundo feliz. Hay que verlos tan ocupados, tan comprometidos, tan graciosamente obedientes, borregos de la moda y la aparente felicidad y energía que les regala su asqueroso estado hormonal, jajajajaja. Es solo eso amiguitos, cuestión de hormonas, química básica para principiantes.

Plano general estable y nítido, en el visor un grupos de jóvenes socializan, conversando tranquilamente.

ZOOM IN:

PRIMEROS PLANOS DE VARIOS JOVENCITOS CAMINANDO POR EL PASILLO.

PLANO SECUENCIA Y SOSTENIDO ALGO INESTABLE DE MOVIMIENTOS BRUSCOS ESEÑANDO UNAS ESCALERAS. REGISTRO DE AUDIO: RESPIRACIÓN AGITADA

Voz en off

—— El típico y repetitivo cuadro de interacción emocional que conduce al irracional intercambio de fluidos corporales. Esta no es más que una egoísta, excluyente élite selección de pareja para el simple y dudoso apareamiento, que conduce a la terrible y delictiva reproducción de la especie: ella, solo risas y guiños, movimientos de cabello, él, conteniendo la respiración, con la miradita rebuscada emulando al galán del momento, apretando el culo, sacando pecho de donde no lo tiene, jactándose de sus últimas hazañas deportivas. Un repugnante espectáculo calculado y falso de dos homo sapiens queriéndose olvidar que al fin al cabo… la muerte ha de llegar.——

PLANO MEDIO, ESTÁTICO. EL VISOR ENSEÑA UNA PAREJA. ELLA RECOSTADA EN LA PARED, ÉL LA RODEA CON SUS MANOS APOYADAS EN LA MISMA PARED, AMBOS SONRÍEN. ENTRA AL PLANO EL CAÑÓN DE UNA PRIETO BERETTA NUEVE MILIMETROS, EL PLANO SE CORRE, LA IMAGEN TIEMBLA. REGISTRO DE AUDIO: RESPIRACIÓN FUERTE Y AGITADA. LA PISTOLA SE CONTRAE, ESCUPE CHISPAS SEGUIDA DE CUATRO DETONACIONES. LOS CUERPOS DE LA JOVEN PAREJA SE SACUDEN CON VIOLENCIA, Y LA SANGRE COMIENZA A EMANAR.

Voz en off

——  ¡Bienvenidos a mi reality show! Mi opera prima, se titula “Eutanasia para los cerdos” Mamá, papá, ¿Qué les parece? Al fin de cuentas el inepto, el bueno para nada, el tarado y raro, terminó siendo un genio, espero que les guste mi película y que la deshonra los persiga hasta el fin de sus patética existencia.——

ZOOM IN. PRIMER PLANO, RÍGIDO Y ESTABLE. EN EL VISOR LA PAREJA EN EL PISO, TOTALMENTE ENSANGRENTADA AGONIZA ENTRE MOVIMIENTOS INVOLUNTARIOS DE DOLOR.

REGISTRO DE AUDIO: QUEJIDOS Y SOLLOZOS. GRITOS, MURMURACIONES QUE VAN EN AUMENTO, PISADAS, TROTE.

—— ¡Qué está pasando! ¡Dios, Dios! ¿Fueron disparos? ¿Qué pasa?—–

PLANO GENERAL, INESTABLE. EL VISOR ENSEÑA A UNA JOVENCITA  TOMÁNDOSE EL ROSTRO VISIBLEMENTE ASUSTADA. OBSERVA LA PARAJE EN EL PISO MIRA EN DIRECCIÓN AL VISOR,  GIRA Y CORRE. EL CAÑÓN ENTRA A PLANO, LA PISTOLA SE CONTRAE.

REGISTRO DE AUDIO: GRITO FUERTE Y PROLONGADO SEGUIDO DE DOS ESTRUENDOSAS ESTAMPIDAS. LA CHICA CAE AL PISO, SANGRE QUE FLUYE DE SU ESPALDA.

Voz en off

—— ¡Tres a cero, marcador a favor! Quiero un profe, uno de esos mamarrachos impositivos, abusadores, estos mediocres buenos para nada con sus pretensiones y sus cantaletas de porquería ¡Quiero un puto profe! ¿Dónde están todos los que se reían de mí? ¿Todas las zorras que me despreciaban? ¡Aquí está el maldito cuervo!  ¿Quién quiere salir en mi película? ¿Dónde carajos están todos?

