Se trata de una pieza realizada en 1961, entregada por Grupo Argos para que sea exhibida en el segundo piso del Edificio Álvaro Jaramillo Vengoechea de la universidad, como parte de la colección.
La Universidad del Norte y el Grupo Argos develaron el jueves, 28 de mayo, una nueva obra inédita de Alejandro Obregón, uno de los máximos exponentes del arte moderno colombiano, que pasa a integrar el patrimonio cultural del campus universitario. La pieza sin título, entregada en comodato indefinido por el grupo empresarial, fue instalada en el segundo piso del Edificio Álvaro Jaramillo Vengoechea (Bloque G), como parte de la iniciativa de ambas entidades por impulsar la conservación y apropiación social del patrimonio artístico del Caribe colombiano.
La pieza de cemento de 1.18 metros de alto por 1.46 de ancho, fue hecha en 1961 y denota el carácter experimental con el que fue desarrollada. Aunque abstracta, la composición evidencia rasgos característicos del universo simbólico de Obregón, como formas orgánicas suspendidas, paisajes, tensiones entre oscuridad y luminosidad, y figuras fragmentadas.
“La obra es singular porque está hecha de cemento y fue realizada para una empresa cementera. La convierte en una pieza única. Además, la formación integral del ser humano implica expandir también la frontera estética. Estoy seguro de que muchos de nuestros estudiantes se van a beneficiar de estar en contacto diario con esta obra”, afirmó el rector Adolfo Meisel Roca, quien también recordó que la universidad ya custodia el mural Águila (1963), otra pieza representativa del artista colombiano.
Alejandro Obregón, nacido en Barcelona en 1920 y fallecido en Cartagena en 1992, desarrolló una obra profundamente vinculada con la naturaleza, la geografía, la crítica social y la identidad colombiana. Su trayectoria es reconocida como una de las más decisivas en la consolidación del arte moderno en el país. Además, su legado mantiene una relación especialmente estrecha con Barranquilla y el Caribe, territorios donde su obra ha contribuido a configurar una identidad artística propia y de amplio reconocimiento.
“Poner esta obra al servicio de la Universidad del Norte y de la comunidad es una forma de honrar la historia cultural del Caribe y de contribuir a que el patrimonio artístico se encuentre con nuevas generaciones. Que esta obra pueda ser apreciada, estudiada y compartida en un entorno académico es una manera de extender su legado”, expresó Juan Esteban Calle, presidente de Grupo Argos.
María Clara Aristizábal, gerente de Negocio de Desarrollo Urbano en Argos, también destacó que la entrega de la pieza representa una apuesta por conectar el desarrollo urbano con la memoria y la cultura. “Las ciudades no se construyen únicamente con infraestructura, vivienda, espacio público o equipamientos. Se construyen también con memoria, identidad, cultura y una lectura respetuosa del territorio”, manifestó.
Experimentación artística de Obregón
La obra entregada a la universidad pertenece a un momento especialmente relevante dentro de la trayectoria de Alejandro Obregón. Durante la década de 1960, el artista desarrolló una de las etapas más importantes y maduras de su producción, reconocida por su carácter experimental. En este período el artista profundizó en el uso de la materia pictórica, los empastes, las capas densas de color, las superficies ásperas y una gestualidad más libre, intensa y dramática.
De esta manera, la obra permite acercarse a un período en el que Obregón se dio la libertad de experimentar con la textura, la fuerza del trazo y la materialidad de la pintura, en diálogo con búsquedas que también estaban transformando el arte moderno en otras partes del mundo. De acuerdo con Isabel Cristina Ramírez, historiadora del arte e investigadora, la pieza pertenece a un momento en el que Obregón atravesaba un proceso de síntesis plástica que desembocaría un año después en La violencia (1962), considerada una de las obras más emblemáticas del arte colombiano del siglo XX.
“En este periodo está pensando y pintando una serie de paisajes que ya contienen esas fuerzas abruptas y densas que luego estarán presentes en La violencia (…) A él no le interesaba pintar la realidad como la vemos todos, le interesaba pintar las fuerzas, las tensiones y las atmósferas que habitan ese paisaje”, explicó. En ese sentido, añadió que el artista entendía el territorio como una construcción social atravesada por la historia y la violencia del país.
En su análisis visual, la historiadora resaltó la presencia de “fondos grises, brochazos fuertes, líneas, manchas y atmósferas” características del lenguaje plástico del artista en ese periodo. También mencionó la posible relación de la obra con la serie Volcanes y con algunos homenajes que Obregón realizó al pintor Paul Klee, reflejando el diálogo permanente que sostuvo con las vanguardias internacionales sin abandonar una voz propia y profundamente latinoamericana.
Uninorte ha venido consolidando un vínculo especial con la obra de Alejandro Obregón. En 2025 incorporó a su patrimonio artístico el mural Águila, realizado por Obregón en 1963, que fue trasladado e instalado en el Restaurante Bocas de Ceniza para integrarse a un circuito de acceso público. Asimismo, la institución hace parte de iniciativas culturales como la Ruta Obregón, liderada por el Banco de la República desde 2024, que promueve recorridos por obras del artista ubicadas en espacios públicos y privados de Barranquilla.
