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Lo que está en juego el domingo

Es bueno mirar con lupa lo que ocurre en Chile, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. No hay que olvidar el proyecto del Canciller de ‘perpetuar la reelección en Colombia’.

Por Rafael Sarmiento Coley

Esta bella electora a lo mejor aprovechó la privacidad del cubículo para ‘rayarle’ la cara a su candidato preferido, aunque le hayan ofrecido el cielo y la tierra por otro aspirante. Esa es la importancia de que ahora haya mayor vigilancia en los puestos de votación. Solo así las ‘Casa Blancas’ serán un vergonzante recuerdo del pasado.

No es cosa de poca monta lo que está en disputa este domingo en las urnas colombianas. Es nada menos que la conformación, o confirmación, de un mapa político en el cual está en juego la estabilidad del país o la ardiente y salida de madre de las protestas públicas que se vive en el vecindario.

Vecindario que en tiempos no muy remotos nos daban ejemplo de buen manejo de la economía, aunque no de la política, para hablar en plata blanca.

Comencemos con Venezuela, el vecino enloquecido con la fortuna del oro negro, que acostumbró al grueso de la población a una política asistencialista, porque la plata del petróleo alcanzaba para subvencionar a las clases populares, y a los ricos les iba de lo más bien porque hasta para ellos alcanzaban los pozos petroleros mediante subsidios bien distribuidos para colosales inversiones a lo bien. No como el vergonzante caso reciente del Agro Ingreso Seguro con el cual pensaba el entonces ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias (Uribito), reemplazar a su padre putativo (Álvaro Uribe Vélez), en la Casa de Nariño.

Eso no es lo más importante. Lo verdaderamente bueno es que el pueblo, a quien siempre han engañado, ahora tiene la brillante oportunidad de desquitársela: recibir el billete, y votar por quien le dé la gana. El elector debe recordar que el cubículo y el baño de su casa son los dos únicos sitios en donde puede hacer lo que le venga en gana. Eso es lo que debe promover Monocuco.

Ocurrió que Venezuela se enfrascó en periodos alternativos de dictaduras a regímenes democráticos, con la desgracia de que unos y otros no tenían propiamente manos limpias y mucho menos corazón grande. Llegaron a saquear las riquezas del petróleo. Se entronizó la peor corrupción de Suramérica. Lo cual facilitó el golpe de Estado y el arribo del teniente Hugo Chávez Frías, con unas elecciones amañadas, con la intención de perpetuarse en el poder convertido en el perrito faldero de Fidel Castro y su Cuba con una economía hasta entonces subvencionada por la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Cuba y Venezuela, dos limosneros viviendo de las migajas que les tiraba el Soviet Supremo.

Total, da verdadera tristeza lo que vive Venezuela hoy, con un desplazamiento inhumano causado por una política errática y demencial, como consecuencia de un modelo socialista (estigmatizado por Álvaro Uribe Vélez y sus adláteres como el ‘castrochavismo’), un modelo económico paquidérmico, desnaturalizado, corrupto y sin misión ni visión. Como un barco dirigido por un capitán sin brújula.

Colombia, el contestario

El Imperio de América no podía menos que preocuparse por esa situación. Y no faltó mucho tiempo para que Estados Unidos entrara en firme a poner orden en la región afincando una de sus botas en el mejor aliado de la región, Colombia.

Lo que produjo ese acercamiento con el gigante del norte fue un compromiso irrenunciable para luchar contra los narcotraficantes, los cultivos de coca, los traficantes de armas, los grupos armados al margen de la ley (tanto de izquierda, como las Farc y ELN, como de ultraderecha, llamadas las Autodefensas Unidas de Colombia, más las llamadas Bacrim y delincuencia común armada hasta los dientes). Lo que condujo al país a vivir la guerra más brutal de su historia con miles de muertos, masacres, millones de desplazados, despojos de tierras, métodos de exterminio como los falsos positivos.

Hasta cuando los gringos vieron que habían destapado la hoguera del diablo y, de manera cautelosa, se fueron saliendo del incendio que ellos mismos habían armado, mientras descuidaban en otros países del vecindario como Ecuador (con Rafael Correa), el sempiterno Daniel Ortega en Nicaragua; el inepto Lenín Moreno en Ecuador; Evo Morales en Bolivia. Y, cosa curiosa, todos han impuesto, sin que nadie se diera cuenta, la norma generalizada entre ellos de perpetuarse en el poder, siguiendo el ejemplo de sus mentores políticos, los hermanos Castro de Cuba (Fidel y Raúl).

