Por Jorge Guebely
Nuca lo pensó Kant, pero aplica para Colombia: nuestro pueblo no ha logrado su mayoría de edad, la virtud de la autonomía, de pensar y actuar libre de líderes, de astutos y sangrientos zorros.
Va a la deriva, transportado por trastornados redentores; va a las urnas, encadenado por temibles políticos. No logra su mayoría de edad para terminar su prehistoria e iniciar su historia humana.
Por su minoría de edad, crea salvadores políticos. Vota por feligresía, por mendrugos, por hambre. Elige a sus peores enemigos. Vota perpetuamente equivocado para lamentarse perpetuamente de su fracaso. Sufre lo ilusorio del voto.
Por su minoría, idolatra a Uribe, aclama en las marchas al creador de las convivir, antesala del paramilitarismo, preludio a 6.402 y más falsos positivos. Elige la guerra en detrimento de la paz, glorifica un ejército con militares asesinos, cómplice de paramilitares. Tan cobarde como los otros, sólo asesinaban a campesinos indefensos.
Por su minoría, desconoce el carácter clasista de su democracia. Democracia para los ricos, miseria a los pobres. Solo grandes privilegios Uribe otorgó a las élites económicas: exoneraciones de impuestos hasta de un 40% en inversiones de equipos y maquinarias, ampliación de zonas económicas especiales, liberación del 7% a las multinacionales… mientras gran parte del pueblo suspendía la tercera comida del día.
Uribe & Gaviria, pavoroso dúo. Implementaron irresponsablemente el neoliberalismo colombiano, ese liberalismo tan conservador. Criminal estrategia política y económica, permitió a Uribe suprimir la retroactividad en pago de cesantías, ahorro para algunos trabajadores; eliminar la estabilidad laboral después de diez años, el pago de horas extras a partir de las 6 p.m., la prima por diferentes conceptos.
Le permitió institucionalizar el contrato a término fijo en forma indefinida, anular el sindicalismo, otorgar enorme poder a los empleadores. Aumentó en dos años la edad de pensión, eliminó la mesada 14 a los nuevos pensionados. Implementó la tercerización, el despido de trabajadores sindicalizados, la violencia sindical: muchos sindicalistas desaparecidos o asesinados, muchas masacres laborales.
Convirtió la salud en feroz mercado de privados, las pensiones en suculento negocio de banqueros, todo con dineros del Estado. Parodiando a José Eustasio Rivera: Uribe no es un hombre, es un sistema poblado de peligrosos y astutos líderes políticos liderando a menores de edad, zorros redimiendo gallinas, un deplorable infierno.
En niños, la minoría de edad significa ingenuidad, mundo por descubrir, ser humano en crecimiento. En adultos, significa estupidez, estancamiento, subdesarrollo mental, ignorancia. Y, según Sócrates, no hay peor infierno que la ignorancia. Así, todo tiene explicación en Colombia.