PLANO SECUENCIA. INESTABLE Y TEMBLANDO, ESCALERAS, PASILLO, PUERTAS, UN CUERPO QUE SE ASOMA Y SALE DE PLANO A GRAN VELOCIDAD. SALONES VACÍOS, PUERTAS, MOVIMIENTOS PRECIPITADOS, TROTE. EN PLENO PATIO MUCHACHOS MIRANDO EN DIRECCIÓN DE LA CÁMARA. ENTRA A PLANO EL CAÑÓN.

REGISTRO DE AUDIO: DOS DETONACIONES, DOS JÓVENES CAEN PRECIPITÁNDOSE AL SUELO POR LA FUERZA DE CADA PROYECTIL. LA CÁMARA REGISTRA UN PANEO POR TODO EL PATIO, EL VISOR ENSEÑA UN CAOS DE CHICOS QUE HUYEN, GRITAN, SE TROPIEZAN, SE EMPUJAN, BUSCANDO  ESCONDERSE EN CUALQUIER SITIO.

REGISTRO DE AUDIO: SONIDO MECÁNICO DE CAMBIO DE PROVEEDOR.

——- ¡Pero que lindo! Eso profe, muy valiente, así acérquese más——

——– cálmese, he, he, por favor, cálmese, he, he… de verdad que no quieres hacer esto ¡Muchacho por Dios! Por lo que más quieras.——-

———- Qué pena,  no, no, no, este idiota no recuerda ni mi apellido, pobre atolondrado, no, no, no, ¡Adiós!—–

PLANO GENERAL, EL VISOR REGISTRA A UN SUJETO MADURO QUE SE ACERCA MOVIENDO LAS MANOS EN SEÑAL DE CALMA. EL CAÑÓN  ENTRA A PLANO, UN DISPARO LE DETIENE EN SECO, EL SEGUNDO DISPARO LO TIRA CON FUERZA CONTRA EL PISO DE ESPALDAS, UNA SEGUIDILLA DE DISPAROS SE SUCEDE, UNOS TRAS OTRO A GRAN VELOCIDAD.  REGISTRO DE AUDIO: EL AULLIDO DE VARIAS SIRENAS SE ESCUCHAN A LO LEJOS.

Voz en off

—– ¡Hemos llegado al gran clímax! Pero porqué tanto retraso, es increíble la lentitud de estos ineptos ¡Cerdos, vengan a proteger a sus pobres borregos!¡Soy el ángel vengador! ¡Soy la furiosa divinidad que vino a pedirles cuentas! ¡El gran Caronte en su barca! ¿Quién tiene ganas de reírse ahora? ¿Dónde están sus miraditas de soslayo? ¿Dónde sus burlas? ¡Quiero saber si todavía les parezco chistoso, desagradable!  ¿Dónde está  la maldita zorra que dijo que conmigo ni por toda la plata del mundo? ¿No les gusta mi película?

PLANO ABIERTO. EL VISOR REGISTRA UN PATIO DESOLADO, VARIOS CUERPOS DESPARRAMADOS EN EL PISO.

REGISTRO DE AUDIO: UNA SERIE DE DETONACIONES POTENTES Y SEGUIDAS SE SUCEDEN. UN HUMO BLANCO Y DENSO SE ESPARCE POR EL LUGAR. LA CÁMARA DA UN GIRO COMPLETO DE TRECIENTOS CINCUENTA GRADOS. ENTRE EL HUMO CAPTA UNA SERIE DE CUERPOS FORRADOS EN NEGRO, CASCOS, ARMAS. EL CAÑÓN ENTRA A PLANO, LA PISTOLA SE CONTRAE UNA, DOS, TRES, CUATRO, CINCO…

REGISTRO DE AUDIO: TRAQUETEO DE DISPAROS, GEMIDOS. EL PLANO SE DISTORSIONA REGISTRANDO EL VACÍO. LA  SEÑAL PARPADEA, TOMA  EL PISO, UNAS BOTAS QUE SE MUEVEN EN SU DIRECCIÓN. REGISTRO DE AUDIO: GRITOS Y ORDENES.

——- ¡Neutralizado el objetivo! ¡Cayó repito cayó! ¡Con cuidado! ¡Acérquense con cuidado!—–

Un centenar de cámaras profesionales emiten el dolor, en imágenes que le dan la vuelta al mundo entero en distintos  idiomas. En los noticieros se habla de un joven terrorista vinculado con sectas religiosas extranjeras. En las casas, las familias de América y del mundo observan aterradas las pantallas de televisión colmadas de las escenas desgarradoras. Son imágenes captadas con cámaras profesionales, con cámaras amateurs, con cámaras policiales, con las cámaras de seguridad del colegio. Pero nadie supo del video del cuervo. Esas imágenes no salieron. Si hubieran visto el video que aquí acabamos de ver, sabrían que el terrorista era un hijo de la sociedad.

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