Ese cuadro del vecindario representa el fracaso de un socialismo miserabilista, mezquino, torpe, sin rumbo fijo y carcomido por los mismos vicios del modelo democrático de las otras naciones del patio trasero de Estados Unidos. Y a su vez, el modelo democrático del vecindario de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Venezuela, como cucarachas de un mismo calabazo, han pretendido aplicar los mismos métodos aberrantes y criminales, del ‘socialismo’ a lo latinoamericano. Con una corrupción hasta los tuétanos. Con presidentes como Evo Morales y Lenín Moreno que tienen riquezas superiores al del más rico banquero colombiano Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Para la Gobernación del Atlántico hay cinco aspirantes, más el voto en blanco. También será muy cómodo marcarlo.En comparación de los tarjetones de Asamblea, Concejo y Ediles.

Y como si fuera poco, ahora sale a la palestra el discreto y modesto canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo, con “un proyectico de ley para que en Colombia la reelección sea perpetua”. ¡Por Dios! El colombiano del común no sabe cómo interpretar ese exabrupto: como una solemne ingenuidad, o un vergonzante cinismo, en momentos en que el supuesto beneficiario de esa perpetuidad’ es abucheado y rechazado hasta en su propia tierra natal, en donde antes era ‘un divino idolatrado’.

Lo de este domingo

Por eso es de respetable importancia lo que ocurra en las elecciones regionales de este domingo en Colombia, cuando los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir a los 32 gobernadores, 418 diputados, 1.102 alcaldes, y 12.061 concejales.

Credenciales que estarán en manos de quienes tienen la enorme responsabilidad de preparar, desde ahora, la hoja de ruta, la bitácora, de hacia dónde quieren enrutar a Colombia a partir de la elección del próximo Congreso de la República y presidente de Colombia.

En estas circunstancias, todo parece indicar que el mapa político colombiano cambiaría en forma notoria, no por virtud de uno de los sectores de la bipolaridad existente, sino por los evidentes errores y desatinadas acciones de corrupción, del contubernio con grupos armados al margen de la ley, del favorecimiento total y descarado a los cuatro o cinco  grupos económicos que en estos últimos 20 años han utilizado de caballo de Troya al uribismo para aprobar las más aberrantes leyes y reformas tributarias y laborales, que de manera mezquina y miserable han arruinado a la población trabajadora; han aniquilado a la clase media; amenazan con reducir el salario de un joven profesional a la mitad del salario mínimo, sin seguridad social ni prestaciones sociales ni posibilidades de ahorro para una futura pensión.

¡Por Dios, no más impuestos!

Con solo cuatro candidatos y el voto en blanco, la tarjeta electoral para la Alcaldía de Barranquilla será muy fácil de manejar para los votantes.

Es ese el lado flaco del actual Gobierno. Una infamia a todas luces clavarles más impuestos a las clases media y baja; reformas tributarias y laborales que arruinarán más al pueblo colombiano y engordarán la chequera de los cuatro o cinco grupos dueños de la economía del país.

Y, como ya es tradicional en este modelo político y económico imperante en Colombia en la actualidad, la mala costumbre de las privatizaciones sigue implacable, hasta el punto de que el próximo cadáver será Colpensiones, para que el sector que lidera Luis Carlos Sarmiento Angulo, el de los fondos privados de pensiones, se quede con toda la torta.

Por todas esas circunstancias es que los colombianos este domingo, más que nunca, tienen que ponerse la mano en el corazón y votar luego de reflexionar largo y tendido.

En Barranquilla, los sempiternos mamagallistas, han estigmatizado el balneario de ‘Puerto Mocho’, lleno de plantas acuáticas, en especial la taruya, como el destino final de quienes no logran los suficientes votos para ganar una credencial.

No hay excusa -como en épocas pasadas cuando la prensa tradicional maquillaba a los candidatos de sus predilecciones y manipulaba sin remordimiento al elector- porque, para bien o para mal, Internet rompió todos los esquemas. El poder de la información cambió de manos. Hoy las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones están al alcance de todos para informarse de lo bueno y de lo malo de los candidatos, de sus padrinos, de sus partidos, de los corruptos que han saqueado alcaldías, departamentos, instituciones oficiales, acabaron con el sector bancario público, y organizan poderosas estructuras criminales para la compra de votos al por mayor.

Sí. Definitivamente en manos del ciudadano que este domingo acude a las urnas está en buena parte el nuevo rumbo del país. No le tenga miedo al cuero después de matar el tigre. Recuerde que en la urna y en el baño de su casa son los dos únicos sitios en donde usted puede hacer lo que le venga en gana. ¡Atrévase!

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