El debate sobre la calidad de la educación se amplia. Todo comenzó con el reporte a la mitad del recorte a Colciencias. Moisés Wasserman opina.
Por Chachareros y Terra
“Los resultados de las pruebas Saber señalan el reto que tenemos por delante. Hoy, solo el 6% de los bachilleres alcanza un nivel intermedio de inglés, mientras que otros 50% termina el colegio con un nivel equivalente a alguien que nunca ha tomado una clase de idiomas”, señaló el mandatario.
Más aún, solo el 2% de los egresados de colegios públicos posee un nivel intermedio de inglés; en las instituciones privadas el porcentaje se eleva a 17 y en los bilingües la media es del 88%.
Tema para agarrar por los cachos
A raíz de la entereza que tuvo Paula Andrea Arias Pulgarín, directora de Colciencias, para decir delante del alto gobierno que su presupuesto para 2015 fue recortado en un 50% estalló el escándalo. El Minhacienda Mauricio Cárdenas casi explota de la rabia, y la directora de Planeación, Tatyana Orozco, según testigos, le echaba carbón al gordiflón.
Más todo parece indicar que el presidente Santos ha decidido agarrar el toro por los cachos. Meterle el diente al tema general de la educación, incluido el incremento en ciencia y tecnología. La salida de un estadista, no de un gordiflón tecnócrata y mandos medios sapos.
San Andrés es el único departamento del país en el que cerca del 46% de los bachilleres termina el colegio con un nivel intermedio en el dominio de esta lengua.
“Hoy se gradúan en instituciones públicas apenas 9 mil bachilleres con nivel intermedio de inglés. La meta es que en los próximos 10 años no sean 9 mil sino 185 mil”, agregó el mandatario.
Los universitarios también se quedan atrás en el manejo de este idioma. De acuerdo con cifras del Ministerio de Educación, en la actualidad solo 1 de cada 5 estudiantes de educación superior alcanza un nivel alto.
¿En qué consiste el programa?
La estrategia que se desarrollará en los próximos 10 años y en la que se invertirá 1,3 billones de pesos se desarrollará en tres ejes fundamentales de la educación.
El primero está asociado a la educación básica y media, en la que, además de fortalecer las competencias de los actuales docentes, se apoyará la formación de 12.000 profesores del sector oficial, para garantizar educación de calidad.
Asimismo, se distribuirán 6 millones de textos, diseñados por el Ministerio de Educación, para complementar el proceso.
Las horas asignadas hasta el momento para la enseñanza de esta materia en las instituciones públicas no se aumentarán, porque el Gobierno considera que son suficientes. La apuesta será por la calidad de estas clases.
El segundo eje está relacionado con la educación superior, en la que se espera que en la próxima década aumenten de 55.000 a 140.000 el número de estudiantes que se gradúan anualmente con un nivel intermedio alto de inglés.
Que gradúen mejores bachilleres
“Lo que haremos es ‘subirles la vara’ a las instituciones de educación superior, para que gradúen a estudiantes con mejores niveles de inglés, como requisito para obtener registro calificado o acreditación de alta calidad”, indicó el presidente Santos.
El tercer eje estará orientado a fortalecer esta competencia en el talento humano que demanda el sector productivo. “Todo esto, entre otras cosas, es una respuesta a los empresarios que nos han dicho, en todas las formas, que necesitan talento colombiano con estas competencias y es a la vez una oportunidad para que los nuevos egresados tengan mejores horizontes laborales“, subrayó el jefe de Estado.
Finalmente, el presidente pidió la ayuda de los empresarios, gobernadores, alcaldes, docentes, universidades y medios de comunicación para llevar a cabo la misión.
«A los representantes del sector privado: los invito a que inviertan más en el bilingüismo de sus trabajadores, que pongan programas especiales, eso tiene un retorno altísimo para sus empresas y para la sociedad. Los medios de comunicación juegan también un papel importante y pueden hacer un aporte enorme con acciones tan sencillas como subtitular algunas películas en vez de transmitirlas dobladas al español», puntualizó.
