Mientras en La Guajira crece el número de muertes de niños a causa de desnutrición, dos expertos afirman que la problemática está lejos de solucionarse..
Por Ever Mejía
Ya son 25 los niños muertos por desnutrición en La Guajira en 2016 y la estela de muerte podría seguir, si el gobierno nacional no hace cambios de fondo en el departamento. La problemática tiene raíces muy profundas, y fue advertida por diferentes instituciones.
“La constante del departamento de La Guajira es el sufrimiento: Sufren las madres que han perdido a sus hijos e hijas; sufren los niños y niñas que caminan bajo el ardiente sol en busca de agua; sufren los habitantes de los quince municipios del departamento que jamás han visto plenamente satisfechas sus necesidades básicas; sufre el pueblo Wayúu acorralado por el hambre, la violencia y la corrupción; sufren los hombres privados de su libertad en una cárcel que niega su dignidad humana”. Así sentenció la Defensoría del Pueblo la situación del departamento en el informe “Crisis humanitaria en La Guajira” publicado en 2014.
«Sufren las madres que han perdido a sus hijos e hijas; sufren los niños y niñas que caminan bajo el ardiente sol en busca de agua».
Desconsolada tras conocer la muerte de su niño de tres meses, en medio del llanto Yisela Epiayú Mengual afirmó a medios de la región que llevó a su niño al Hospital Nuestra Señora de los Remedios, pero que inmediatamente le dieron de alta, posteriormente lo llevó nuevamente con diarrea, a las diez de la noche lo internaron en la UCI, pero horas más tardes el bebé murió. En lo que va de 2016 son 25 madres, que al igual que Yisela Epiayú, vieron fallecer a sus niños por causas relacionadas a la desnutrición.
Por su parte, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicó un informe preliminar en el que revela que en el año 2015 en territorio nacional el departamento de La Guajira fue el que más presentó niños muertos a causa del retardado crecimiento fetal, desnutrición fetal y bajo peso al nacer, con 35 defunciones. Además, según el Dane fue el tercer departamento que más presentó muertes de niños a causa de deficiencias nutricionales y anemias, con 14 defunciones, solo por debajo de Cesar y Córdoba.
En cuanto a los índices socioeconómicos, el Dane reportó que en 2012 el porcentaje de pobreza en el departamento de La Guajira fue de 58.4%, mientras que el porcentaje de personas en pobreza extrema fue de 27.7%. Además, en el más reciente boletín esta institución con las estadísticas de pobreza nacional se indica que Riohacha es el segundo municipio más desfavorecido, después de Quibdó, con una pobreza del 41% y una pobreza extrema del 12,7%.
El antropólogo Wilder Guerra asevera que la comunidad Wayúu del alta y media Guajira tiene poco acceso al agua potable, a los alimentos, al servicio de salud y tradicionalmente ha tenido siglos de exclusión social. Por otra parte, los solicitantes de las medidas cautelares expuestas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) el pasado 11 de diciembre revelaron que los municipios donde se concentra la población indígena es la que tiene más necesidades básicas insatisfechas. Así mismo, el Instituto Nacional de Salud reveló que el 52,6% de los niños muertos por desnutrición son indígenas.
Respecto a la situación que viven estos grupos étnicos, el doctor en economía Jairo Parada asevera que: “ellos son 600.000, no cuentan para nada”. Asegura que: “hace rato el Estado debía estar allí, con la plata que ha tenido La Guajira es para que esa gente estuviera bien, tecnológicamente hay todos los medios para que tengan agua, para que tengan las cosas básicas y los niños no se mueran”.
Con frecuencia se escuchan comentarios que afirman que la cultura Wayúu le cierra las puertas a las ayudas que le brinda la sociedad. Al respecto Wilder Guerra considera que en la mirada hacia la cultura Wayúu hay mucho prejuicio de personas que no están vinculadas con este pueblo indígena, pero que imaginan que estos tipos de comportamientos ocurren. “Lo que yo quiero decir es que es posible que en algunos hogares pudiese haber esta situación, lo que yo también quiero aclarar es que no es un patrón de comportamiento generalizado entre los Wayúu, ni es una prescripción para los Wayúu tener a los niños de último, los Wayúu son heterogéneos socialmente”.
A pesar de que La Guajira es un departamento que ha recibido grandes ingresos de regalías en los últimos años, en un estudio realizado por Adolfo Meisel en 2007 ‘La Guajira y el mito de las regalías redentoras’ concluye que el rezago del departamento antes de la minería era tan grande que aun si las regalías se hubieran invertido en forma eficiente y con cero corrupción, estas no eran suficientemente grandes como para cerrar la brecha. Jairo Parada afirmó que la conclusión del informe de Meisel es acertado porque La Guajira tiene el mismo problema del Chocó, son regiones tan pobres que no se van a desarrollar sino reciben un tratamiento especial del Estado, sin embargo el economista piensa que si no hubiera corrupción y se administraran mejor las regalías sus condiciones serían más favorables.
El departamento de La Guajira “ha sido saqueado”, asegura Jairo Parada. Para el economista las causas fundamentales de las brechas sociales de la comunidad Wayúu son la pobreza, la miseria y la exclusión, y considera que “en el fondo es una profunda corrupción del sistema político en ese departamento, porque La Guajira ha recibido, en los últimos 20 años desde que se inició Cerrejón, casi mil millones de dólares en regalías, y no se justifica que sea un departamento donde no hay vías, no hay acueductos, ni hay programas de protección social a los indígenas: ¿Qué se hicieron esos mil millones de dólares en regalías?”.
«No se justifica que sea un departamento donde no hay vías, no hay acueductos, ni hay programas de protección social a los indígenas: ¿Qué se hicieron esos mil millones de dólares en regalías?”
Un boletín de la Contraloría General de La República (CGR) publicado el 25 de febrero comunica haber encontrado 50 hallazgos con presunta incidencia fiscal por $30.846 millones en la Costa Caribe, y el departamento de La Guajira es el peor librado en el informe, con una presunta incidencia fiscal de $19.868 millones. Por otra parte, a finales del año pasado la Fiscalía capturó a funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) por el desfalco de $2.217 millones que estaban dirigidos para el programa de atención de primera infancia en ese departamento.
¿La problemática en La Guajira se puede solucionar en tiempo cercano? No hay la menor posibilidad, al menos para Jairo Parada, quien considera que “hasta que no haya una transformación política en La Guajira esto no va a pasar. Y después la gente se olvidará del problema, pasa el cuento de los Wayúu y vendrá otro cuento, pero esto no va a cambiar, esto va a seguir, porque ese es el sistema político que está ahí, así está diseñado, así está hecho, así está montado, hasta que no lleguen nuevas fuerzas que cambien eso, no se va a cambiar”. Similar es la posición de Wilder Guerra al respecto: “Yo pienso que no. Se requiere una acción sostenida e integral porque el drama humanitario de los Wayúu tiene raíces muy profundas”.