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Los García Romero, de tabacaleros en Ovejas, a poderosos políticos del país

Por Rafael Sarmiento Coley/María José Campo

Juan García Taboada y Maly Romero, una poderosa familia tabacalera de Ovejas, Sucre, es el origen genético de toda una dinastía política con asiento en Ovejas Sincelejo y Cartagena, y, desde la provincia, con un poder político respetable en la Casa de Nariño y en el Capitolio.

El poder político marchó de la mano de las grandes fortunas a través de contratos multimillonarios que facilitaron contar con recursos frescos para, por ejemplo, adquirir la mayoría de las acciones del poderoso Puerto Marítimo de Cartagena, en momentos en que fue privatizado el sector portuario del país por la alta corrupción en la desaparecida empresa estatal, Colpuertos. En esos momentos el alcalde cartagenero era uno de los hermanos menores de Juan José, quien tenía l más completa información de primera mano sobre los pasos que se debían seguir para comprar las acciones de lo que sería el nuevo Terminal Marítimo cartagenero.

No fue ese el único gran negocio de la familia García Romero-Zuccardi en Cartagena y Colombia. Los negocios se diversificaron en la medida en que el entonces Senador Juan José García Romero adquiría más poder político gracias a sus certeros apoyos al candidato que, con su olfato de gamonal político de provincia, tenía todas las de ganar. Y así sucedía. Lo que significaba para García Romero atractivos negocios del Estado para engrosar su fortuna personal.

La vida le cambió cuando fue condenado por la desviación de fondos estatales, lo que significó la pérdida de la investidura. En el siguiente debate sacó a la palestra como su reemplazo en el Senado a su esposa, la bella exreina de Sucre, Piedad Zuccardi de García, quien más tarde también perdería la curul por presuntos nexos con la parapolítica.

Entonces sacaron al baile político a uno de sus hijos menores, Andrés Felipe García Zuccardi, quien a los 31 años se juramentó como Senador de la República.

Ya en uso de buen retiro, pero manejando todos los hilos de la política familiar, Juan José García y su esposa Piedad Zuccardi se dedicaron a hacer relaciones públicas y negocios. Son famosos los sancochos sincelejanos que Piedad hace en su mansión en Cartagena, así como el famoso mote de equipo, ágapes a los que han asistido, en diferentes momentos, claro, figuras como Ernesto Samper Pizano, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos Calderón e Iván Duque Márquez, y otras figuras de talla internacional.

Como buen ovejero, Juan José García -quien creció en medio de las gaitas y el fandango- también sentía una predilección por la música vallenata. Era tanta su afición a este género musical, que en parrandas era el primero que se paraba a cantar, como ocurrió el día del cumpleaños de Juan José García Zuccardi, su hijo mayor.

Esa sería su última parranda de su vida. Según los vecinos del hijo del difunto Juan José García Romero, “se contagió con el virus en la última parranda que celebraron en familia. Según afirman no hubo ninguna medida de control de bioseguridad. De allí, según lo denuncian, salieron 18 contagiados. Y varios se encuentran intubados. Murió en la madrugada de este miércoles 1 de diciembre en la Clínica Portoazul de Barranquilla.

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