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Los 38 kilómetros que más plata producirán a Colombia

Desde Malambo hasta Bocas de Ceniza hay 25 concesiones que pagan tres millones de dólares anuales por concesión, generan cuantiosas cifras en impuestos y unos 20 mil empleos directos e indirectos. 

Por Rafael Sarmiento Coley, director

Productor Jorge Mario Sarmiento Figueroa

Videos, Fabián Arenas/ Fotografía Maja Petersen

El Superpuerto de Aguas Profundas de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza (Spbc) es un macroproyecto multipropósito con un costo de 750 millones de dólares; tendrá a su disposición 800 hectáreas para operar, de las cuales inicialmente sólo utilizará 200 hectáreas; de esas 200 hectáreas, 15 serán para el almacenamiento de mercancías.

Apretujados en unos cuantos kilómetros hay hoy unas 25 concesiones portuarias que le producen buena plata a la Nación.

El área para el recogimiento de carga tendrá 40 hectáreas. Tendrá una zona de 250 metros para buques a granel de 150 toneladas. El canal de entrada al Superpuerto tendrá 250 metros. El tajamar oriental tiene en la actualidad 4 metros de ancho. Pasará a tener 150 metros de ancho.

La Costa Caribe mueve el 90 por ciento de la carga nacional, y Barranquilla en la actualidad participa solo en un 8%. Con el Superpuerto en funcionamiento pasará al 30%

Esta Sociedad Portuaria Bocas de Cenizas, sostienen sus líderes, no será un  puerto carbonífero (solo un 5% será el volumen de carbón que se moverá por este superpuerto). La mayor cantidad de carga que moverá serán contenedores, materias primas, mucha carga a granel para lo cual serán construidos gigantescos silos; e importará también todo tipo de vehículos (automóviles, vehículos pesados, maquinaria agrícola y para la industria de la construcción).

Antonio Felfle, presidente de la Asociación Portuaria de la región (Asoportuaria), asegura que el sector portuario de Barranquilla está en auge.

Será un puerto que le devolverá a Barranquilla su condición de ciudad portuaria por excelencia. Estará a tres kilómetros de la ciénaga de Mallorquín.

El proyecto se estructuró basado en que nadie ha podido – ni podrá- regatearle a Barranquilla el privilegio de ser el punto en donde termina su recorrido el Río que por poco ahoga al invasor español, y si no es porque rezaron de rodillas a “la Virgen de la Magdalena (porque se acordaron que ese 22 de julio era el día de la Virgen de la Magdalena), sálvanos de estas aguas cenizas que nos tragan”, los tiburones se hubieran dado el más sabroso de los banquetes de la más reseca carne española (porque ya toda la tripulación venía casi muerta de hambre).

A partir de ese suceso amargo para los colonizadores ibéricos, quedaron bautizados, un Río bravío, el Magdalena, y un sitio en donde él penetra al mar a la fuerza, Bocas de Ceniza, por el color cenizo de las aguas que los españoles, en medio del terror, les quedó grabado en la mente ese color ceniza.

Además, ahora cuando terminen las obras de canalización y recuperación de su navegabilidad desde Puerto Salgar hasta Bocas de Ceniza, se podrá quitar a la capital atlanticense el derecho a ser, entonces sí de verdad, el Distrito Industrial y Portuario del país.

Barranquilla será el motor de las locomotoras de todos los tratados de libre comercio que Colombia ha firmado con los distintos países, incluyendo las monumentales economías de Estados Unidos y varios países de Europa y Asia. Por eso la fiebre de concesiones que se han solicitado en estos 38 kilómetros desde Malambo hasta Bocas de Ceniza.

38 kilómetros que valen oro

Es la zona portuaria de los alrededores del Puente Pumarejo, desde Malambo, y al frente el Puerto de Combustibles de Palermo y un astilleros que será puerto.

Cuando las concesiones –ya adjudicadas, y en proceso de construcción algunas, y en trámites legales y financieros otras–, estén en funcionamiento, los 38 kilómetros desde Malambo (donde comienzan las concesiones portuarias), hasta Bocas de Ceniza serán los más rentables del país. Todavía no lo son, pero cuando entre en operación la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza (Spbc), o el llamado Superpuerto de Aguas Profundas “la Nueva Estrella del Caribe”, como lo denomina el exitoso empresario Christian T. Daes, lo “más seguro es que sea así. Barranquilla será la principal ciudad portuaria del país”, dice el discreto y recatado presidente de la Sociedad Portuaria de Barranquilla (Asoportuaria), Antonio Felfle.

Es un ejecutivo de poco hablar. Responde estrictamente lo necesario. Ni una palabra más, ni una menos. Es un hombre serio, que difícilmente sonríe. Por eso cuando Antonio Felfle habla, hay que creerle.

Localización de las principales concesiones portuarias actuales. No incluye las de Malambo y el Puente Pumarejo.

Asegura que en Asoportuaria se agrupan 22 concesiones adjudicadas, funcionando 9,  y hay 4 solicitudes en estudio. Asoportuaria también incluye el muelle de combustibles de Savervio Minervine en Palermo y el muelle que ha iniciado tareas como astillero, pero que también funcionará como puerto.

Cuando todo ese mundo portuario desde Malambo hasta Bocas de Ceniza esté operando a plenitud, serán los 38 kilómetros más rentables del país porque: serán los mayores generadores de empleo directo e indirecto (se calcula unos 20  mil); cada concesionario paga anualmente al Estado entre dos y cinco millones de dólares por el derecho a la concesión; las mayores importaciones y exportaciones se harán por estos 38 kilómetros, lo que le dispensará al Estado billones de pesos anuales en impuestos aduaneros de importación y en utilidades por exportación.

 

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