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Cambian el cóndor del escudo colombiano por el pájaro de Twitter

Hay animales que ni se inmutan con la escasez de agua y comida provocada por la sequía en Colombia. No dependen del clima porque siempre tienen la sangre caliente y la boca lista para morder y trinar. 

Por Jorge Sarmiento FigueroaEditor general

A las únicas vacas a las que parece no afectarles la escasez de agua en Colombia son a las de la opinión. Es que son las vacas sagradas. Se identifican por su gordura y porque siempre están en la mitad del camino, atravesadas. Son tan grandes que en las fotos aparecen con los cachetes caídos por el exceso de grasa. Están bien alimentadas por el ego.

El único pájaro que nunca deja de volar, aunque se hayan secado los ríos y lagos donde bebe el resto de pájaros mortales, y aunque se hayan muerto los árboles donde reposan las bandadas de las demás especies voladoras, es el pájaro de Twitter. Lo descubrieron en California hace ocho años, y lo peor que pudo pasar es que lo hayan sacado de su jaula. Desde entonces desplegó sus alas azules y ha puesto trinos en la boca de más 500 millones de usuarios.

Colombia, exótica por sus cóndores, ya se rindió ante el poder de algunos prominentes ejemplares del pájaro azul. Con su pico trinan a diestra y siniestra a toda hora del día y desde el piso térmico en que se encuentren. No sacian su hambre con granos, como lo hacen los demás, sino con opinión. Y como les dejen cambiar un «articulito» de la Constitución, sacan al cóndor del escudo y se meten ellos.

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido científicos empeñados en la enorme proeza de descubrir a la serpiente que es capaz de hablar. Buscan encontrar a las descendientes de aquella víbora que partió en dos el camino del bien y el mal. «¿Y porqué no buscan en Colombia?», podría preguntar cualquier paisano con sentido común que conozca los vericuetos de la opinión en nuestro país. Pero no es tan fácil la cosa. Si esa serpiente se dejara descubrir así no más no tendría la astucia histórica como para haber engañado a la inteligente Eva, después de haberse escabullido en las barbas del mismo Jehová.

Si el paisano tiene razón, que la sierpe bíblica está por estos lares, el mejor escondite para ese bicho raro es el nido donde habitan las de su especie. Y si está por aquí debe de tener todavía las llaves del infierno, porque salió de allí y volvió a entrar después de dejar a la humanidad sin paraíso. Por eso es que hace tanto calor en Colombia: es aquí adonde la serpiente vino a sembrar su nido.

Menuda suerte tiene el país que siendo uno de los más ricos en especies de pájaros terminó supeditado al trino de uno demasiado bullicioso; y que de la Biblia lo único que le quedó son vacas sagradas, todas cuidadas por un señor cuya esposa anda con las llaves opuestas a las de San Pedro. Lo peor es que hace poco las usó para mandar a nuestras más hermosas especies, las mariposas amarillas, a que se pudrieran en la eterna sequía. Y sigue con ganas de usarlas, se desliza en busca de nuevas víctimas para opinar. Para bramar. Para trinar.

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