Cada día entiendo más el libro La Metamorfosis.
Por: Óscar Flórez Támara
No existe institución que no haya sido afectada por el comportamiento enfermo de la mezquindad, la corrupción, el crimen, la depravación, la arrogancia, el atropello, el afán del dinero fácil sin importar el daño que se le pueda producir al semejante. La codicia ha ido marcando la nota, hasta internarnos en las espesas selvas de la ruindad humana.
Así andamos ahora. Repartiéndonos un pequeño hueco que iguale nuestra capacidad mental con los otros animales, por el mero hecho de no haber entendido la condición elevada de ser humano. Eso son las cárceles, un hueco que nos iguala con los otros animales que han carecido de la conciencia cerebral de nuestra especie. Triste realidad dolorosa nos está esperando, donde no parecen alcanzar las cárceles para purgar las penas, por tal razón ya nuestros hogares los han convertidos en casa-por cárceles y no nos asombremos que dentro de poco todo el territorio sea declarado casa por cárcel. Y esto parece ser que no es pasajero, porque un error cometido en la mañana pasa a ser superado por otro horror mayor en las horas de la tarde. Es decir, en este país no se cumple con la pedagogía que los errores son la madre de la sabiduría. Aquí hacemos todo lo contrario, lo repugnante y lo incorrecto parece deslumbrarnos y lo repetimos hasta la saciedad, convirtiéndolo en normalidad cotidiana, y como la costumbre hace ley, nos estamos acostumbrarnos a irnos degradando, hasta justificar estas oprobiosas costumbres.
La degradación en la que hemos caído nos está llevando a la hecatombe y si no reaccionamos ahora, es posible que dentro de poco tiempo nos acostemos siendo humanos y nos levantemos convertidos en simios o en insectos, esa es mi lucha interna por permanecer siendo humano.