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Luneta 50 estrena la obra “Pinocho, carpintería de lo humano”, títeres que mueven el alma

¿Qué nos hace humanos? ¿Qué significa ser humano? A partir de estos dos interrogantes, y del interés por crear un espectáculo de títeres que convocara a niños y adultos alrededor de la historia de “Pinocho”, memorable personaje de la literatura universal, la Fundación Luneta 50 formuló un proyecto que resultó ganador de la beca “Rayuela” del programa de Estímulos 2019 del Ministerio de Cultura de Colombia. Luego de cuatro meses de trabajo, con el apoyo del grupo de títeres ARS VITA, de México, la obra está lista para emocionar a niños y adultos con el relato de un muñeco de madera que alcanzó el sueño de humanizarse.

Por Carlos Polo

Jorge Ricardo Vega Castro es poseedor de un rostro neutral, casi inexpresivo, pero en sus ojos vivaces refulgen chispas cuando suelta la lengua y empieza hablar de la pasión que ha dominado su vida entera: las artes escénicas, las tablas, las luces, los personajes, el teatrino, el vestuario, las bambalinas, los títeres…

Vega Castro y su esposa María Lourdes Miramontes, actriz y maestra en artes escénicas, son capaces de crear historias y lograr que un trozo de icopor, de tela o de madera, cobre vida; juntos fundaron en Hidalgo, México, en 1995, el grupo de títeres “Ars Vita” (que en latín significa “arte vivo”), y gozan de amplio reconocimiento en América Latina por su profesionalismo y la calidad de sus trabajos.

Por esos mágicos lazos que unen a los artistas, no importa la nacionalidad ni las distancias, Jorge Ricardo y María Lourdes terminaron llegando a Barranquilla, a la sede de la Fundación Luneta 50, con el propósito de apoyar el proceso de creación de un espectáculo acerca de un títere al que se le crecía la nariz cuando decía mentiras y que anhelaba más que nada en el mundo convertirse en un ser humano.

Este par de maestros mexicanos de las artes escénicas se encuentran en la ciudad hace exactamente un mes, pero ellos desde junio andaban ideando cómo darle vida a ese títere que reposa entre las páginas de un libro muy especial: “Las aventuras de Pinocho”, del autor italiano Carlo Lorenzini, más conocido como Carlo Collodi, quien publicó la particular historia en Italia, en el periódico «Giornale per i bambini», mediante entregas semanales entre los años 1882 y 1883, con el título “Historia de un títere” e ilustraciones de Enrico Mazzanti.

¿Pero cómo terminan en una ciudad portuaria del Caribe esta pareja de esposos cargados de ganas, con las maletas llenas de accesorios y títeres, dispuestos a dirigir el montaje de la obra de Collodi y a su vez con ganas de dictar un taller?

María Lourdes responde no solo con el fulgor que estalla en sus ojos, sino con el gesto de felicidad total que se acomoda en su rostro: “Por la fuerza de los sueños”, dice.  Jorge Ricardo asegura que fue gracias al madero parlante que encontró en su habitación el día que volvió a leer al maestro Collodi y se reencontró con ese maravilloso personaje que es Pinocho.

La verdad tras bambalinas es mucho más sencilla: Manuel Sánchez, director artístico de la Fundación Luneta 50 y de la Temporada de Títeres de Barranquilla: Títerequilla, los había visto en 2018 en el Festival Títitubará y al rompe vio madera, talento y mucha experiencia en la pareja como para que vinieran a dictar un taller a Barranquilla.

Con la idea en mente, Sánchez vio la oportunidad de obtener los recursos del Programa de Estímulos del Ministerio de Cultura y, junto con los gestores culturales de la Fundación Luneta 50, aplicó a la Convocatoria 2019 de Becas “Rayuela” de Creación en el Campo de los títeres y la Animación de Objetos, con el proyecto “Pinocho: Carpintería de lo Humano”, el cual, felizmente, fue aprobado.

“En el mes de abril de este año, Manuel nos llama y nos habla de la convocatoria del Ministerio de Cultura en la que podríamos participar. Nos dice que trabajaríamos Pinocho o una versión de Pinocho, y ahí empezamos con el diseño general de la puesta en escena, el montaje y el diseño de los personajes”, cuenta Jorge sosteniendo entre sus manos a uno de los millones de títeres que se han fabricado desde que la obra se popularizó por el mundo entero.

Sí, de Pinocho se han realizado adaptaciones tanto operísticas, teatrales, de ballet, además permeó el séptimo arte y la televisión. Esta es una obra universal que contiene una poderosa fuerza simbólica y gran significación, porque atañe y cuestiona al ser humano y su condición esencial, la humanidad.

