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“Luisa Paola no merecía este triste final en un arroyo”

Mercedes López, madre de la joven de 16 años víctimas de las bravías corrientes pluviales por las calles de Barranquilla, dice que “el video me impactó. Casi me desmayo”. 

 Por Chachareros

Mercedes López, madre de Luisa Paola Osorio López, la joven de 16 años que desapareció el jueves tragada por las incontenibles aguas del arroyo de la 21, dice con tristeza que “mi niña tenía tantas ilusiones y era tan buena estudiante, que no merecía que le hubiera pasado esto”.

[caption id="attachment_34347" align="alignright" width="300"] Muy cerca de la ‘nevada’ de una flota de buses, por el lado de las Carboneras, fue hallado el cuerpo de la joven arrastrada por el arroyo de la 21.[/caption]

La compungida madre se controla haciendo un enorme esfuerzo físico y psicológico. “Mi niña no merecía este triste final. Ella era un alma de Dios”. Los organismos de socorro hallaron el cuerpo sin vida de Luisa Paola Osorio López, de 16 años, la adolescente que fue arrastrada por el arroyo de la 21 el jueves anterior.

El cuerpo fue encontrado en la calle 3 con carrera 41 en el sector de la Carbonera, a la altura del barrio Villanueva, según confirmaron organismos de socorro. La menor estudiaba noveno grado en la Institución Educativa Distrital San José.

[caption id="attachment_34349" align="alignleft" width="300"] El cuerpo de Luisa Paola recorrió cerca de siete kilómetros arrastrada por las aguas.[/caption]

Desde este jueves, cuando accidentalmente cayó en el arroyo de la carrera 21 con calle 39, Luisa Paola, era buscada por los organismos de socorro y la Policía Nacional que se unió al operativo.

La madre de la menor, Mercedes López, clamó este viernes ayuda para encontrarla. Y relató que para ella fue impactante ver el video de cuando su hija era arrastrada por el arroyo.

[caption id="attachment_34348" align="alignright" width="300"] La búsqueda de la Policía y Organismos de Socorro fue intensa desde el primer momento que se conoció la noticia.[/caption]

Varios videos publicados en las redes sociales reconstruyeron los momentos previos a su caída en el arroyo de la 21, uno de los que más ha cobrado la vida de decenas de barranquilleros que por accidente o imprudencia desafiaron su peligrosidad. A la adolescente en los videos se le observa cuando está en la tienda tomando un refresco, luego pone un pie en el arroyo, después otro y pierde el equilibrio. Es arrastrada ante la mirada impotente de decenas de personas. Se ve un joven que corre por la acera tratando de ayudarla, pero nada pudo hacer, la fuerza de la corriente la arrastró, la sumergió y desapareció con velocidad.

La advertencia es pertinente

https://youtu.be/_DhL33VQMq0 [caption id="attachment_34345" align="alignright" width="300"] Triste moraleja: no hay que confiarse jamás de los arroyos que aún quedan por las calles barranquilleras.[/caption]

Con toda seguridad que la alcaldesa Elsa Noguera, atareada ayer con la presencia de todo el Gobierno Nacional encabezado por el Presidente Santos, se pronunciará sobre el caso de Luisa Paola.

La abundante exposición mediática que se ha realizado a través de los medios serios y con credibilidad no buscan más que advertir a la comunidad de Barranquilla y a los numerosos visitantes de la ciudad, que no se confíen de las corrientes pluviales aparentemente mansas.

Tampoco es de asumir una actitud de intimidad con estos monstruos dormidos, que son los 121 arroyos identificados en todo el mapa físico de Barranquilla y su Área Metropolitana, por el hecho de la abundante información que a diario se divulga sobre los avances en las obras para meter en cintura y dominarlos por completo, de los arroyos de La María, Felicidad, el de la calle 76 con Villa Country, el de la calle 79 y el de la calle 84.

Esos, gracias a la tenacidad de la alcaldesa Elsa Noguera, quedan bajo control. Sin embargo, el imaginario colectivo no debe pensar –especialmente la juventud- que por estar esos numerosos arroyos tenebrosos ya bajo control, queda Barranquilla saneada totalmente de este histórico y terrible mal.

