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Nos engañaron

Por: José Serrano Periodismo con altura  Transcurrían las 7:15 a.m. del jueves 10 octubre, el vuelo 9717 con sus 148 pasajeros a bordo se encontraba listo a despegar, el capitán de la aeronave Abraham Ospina anuncia por los altavoces que el tiempo de vuelo será de 1 hora 15 minutos a la ciudad de Bogotá y las condiciones climáticas son buenas. Pese a esas tranquilizantes noticias Isis Cervantes, mi compañera de viaje, experimenta un leve nerviosismo; Moisés, el director del Instituto Municipal de Cultura no pudo viajar con nosotros por un inconveniente en el chek-in en el aeropuerto, sin embargo, abordaría el siguiente vuelo. Aterrizaje perfecto, condiciones de vuelo perfectas; crece mi optimismo con relación a las visitas que vamos a realizar en el Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH. En el primero averiguaremos cómo va el proceso de construcción del nodo cultural y en el segundo en horas de la tarde averiguaremos acerca de la tenencia del material arqueológico que cedió al museo de Malambo la concesión Yati – la Bodega del municipio de Magangué y que ha sido motivo de polémica con el gobernador de Bolívar Dumek Turbay. Alfredo Dussan, funcionario de la oficina de fomento regional del Ministerio de Cultura,  hombre amable, educado y de formal ejemplo de lo que debe ser un servidor público es nuestra guía, reboso de optimismo por su cargo de asesor de la región caribe para los departamentos de Atlántico y Magdalena. Esperamos la llegada de Moisés y en compañía de él y de Isis tomamos el Transmilenio en la puerta del aeropuerto que nos llevó al centro de la capital. El señor Alfredo llama a su oficina al arquitecto Edwin Fernández del departamento de regalías, quien nos explicó que desde un comienzo cuando por directriz emanada del señor presidente Iván Duque, producto del doceavo taller “Construyendo País” realizado aquí en Malambo, en los planos que el fueron suministrados por Planeación Departamental no aparecía ni el museo ni la biblioteca y que hacer esos cambios a esta hora era prácticamente imposible. Sin embargo, la gobernación del Atlántico tiene graves problemas con la consultoría de este proyecto, porque no ha cumplido con las plazas; me asombro y le digo, ¿Cómo así? La gobernación nos tenía engañados a todos porque ellos tenían todo calculado y orientado a favorecer a alguien, a algún contratista; aquí, ya definitivamente me di cuenta que la construcción del museo de Malambo fue un sofisma y una tramoya. El arquitecto Edwin, como todos los funcionarios que nos atendieron de manera eficiente, cordial y amable prestándonos un invaluable apoyo (no sé porque me acordé de la Alcaldía de Malambo), nos invitó a que habláramos el tema con la doctora Laura, quien es la directora de Fomento Regional, la cual nos atendió en su despacho, recomendándonos que lográramos estructurar un proyecto nuevo para presentarlo ante el director del Museo Nacional, entregándonos su número de teléfono, lo mismo que el de Gina Nima y Julián Roa del programa de fortalecimiento de museos, con quienes nos comprometimos a trabajar. Es exactamente la 1:30 de la tarde, la cita con el doctor Camilo Bogotá, el asesor de la dirección del ICANH está programada para las 3 de la tarde; salimos a almorzar, la marcha de los estudiantes se acerca al centro de la capital, todos comienzan a cerrar sus negocios, las oficinas y todo lo que se concentra alrededor de la plaza de Bolívar; se sumerge una tensión, un escuadrón del ESMAD pasa trotando al lado nuestro. Este informe se lo rindo a todos ustedes la sociedad civil de Malambo que son los verdaderos propietarios del Museo de Malambo, ustedes a quien yo les debo respeto.]]>

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