El concepto “ármelo usted mismo” se impone en restaurantes a nivel mundial. Este es un reflejo de una nueva generación que busca crear sus propios espacios y que los productos que consumen se adecúen a ellos, en vez de ser los usuarios los que se lo hagan a un determinado producto.
Por: @lacucharacolora
“Me gusta el poder cambiar la forma de comer de un plato solo con cambiar la cantidad de salsas, o probar nuevos ingredientes para hacer de un plato favorito algo nuevo. En general, creo que es algo por el estilo de hacer que la comida se acomode a ti, a tu estado de ánimo, en vez de hacer lo contrario, amoldarse a solo lo que venden en un determinado sitio”, afirma Freddy de Vega, uno de los consumidores de este tipo de propuesta gastronómica.
Esta es solo una de las razones, que varían entre tener más opciones en un mismo lugar por tener múltiples combinaciones de ingredientes, competir por la mejor receta en familia o amigos, dejarte participar, tener en cuenta tus preferencias. Y pa’ qué negarlo, somos esa generación que no nos gusta que nos encasillen, que ya no aguantamos una rutina en un trabajo, que tenemos relaciones más abiertas, que nos vale (coloque su vulgaridad preferida, pa’ que no digan que no les doy libertad) si llevamos camisa con chancletas, así mismo, queremos tener esa autonomía en lo que comemos, somos una generación mucho más crítica.
Cindy Caamaño, Psicóloga y especialista en investigación del consumidor lo dice de una manera más nice y menos arrabal: “esta tendencia viene decantada de otras categorías como la tecnología, que inició con este tema, dándole la oportunidad al consumidor de poder elegir, en ese sentido, la generación del milenio tiene esa característica de querer decidir todo lo que consume y eso se une al concepto de prosumer, que es ese consumidor que elige, crea y desarrolla lo que quiere consumir y eso es lo da la posibilidad de poder tocar los productos y servicios a través de las redes sociales, esta tendencia de la personalización llamada ‘do it yourself’, permite al consumidor sentirse más satisfecho porque el producto y el servicio les dan voz y voto”.
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“Lo rico es que uno puede cambiar, probar cosas nuevas, hacer parte de la creación de nuevos sabores, como el que está en frente de mi casa, Materile”: afirma Lamia Neme.
Materile lleva el concepto a lo conocido, hace de una tendencia global, una idea local, ya que todos los ingredientes son colombianos, así uno puede crear una bandeja paisa con mi arroz preferido que es el de palito, o con arroz con coco, ¡eche y qué! hay gente que come helado con papitas fritas… nastyyyyy (léase con tono Joey Tribiani).
Y esto es apenas un abrebocas, para que podamos ver que estamos en la era de la revolución de la Cuchara, en que los comensales somos exigentes, la cuestión es que lo que exige uno es diferente de lo que exige el otro y ahí los restaurantes tienen la soga al cuello, porque como diría Marcela Martínez, consumidora de este tipo de propuesta: “Para gustos los sabores”.