Un mal que se agudizó cuando las calles de arena blanca de la ciudad llamada por ese motivo ‘La Arenosa’, se llenó de cemento y hierro. Toda la ciudad quedó con sus calles pavimentadas, lo cual, bendito sea Dios, es un indiscutible sinónimo de progreso. En este fenómeno de la naturaleza, sin embargo, ocurre como en la medicina. Todo remedio que alivia un malestar, produce un efecto colateral negativo.

Cuando las calles eran arenosas las aguas pluviales se esfumaba por entre la arena. Al desaparecer el arenal, las aguas se encontraron con un pavimento inamistoso, duro e impotente, lo que obligó al grueso de la lluvia a unirse en gruesas y violentas corrientes que se llevaban todo lo que encontraban por delante, como si fuera una venganza de la naturaleza.

Eso fue lo que sucedió, por ejemplo, con la lluvia que se registró durante el mediodía del jueves, que dejó como resultado a una menor de 16 años desaparecida, identificada como Luisa Paola Osorio, quien cayó a un arroyo minutos después de haber salido de una institución educativa.

El hecho se registró en la carrera 21 con calle 40B, del barrio San José. Según testigos, la escolar se encontraba con otros compañeros en una tienda esperando a que escampara, durante ese momento “comenzó a jugarse con sus amigos, ella se paró en el bordillo, por donde estaba pasando el arroyo y comenzó a bailar, metió un pie a la corriente y en ese momento perdió el equilibrio y cae al arroyo”, explicó un vecino del sector.

Andrés Ramírez, comerciante del sector, intentó rescatar a la menor justo en el momento en que esta cae, pero, según narró, “la fuerza de las aguas la arrastró de manera inmediata, yo intenté salvarla, me tiré al arroyo, pero fue inútil, ya se encontraba sumergida en la corriente”.

Se conoció que la menor es  hija de un sargento de la Policía de Sabanagrande. Desde que se conoció la noticia, organismos de la Defensa Civil, Bomberos, Policía de rescate  y familiares iniciaron la búsqueda de la adolescente.

El exceso de confianza de taxistas

En el mismo sector, un taxi fue arrastrado por la corriente, el cual llevaba una mujer embarazada como pasajero. Su conductor, Luis Enrique Chaljub, narró que se encontraba saliendo por la calle 39 con la carrera 21, cuando en “cuestión de segundos” el arroyo embistió al vehículo.

“Mientras estaba maniobrando para no perder el control del vehículo, veo cuando pasa una persona que está siendo llevada por el arroyo, logro ver a alguien que le intenta dar la mano, pero no pudo rescatarla”, explicó el conductor.

Chaljub comentó que a la altura de la calle 38 logró estabilizar el vehículo para poder poner a salvo al pasajero con el cual se encontraba.

“A la altura de la urbanización Los Cocos, el carro se inunda, yo logro salir y ponerme a salvo, pero la corriente arrastró el vehículo. Le doy gracias a Dios de que la situación no pasó a mayores”, narró el profesional del volante.

El vehículo fue hallado horas más tarde en el caño de la Auyama, donde finaliza el arroyo de Rebolo.

Los que quedan vivitos

Es muy pertinente recordar a la comunidad que, a pesar de las descomunales obras para controlar numerosos arroyos, quedan otras corrientes pluviales tan peligrosas, o más, que las dominadas por la ingeniería local.

[caption id="attachment_34361" align="alignright" width="672"] En este lugar, cerca de las Carboneras, fue hallado el cuerpo sin vida de Luisa Paola, la joven de 16 años que el jueves perdió el equilibrio y fue arrastrada por el arroyo de la 21.[/caption]

Quedan vivitos y bramando los de las calles 91 y 92; el de Coltabaco; carrera 65; parte del tristemente llamado ‘Felicidad’ porque rueda raudo por la calle que lleva ese hermoso nombre; La Paz, Hospital, carrera 21-Rebolo; carrera 8; el Don Juan que tiene el segundo más largo recorrido con 7.906 kilómetros; El Salao, que es el más largo con 9.155 kilómetros; El Platanal y la Red de Arroyos del Suroccidente.

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