La campesina peruana, que defiende su territorio de multinacionales mineras, ganó este año el premio que es considerado el «Nobel verde».
«A la naturaleza hay que ir/ a contemplarla/ a defenderla», Raúl Gómez Jattin.
Ganar el premio Goldman, el más importante de medio ambiente en el mundo, no es una razón para celebrar. Por el contrario, es un símbolo de la amenaza que se cierne sobre los seres humanos que defienden la naturaleza y sus territorios de las garras de las multinacionales mineras.
En 2015, la ganadora fue la hondureña Berta Caceres, una madre de familia y activista que defendía el legado de su comunidad indígena Lenca. Ella se opuso a la construcción de la represa de Agua Zarca, que en sus palabras “hubiera significado desplazamientos y hubiera impedido a la comunidad desarrollar sus actividades agrícolas. No sólo se privatiza el río sino varios kilómetros a la redonda”. En una entrevista con la BBC de Londres, Cáceres explicaba que en esos proyectos “el río deja de ser de las comunidades y pasa a manos privadas”. Un año después, el pasado 4 de marzo, Berta Cáceres murió asesinada en una selva de amenazas y atropellos a su vida, a su familia y a su comunidad.
La historia de Berta Cáceres, que Lachachara.co narró en un reportaje realizado por Estela Monterrosa: Berta Cáceres, su arma era su voz; las balas, sus palabras, podría ser el espejo de la historia de Máxima Acuña, la agricultora que frenó la explotación de oro y cobre en su territorio. Ambas historias concuerdan en que los países han quedado a merced de los intereses mineros de las multinacionales, con empresarios internacionales de un apetito voraz e insaciable, gobiernos débiles y corruptos y sociedades adormecidas en las que solo un puñado de seres humanos asumen a conciencia su rol de líderes de la naturaleza. «Para defenderla», como decía en sus versos el poeta colombiano Raúl Gómez Jattin.
Sobre Máxima Acuña y el peligro que acecha a Yanacocha, en la sierra norte del Perú, Lachachara.co también publicó un reportaje especial realizado desde el país vecino por la periodista Paula Romero, con el título Lágrimas de oro en el Perú.
El homenaje que hoy les brindamos a estas mujeres, uno en vida y otro póstumo, es mucho más que el honor de sus cualidades. El homenaje es porque el peligro que acabó con la vida de Cáceres es el mismo que acecha a Acuña, y es el mismo que se blande sobre la vida en el planeta, es decir, sobre todos los que la habitamos.