“Con las preguntas base del proyecto: ¿qué es ser humano?, ¿qué nos hace humanos?, empezamos a releer la obra, vimos películas que tocan ese tema, como “Inteligencia artificial”, “El hombre consuetudinario”, y otras, y a partir de ahí  empezamos a pensar en cómo contar la historia, seleccionamos escenas y, desde México, vía Skype, nos reuníamos con el equipo de artistas de Barranquilla, conversábamos, leíamos, y al llegar aquí empezamos con la dramatización”, aseguró Jorge acomodándose los lentes.

La formación

Jorge Ricardo y María Lourdes llegaron a Barranquilla el 4 de octubre y desde ese día se alternan los trabajos de formación que se vienen realizando en la sede de la sala Luneta 50 y en el Museo del Atlántico. El grupo está conformado por seis animadores encargados de darle vida a los títeres: los artistas Yully Martín, del colectivo “Los Lunetos”; John Cardona, del grupo “Sapo-Pelele”; Jaime de Ávila y Luz Atanys Ballesteros, de “Ceminajahjo”; y los artistas escénicos Gustavo Pacheco y Teddys Villar. Además, hacen parte del grupo Vicky Osorio y Domingo Sánchez, encargados de las atmósferas musicales y de crear las canciones, y el director  artístico, Manuel Sánchez. Todos ellos, y los dos maestros talleristas, vienen trabajando de domingo a domingo, de 8:30 de la mañana a las 8:30 de la noche, en este proyecto de creación.

 “La región Caribe ha estado históricamente rezagada en cuanto a indicadores de calidad y cantidad de producción escénica en general. Si miramos el panorama del teatro de títeres en esta misma región, nos encontramos con un paisaje más desalentador aún, pues además de las limitadas políticas nacionales y locales, o su ausencia, se suman la falta de valoración y reconocimiento del gremio mismo de artistas del sector hacia estas formas teatrales, consideradas como arte menor”, señaló Sánchez.

Precisamente, esta beca de creación de la obra “Pinocho: carpintería de lo humano” se propuso como una experiencia creativa y formativa, que deje además de una pieza de teatro de títeres con excelentes estándares de producción, una capacidad instalada que  permita proyectar las futuras creaciones de los grupos participantes en el taller.

“Mi experiencia en este proceso ha sido maravillosa, compartir al lado de grandes maestros es una oportunidad única ya que mi formación en el teatro de títeres es empírica, esta experiencia lo nutre grandemente, nos enseña hacer metódicos, ordenados, consientes de nuestros montajes, realmente es una experiencia fantástica, es una gran oportunidad para crecer como artistasֲ”, indicó el narrador oral y titiritero, Jaime de Ávila.

“Pinocho, La Carpintería de lo Humano, nos invita a los titiriteros del departamento del Atlántico a participar activamente en la creación de títeres, mecanismos escenográficos, análisis de textos, métodos para la creación de obras, construcción de sentido, formas de manipulación y puesta en escena, de una pieza de teatro de títeres. Con lo cual tenemos la posibilidad de aprehender  nuevos saberes y mejorar los conocimientos y experiencias previamente adquiridas”, aseguró el actor, titiritero y director del grupo Sapopelele, John Cardona.

De acuerdo con María Lourdes, los talleres inician con calentamiento físico, emocional, actoral y de concentración. Luego la dinámica los lleva a lo que ellos llaman “la ruptura de paradigmas”, que los prepara para poder lograr saltos de un personaje a otro, de una técnica a otra. Posteriormente, realizan ejercicios danza- teatro, “que es algo que tiene que ver con el sentido de grupo y de integración”. Además,  hacen Taichí, lectura del texto en voz alta y reinterpretación del texto; en pleno, llegan a un consenso, se va a montaje y después van descartando y afinando detalles de cada escena montada. También  dejan espacios para los trabajos en construcción, lo que es escenografía, títeres, vestuario, etcétera.

El rostro abotagado de Jorge Ricardo acusa las horas de trabajo. Por ahora, en su cabeza está la culminación del taller y el estreno de la obra, la cual espera se vuelva viable, viajera exitosa. “No solamente que viaje por Colombia, sino también a México y a otros países. Por eso hemos cuidado mucho la producción, para que sea una obra que pueda ser trasladada. Esperamos que sea un éxito, en el sentido en que se pueda vender, mover bien y que tenga una larga vida, le apostamos a eso”.

El pre-estreno se realizará el 31 de octubre en la Sala Luneta 50, con tres funciones: a las 10:00 a.m., 3:00 y 7:00 p.m.  El sábado 2 de noviembre, se volverá a presentar, a las 4:00 p.m., en la programación habitual de la sala Luneta 50, dirigida a público infantil.

¿Qué nos hace humanos? ¿Qué significa ser humano? Quizás el maestro Collodi a través de su obra, de sus personajes, del mismo Pinocho, vislumbró algo, quizás se acercó a la respuesta definitiva y rotunda, quizás los maestros mexicanos también enciendan algunas luces en el túnel y con su carpintería de las artes, nos acerquen un poco más a la compresión de este enigma.

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