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Miguel Falquez-Certain: aprendí a sacarle las entrañas a las letras

El escritor barranquillero decidió dejar la frialdad que le producía diseccionar cuerpos inertes, para dedicarse a la poesía, la dramaturgia, la narrativa y se doctoró en Literatura comparada en Nueva York.

Por Jorge Sarmiento FigueroaEditor general

Miguel Falquez-Certain

Miguel Falquez-Certain

No sintió el miedo escénico del bisturí, ese momento de la verdad en que un estudiante descubre si será capaz, o no, de ponerse todos los días ante la sangre. Miguel Falquez-Certain, nacido en Barranquilla en 1948, lo recuerda de otra manera: «Estudiaba medicina en Cartagena y un día me cansé de diseccionar cuerpos porque en realidad lo que me preguntaba era cómo eran las entrañas de los versos de Pablo Neruda».

Hasta ahí dejó los cuerpos y se fue a Nueva York, donde vive hace cerca de cuarenta años dando rienda suelta a su verdadera pasión. «Desde niño fui poeta y nunca he dejado de serlo, pero cuando llegué a los Estados Unidos reconocí que la manera de aprender a escribir era estudiando con rigor, descubriendo con precisión y paciencia de bisturí los secretos literarios de los escritores».

Con la disciplina desbordada en la literatura, Miguel Falquez-Certain ha publicado cuentos, poemas, piezas de teatro, ensayos, traducciones y críticas literarias, teatrales y cinematográficas, logrando múltiples distinciones en América y Europa. Se licenció en literaturas hispánica y francesa en el Hunter College, en 1980 y cursó estudios de doctorado en Literatura comparada en New York University entre 1981 y 1985.

En esas entrañas

Miguel Falquez-Certain1El pasado viernes 9 de mayo, Miguel Falquez-Certain estuvo en Barranquilla en varias presentaciones de su vida y obra. Uno de los eventos fue realizado en el auditorio Mario Santodomingo del Complejo Cultural de la Antigua Aduana, en el que el director de la Biblioteca Piloto del Caribe, Miguel Iriarte, organizó una charla distendida, entrelazada con lecturas de poemas y cuentos del escritor, y preguntas de los asistentes.

Comenzó con la lectura de dos de sus más recientes poemas, «escritos de un tirón. Me desperté con los primeros versos, me senté a escribir y nunca puse un punto sino hasta el final. Es la primera vez que eso me ocurre y quiero que se repitan», expresó Falquez-Certain empezando a compartir sin reparos el arte de su oficio. Iriarte le preguntó: Sentí que esos poemas tienen la manera de expresar pensamientos con la propiedad de los monólogos teatrales ¿Será que tienen algo de teatro? Es respetable tu apreciación -respondió el escritor-, considero que esos versos son el resultado de mis lecturas filosóficas de los últimos días.

Repasaron la gran influencia que ejerció sobre su devenir poético el Nobel Pablo Neruda, quien tradujo al español la obra de Walt Whitman, otro de los poetas que marcó la vida literaria de Falquez-Certain. «Trato de leer a los escritores en su lengua original, entre más las domine me doy ese privilegio, porque así capto la esencia, el ritmo, el tempo, las entrañas del contenido poético de los autores». Esa referencia dio entrada a la charla sobre sus reconocidas traducciones en cinco idiomas.

¿Qué es lo que más cuida de los autores cuando hace una traducción de su obra? Lo más importante es la esencia. Al principio traduzco casi de manera literal y luego empiezo a reconstruir el ritmo, el tempo, buscando salvaguardar el mensaje trascendente del autor. Al final vuelvo a la obra original y comparo con el resultado traducido para revisar qué tan fiel ha sido. Jamás serán iguales, toda traducción es en sí misma una traición. En poesía se puede lograr un poco más la fidelidad, en novela en cambio termina siendo una nueva obra: una es la que el autor original escribió y otra es la que el traductor hace.

Mañanayer, compilación de la obra poética de Miguel Falquez-Certain

Mañanayer, compilación de la obra poética de Miguel Falquez-Certain

Falquez-Certain reconoce que ha sido criticado por lectores que no entienden por qué llena de datos tan precisos sus escritos, como la nomenclatura de las calles, los nombres de bares, restaurantes, esquinas, la arquitectura de casas y edificios. ¿Más que un cuento, lo que nos acaba de leer es un guión cinematográfico? -pregunta un asistente a la charla del 9 de mayo. -He estudiado mucho para saber la diferencia. Lo que pasa es que al hacer este relato literario, que no es un guión de cine, recreo los detalles de cada lugar y tiempo donde ocurren los hechos. No es lo mismo describir una situación ocurrida en la Nueva York de los años veinte, con las características arquitectónicas y culturales de la actualidad. Lo mismo me pasa con Barranquilla. Yo no viví esta nueva ciudad, sino la de 1950. Y siento la responsabilidad histórica de eso.

¿Cómo es en sus poemas la presencia del amor? Casi tanta permanente como la de la muerte, que me ha perseguido toda la vida. El resultado de un taller literario con jóvenes escritores fue espantoso porque la mayoría de los poemas de la juventud son sobre el despecho, la ilusión y todas las emociones del enamoramiento. «‘La poesía es la emoción recordada con serenidad’, escribió William Wordsworth», sentenció con voz de tigre centenario, desde la última fila del auditorio, Joaquín Mattos. -Tiene razón, poeta -celebró Falquez-Certain al mirar la sonrisa de Mattos, una sonrisa ancha como la del tigre-, he hecho mi recorrido literario desde esos primeros pálpitos del corazón hasta esta solidaridad de las almas, en las que he llegado más hondo en mi ser, he dejado el alcohol (no bebe hace 18 años) y escribo filosofía con mis poemas.

Ese recorrido literario que hizo de su obra está disponible en la compilación de sus seis poemarios que fue publicado en 2011 por Book Press New York con el título de Mañanayer, que simboliza cómo el futuro se encontró con su pasado en un hombre convertido en un trotamundos leyendo día y noche, escribiendo casi sin descanso, traduciendo, creando, enseñando a escribir, desde aquel día en su juventud cuando decidió dejar regados los cadáveres de su vida de médico y se doctoró en la ciencia de sacarle las entrañas a las letras.

Sin Piso

Somos como la uva del hambre,
como la rosa de la crucifixión.
Degustadores de la angustia,
nos hartamos con los higos del silencio.

Con rabia golpeamos al viento,
las cárdenas piedras desandamos
desbocándonos sobre las burbujas
de un lago amarillento:
vómito de recuerdos
y de cosas inéditas
que buscan impresión.

Toparnos a cada instante
con ese gemir interno:
múltiples deseos de llorar,
pánico,
nunca sabremos
cómo será cada despertar.

Miguel Falquez-Certain

Nota al pie: Es entendible que a la poesía le duela si la cortan con un bisturí publicitario, pero es muy importante informar para los lectores interesados en comprar la obra que Mañanayer puede ser adquirido a través de Amazon.com. También está disponible la compilación de su obra narrativa, con el título de Triacas.

About author

Practicante del periodismo desde niño, comunicador de profesión, artista por vocación. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3185062634
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