No acumulan dinero; multiplican. No acaparan conocimiento, lo comparten. Su éxito inspira ya a miles de personas y genera millones de dólares.
Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa – Editor General
¿Cómo hizo Lázaro Bernstein para dejar de trabajar en un estacionamiento de autos en Miami y llegar a convertirse en uno de los jóvenes consultores más brillantes de la escuela de Bob Proctor?
¿Cómo hace Mario Corona para crear, lanzar y posicionar en tiempo récord decenas de libros Best-Seller en Amazon.com?
¿Cómo hizo Hyenuk Chu para salir de la quiebra y llegar a ser a tan corta edad uno de los más avezados inversores latinos en la bolsa de valores de Nueva York?
Las preguntas surgen de la historia individual de doce jóvenes que decidieron unirse para compartir su experiencia en una asociación que tiene el sugerente nombre de Acción Masiva Imperfecta, AMI.
«Si miras lo que hemos hecho, verás que tenemos en común que salimos adelante desde menos cero, y lo logramos asumiendo altos riesgos, sin esperar a que las cosas fueran perfectas. Simplemente emprendimos y ese camino nos enseñó que siempre hay alguien como nosotros que quiere prosperar. Para eso nos unimos: para seguir creciendo y accionar a otras personas». La clave la dice Pedro Osvaldo Ramírez, un mexicano que el fin de semana pasado, en Bogotá, lideró al equipo de expertos capaces de mantener concentrados y en acción a una audiencia de más de 100 personas, reunidas durante tres días seguidos, de 8 de la mañana a 11 de la noche, en un taller de Múltiples Fuentes de Ingresos, que es uno de los tantos eventos de formación que realizan a lo largo y ancho de América Latina.
Su forma diferente de crear riqueza
A los doce expertos los unió otro mexicano, Helio Laguna. No tiene tanta labia como Pedro Osvaldo, el que cuenta la clave del éxito. De hecho, los socios de Laguna cuentan que el día que lo conocieron, solo recibieron de él un «Hola» en toda la reunión. Sin embargo, según afirma uno de ellos, «ese hola bastó para saber que estábamos frente a un hombre de grandes acciones. Cuando se toma confianza parece que tuviera el don de la clarividencia para aportar visión a todo».
Precisamente es esa actitud de Helio Laguna -y de los doce de AMI- la que los ha hecho diferentes en la forma de crear riqueza. Contrario al competido mundo de los negocios, donde el silencioso y mezquino tiburón se come al resto de los peces, estos jóvenes se unieron para actuar como un cardumen que crece fuerte y sin parar porque brindan su talento y experiencia a todo el que pueden.
«Es increíble -relata Harold Garzón, emprendedor bogotano-: en un solo fin de semana recibí y puse en práctica tanta información valiosa de negocios. Terminé el curso con un libro escrito y publicado para la venta en Amazon; con el diseño de mi negocio en internet, con una cuenta abierta en la bolsa de valores y con una estrategia concreta para invertir en bienes raíces».
Hubo personas, como Vicky Palacio, que pagaron el costo de acceso al taller y salieron ganando más de dos mil dólares, porque la misma dinámica del proceso de aprendizaje exige que quienes participen adquieran y ejecuten de inmediato aptitudes de negocio.
El mundo es para todos
Sebastián Foliaco, uno de los expertos, protagoniza la historia perfecta de cómo estos jóvenes han logrado surgir probando sin miedo acciones imperfectas. Y uniéndose, que es su clave. Un día Foliaco se quedó sin empleo. Para no quedarse deprimido en casa, salía todas las tardes a «chupar» internet en un McDonald cercano, a ver si navegando encontraba algo qué hacer. Después de enviar cientos de veces su hoja de vida, quiso elevarse a sí mismo el estado de ánimo compartiendo un post inspirador que había recibido en Facebook. Lo compartió en el muro de su perfil y se fue a dormir. Al día siguiente, cuando regresó al McDonald, encontró que ese mensaje inspirador había atraído hacia su perfil a cientos de «amigos». ¡Eureka! acababa de descubrir una oportunidad. Desde entonces empezó a trabajar en crear redes propias y hoy es uno de los líderes colombianos en gestión de negocios a través del mundo digital.
Pero quien hace más interesante la historia de Sebastián Foliaco es Hyenuk Chu, el coreano que se quedó en la quiebra después de ser gerente de una multinacional aquí en Colombia. Hyenuk Chu contactó a Foliaco en ese momento desesperado. Le contó que había recibido cierto mensaje en el que un sabio le indicaba que la única manera de salir adelante era dejándose ayudar, y que esa ayuda vendría de alguien que supiera abrir el mundo. «Yo sé hacer inversiones -le dijo Chu a Foliaco-, pero necesito hacer equipo con más personas para lograr éxito. Sé que tú sabes cómo hacerme llegar a más gente. A cambio, yo te enseño a invertir».
Ellos volverán a estar reunidos, riendo mientras trabajan formando a nuevos emprendedores, este próximo fin de semana del 25 de julio en Bogotá, cuando se realizará una nueva versión del taller porque fueron tantas las personas que quisieron asistir al primero, que tuvieron que abrir una segunda fecha.
Ximena Ríos exhibe su libro junto a David Zúñiga, uno de los coach colombianos responsables de traer a AMI a Colombia. Él trabaja en equipo con Juan Flórez, oriundo de San Juan Nepomuceno, Sucre.
Allí estará también Regina Carreón, una mujer de tanto poder interior que es la inspiradora de todo lo que sucede en los talleres. Ella es la responsable de enseñar a los participantes a hacer ventas de alto valor. Y lo hace en vivo y en directo, en una acción de venta real. Al final, después de batirse como una guerrera de las ventas, se muestra con total sencillez: «Hay personas que llegan a nuestros talleres pagando una inscripción que a veces es todo el dinero que poseen en su cuenta. Por eso la mayor satisfacción que podemos recibir es el testimonio de que esas personas logran su libertad financiera, como lo hicimos nosotros. Esa riqueza de ellos, es la nuestra, porque sabemos por experiencia que la única manera de multiplicarnos es ser genuinos cuando brindamos lo que tenemos».
Pedro Osvaldo Ramírez explica en video qué es Acción Masiva Imperfecta