El 27 de mayo de 1976, el delantero uruguayo marcó el mejor gol en la historia del estadio ‘Romelio Martínez’.
Por: Francisco Figueroa Turcios
41 años después, todavía retumba en la mente de Nelson Silva Pacheco el bullicio de los 30 mil espectadores que estaban apostados en las tribunas del estadio Romelio Martínez, la tarde del domingo 27 de mayo de 1976, cuando marcó el gol que sería el mejor en la historia del escenario de la calle 72. En esa oportunidad Junior igualó a gol con Santa Fe.
Fue una obra maestra. Una jugada de esas que se quedan en la retina del espectador para siempre, como una cámara lenta, como una repetición de una escena de la película. Fue un gol de antología.
¿Y cómo fue el gol?
A Nelson Silva Pacheco le vuelven a brillar los ojos cuando comienza a relatar esa histórica jugada que culminó en gol de antología.
«Francisco Cañarete se proyecta por la derecha. Centra por elevación. Recibo el balón en el pecho. A pocos metros del arco. Hago un pique elevado para burlar a Leonardo Recúpero, luego me salió Darío López y le repetí el ‘sombrero’. Cuando quedé libre de marca, disparé al arco, sin que Luis Gerónimo López pudiera hacer algo. Quedó estático. Boquiabierto. Sorprendido. ¡Sí, fue bonito! La jugada me la ingenié en fracciones de segundos, porque era la única alternativa para superar la férrea defensa del cuadro santafereño. La clave de la jugada es que no me desesperé para hacerle los dos ‘paraguas’ a los defensores cardenales. Eso ocurrió en el minuto 43 del primer tiempo. Nos fuimos al camerino ganando al Santa Fe 1-0», recuerda Silva Pacheco.
Cuando Nelson Silva Pacheco marcó el gol, lo celebró efusivamente. Salió raudo al banco técnico del Junior a ofrecerle a José Varacka el golazo, ya que ese día, 27 de mayo, era el cumpleaños del técnico.
No todo fue alegría, porque faltando un minuto para culminar el partido, Orlando Meza logró el empate para Santa Fe, que vino a ser el aguafiestas. El gol de Orlando Meza fue inesperado, frío, discreto, sin emotividad: Alonso ‘Cahaco’ Rodríguez centra, Cañarete cuida a Héctor Javier Cespedes y Orlando Meza aprovecha que está sin marca, se le va por la espalda a Cañarete para rematar de cabeza y vencer a Juan Carlos Delménico.
«El mejor premio al gol que anoté era la victoria. Fue un bonito gol, pero no salí contento del estadio. Estuve triste por ese empate que no merecimos. Junior luchó para lograr la victoria. Y hasta una pena máxima tuvimos, que para colmo de males no pudo concretar Epifanio Medina», reflexiona Silva Pacheco.
Rafael Sarmiento Coley en su columna El Búho, publicada en el Diario del Caribe el 29 de mayo 1976 se preguntaba: ¿Cuándo volveremos a ver un gol de antología como ese de Silva Pacheco ante Santa Fe? Tal vez nunca, o a lo mejor una de estar tardes Nelson lo repite para complacencia de quienes tuvieron el privilegio de ver ese golazo.
Nelson Silva Pacheco, que nació en Las Tres Piedras (Uruguay), es el segundo goleador histórico del Junior con 83 goles en 187 partidos. Botín de oro en la temporada del año 1973, cuando marcó 36 goles, sumando las anotaciones que marcó en esa temporada con el Cúcuta deportivo (Se retiró en el torneo Finalización, por lo que Junior obtuvo los servicios del goleador uruguayo) y el cuadro rojiblanco.
Marcó 157 goles goles en el torneo profesional colombiano, jugando desde 1970 hasta 1980. Actuó para el Atlético Nacional (1970), Quindío (1971), Cúcuta Deportivo (1972-1973 y 1977), Junior (1973-1976 y 1978) y América (1979 y 1980). Obtuvo la nacionalidad colombiana y el técnico de la selección Colombia, Efraín “Caimán” Sánchez, lo convocó al combinado patrio para jugar en la Copa América de 1975.
El viejo aforismo, recordar es vivir, cae como anillo al dedo a Nelson Silva Pacheco, quien es un hombre feliz y más si evoca los recuerdos de sus gestas en su carrera futbolística en Colombia.