¡Hay que revisar las regalías para ciencia!
Por su parte el catedrático y científico, Moisés Wasserman, en su columna en El Tiempo, señala: “Se han aprobado algunos buenos proyectos para las regiones y para el país, pero sería lamentable que fueran arrastrados y sepultados por una avalancha de improvisación y pobre administración.
Uno de los momentos más felices para la comunidad científica colombiana fue el anuncio de que se iba a dedicar el 10 por ciento de las regalías a proyectos de ciencia, tecnología e innovación. Era una aspiración de años para resolver la carencia crónica de financiamiento de un sector reconocido como propulsor del desarrollo.
Infortunadamente, los términos del acto legislativo y la posterior reglamentación enfriaron el entusiasmo. Este mes se cumplen tres años de la citada reforma de la Constitución, y ya hay suficiente información para promover una revisión de lo que ha pasado.
El sistema de regalías de ciencia se organizó en paralelo con el existente de ciencia y tecnología. Se creó un organismo directivo (Ocad), diferente del rector nacional de la ciencia, que es Colciencias. Ese organismo tiene tres votos: uno del Gobierno Nacional, otro del departamental y uno más de las universidades. Los proyectos en realidad son iniciativas que se ‘cocinan’ en la gobernación. No hay convocatorias abiertas o concursos de méritos. El proyecto solo puede ser presentado por la gobernación y requiere su aval previo de pertinencia (entendido como concordancia con el plan de corto término del gobernador).
Durante estos años, algunos de los temores que despertó esa organización, extraña a los estándares de la ciencia, se han hecho realidad. El 80 por ciento de los proyectos aprobados son administrados por los entes territoriales, que no tienen ninguna experiencia en ciencia. Se aprueba prácticamente todo lo que solicitan los gobernadores. Hay proyectos que han sido propuestos y luego retirados por irrelevantes (las dos cosas por la misma persona); en alguna ocasión, meses después de aprobado un proyecto, se solicitó su suspensión hasta que se “revisaran las prioridades en la gobernación” (la misma que había dado el aval). Las interventorías son contratadas por los gobernadores. El tímido aval técnico coordinado por Colciencias, la única intervención de científicos en el proceso de aprobación, ha generado el rechazo de los gobernadores, e, incluso, ya provocó una solicitud de la cabeza de la directora porque lo consideran un impedimento para la ejecución de los proyectos.
Más grave que lo anterior es la total ausencia de un hilo conductor o de una visión de largo término. Entre las comunicaciones del Ocad no hay el menor indicio de orientación. Así, se aprobaron, por ejemplo, dos centros y un gran proyecto para investigación de la panela en tres departamentos diferentes, y dos centros de investigación sobre café en el mismo departamento, y más.
Un problema adicional, y muy serio, es la definición extraordinariamente laxa que permite, de hecho, que cualquier propuesta sea considerada de ciencia, tecnología e innovación. Un proyecto que da becas para mejorar a maestros de escuela es importante, pero no es de investigación y no debía ser cargado a estos fondos. El análisis del impacto de una carretera debió haberse hecho antes del diseño y es parte del mismo, no una investigación. Llamarlo de “innovación social” no vuelve ciencia a un software para planeación y manejo financiero. El programa Ondas es un esfuerzo por interesar a los niños en la ciencia, pero no es de investigación, y hay 27, en distintos departamentos, por valor de casi 330.000 millones de pesos, mientras que apenas se han aprobado 15.000 millones en biotecnología y cero en ciencias básicas. Pocos de los proyectos aprobados serían aceptados como inversión en ciencia por los países de la Ocde.
No dudo de que se han aprobado algunos buenos proyectos para las regiones y para el país, pero sería lamentable que fueran arrastrados y sepultados por una avalancha de improvisación y pobre administración (para no suponer algo peor).
@mwassermannl