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No quedan en el mundo sitios para puertos profundos

Al Superpuerto solo le resta definir el socio estratégico para que se abra la licitación e iniciar la construcción de la primera fase de la obra. 

Por Rafael Sarmiento Coley

El sabio de la tribu detrás de este colosal proyecto es, sin duda, el español-colombiano Manolo Del Dago, quien a sus 90 años sigue con su disco duro funcionando intacto y lanzando ideas como rayos en noche de tormenta.

Eduardo Vera, gerente del proyecto, en la rueda de prensa de este viernes.

“Él piensa –afirma Eduardo Verano De la Rosa, gerente del proyecto de Superpuerto de Aguas Profundas de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza (Spbc)-, que cada día será más difícil conseguir un sitio ideal, con las condiciones geográficas, topográficas, de profundidad garantizada hacia futuro, con la suficiente carga que lo haga rentable y con el entorno socio-económico ideal, como este punto en donde hemos proyectado nuestro magnánimo puerto”.

Asegura Verano De la Rosa que, en el mundo, quedarán, cuando mucho, diez o doce grandes puertos, de calado adecuado. Y uno de ellos será el Superpuerto barranquillero, llamado por Cristian Daes, uno de sus impulsores, ‘La Estrella del Caribe’.

“Todo está dado para que la obra sea una realidad dentro de los tiempos que han pensado los impulsores”, sostiene el experto César Lorduy. Para Verano “el reto ahora es hallar el socio estratégico para empezar en firme”. Cuando se conozca ese tan apetecido socio estratégico, se abrirá la licitación para iniciar la construcción de la primera fase de la obra.

Hay un aspecto del cual poco se ha habla desde cuando este nuevo grupo de jóvenes y veteranos empresarios se han unido a la experiencia de Manolo Del Dago para sacar adelante el ambicioso proyecto.

César Lorduy, experto en temas portuarios.

Mucha gente pregunta, como lo insinuó una joven periodista este viernes con una pregunta al desgaire que “¿los socios del proyecto tienen alguna experiencia en materia de actividad portuaria?”. Verano en esos momentos estaba enredado en otros vericuetos del proyecto, todavía algo molesto porque no le funcionó el videobeam, no por culpa de los eficientes Rodney Castro ni Silma Salas, sino porque esos aparatos cuando les da la hedionda gana sacan la mano.

Ya con más cabeza fría, fuera de la rueda de prensa, Verano hizo el siguiente análisis: Manolo Del Dago nació en España en un hogar de armadores de barcos, se vino a Colombia a descuajar montañas para sacar madera para su propio astillero y su propio puerto; ahí hay una experiencia de casi 70 años, que no la tiene nadie en Colombia y casi que en Latinoamérica.

Los otros socios. Carlos Mattos Barrero importa al año 70 mil carros, unas cinco mil toneladas. Si un empresario que maneja semejante volumen de importación no sabe de fletes, muelles, contenedores, capacidad de barcos y profundidad de puertos, es porque es un extraterrestre.

Los hermanos Cristian y José Manuel Daes son los mayores exportadores de vidrio termoacústico de esta parte del continente, con cinco mil toneladas por semestre y un anclaje en Miami para otras ciudades norteamericanas y varios países del resto del mundo. Por algo Cristian Daes insiste en que “Barranquilla es la ventana del mundo”.

En el sitio menos pensado hay un espléndido edificio con ventanales de vidrios con marcos de aluminio, desde el primero hasta el último piso, todo ello procesado en Tecnoglass Barranquilla. Y el otro socio es el grupo Valorcon, que maneja cantidades de toneladas de exportación e importación, maquinaria para construcción, materias primas, prefabricadas y demás. En conclusión, esos cuatro grupos sufren en carne propia las veleidades del manejo de fletes, contenedores, barcos y profundidad en puerto, es decir, saben como los que más, de puertos.

En la rueda de prensa Verano de la Rosa explicó que, luego de obtener el visto bueno para ampliar la duración de la concesión y de recibir la licencia ambiental, lo que viene para el proyecto es intentar conseguir un «socio estratégico» con unas particularidades que se ajusten a las necesidades la obra.

Ese socio -explicó Verano- debe tener, como primera medida, experiencia en materia de puertos, capital y capacidad para transportar grandes volúmenes de cargas. El plazo que se han impuesto quienes están al frente del proyecto para definir el nombre  del socio estratégico se extiende hasta mediados de 2015. Al respecto, hay contactos adelantados con un número importante de compañías que han mostrado interés en hacer parte del Superpuerto, «casi todas extranjeras, con las que hay firmados unos pactos de confidencialidad».

Cuando se conozca el socio estratégico, se abrirá la licitación para iniciar la construcción de la primera fase de la obra, que tiene un costo aproximado de 205 millones de dólares.

Otro tema importante tiene ver con el impacto que la obra tendrá en el medio ambiente y en la comunidad.  Verano manifestó que los procesos de diálogo con los lugareños fueron fluidos, y que en la zona donde estará ubicado el Superpuerto no residen comunidades étnicas. Los avances del proyecto han sido socializados con los grupos de pescadores que laboran en ese territorio, con quienes hay acuerdos de cooperación.

«No hay un mejor sitio en América Latina para un puerto de estas características», dijo Eduardo Verano.

El Superpuerto permitirá la creación de 1.900 empleos directos y poco más de 8.000 indirectos.

Una característica importante del Superpuerto es el nivel de profundidad que ofrece: 20 metros. Esto permite que por allí entren embarcaciones que transporten hasta 150.000 toneladas de productos. «Cuando esto sea una realidad, va a ser el puerto más grande del país», dijo Eduardo Verano. Un temita se estaba quedando en el tintero: Verano se mantiene arriba en la favorabilidad para la Gobernación. Cuando se le preguntó al respecto, muy salomónicamente respondió: “muchachos, esta rueda de prensa se convocó para hablar de puertos, no de política”. Y dejó a todo el mundo viendo un chispero.

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