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Lo que Coco con su música nos dice del inframundo

Aquí te traemos una lectura psicológica de la película de Pixar (distribuida por Disney), nominada a los Óscar.

Por Diego Rojas*

Coco (2017) es la última película animada de Pixar. Dirigida por Lee Unkrich, con guión de Adrián Molina, está ambientada en el Día de Muertos, una de las más tradicionales celebraciones de México.

Unkrich y Molina han formado un dueto creativo exitoso, con producciones como Toy Story (1995), Monsters, Inc. (2001), Buscando a Nemo (2003), Ratatouille (2007), Toy Story 3 (2010), Monsters University (2013) y The Good Dinosaur (2015), lo que les ha garantizado ser nominados a los Óscar por mejor película animada y mejor canción original.

El viaje, la música, el recuerdo y el perdón son las agujas con las que se teje la historia de Miguel, Coco, Héctor y Dante, un perro leal que acompaña a Miguel en su recorrido por el mundo de los muertos. La historia toma elementos mitológicos como la posibilidad de nacer destinado por una maldición contraída por los antepasados, lo que nos recuerda a la saga de los Labdácidas y el destino contrariado del que Edipo intentará liberarse por una maldición contraída por sus antepasados.

El Día de Muertos

El Día de Muertos es una de las festividades más particulares que hay. Contrario a su nombre fúnebre, es una fecha en el que lo carnavalesco y la vitalidad hacen de los recuerdos un lugar donde la esperanza de la vida que se fue fecunda a la vida que está por llegar.

Si bien es una festividad aparentemente católica, tiene raigambre precolombina; de hecho, antes de la llegada del pensamiento occidental a lo que hoy llamamos América, los nativos celebraban varias fiestas dedicadas a la muerte, comprendida como un proceso que une la vida de los vivos y los muertos a través del recuerdo.

Al igual que lo hicieran Hércules, Orfeo, Odiseo y hasta Jesús, Miguel descenderá al mundo de los muertos para redimirse, transformarse y comprender que la lucha de los sueños personales pasan por el proceso de conocerse y ponerse a prueba a sí mismo. Lo que guía su alma es la firme intuición de que aunque vivir esté determinado por el tiempo, la historia familiar, las convenciones sociales y hasta el deterioro físico de la vida son constructivos. En las profundidades del alma de Miguel, justo en el centro del laberinto, sobreviven formas de pensamiento que se expresan musicalmente, fundando una nueva vida.

El viaje al mundo de los muertos

En Coco, por accidente y por decisión, la guitarra funciona como un objeto mágico que cambia la vida de Miguel. La primera vez que roba la guitarra desconoce que esta lo llevara al mundo de los muertos; pero la segunda, la toma a conciencia de romper una promesa que le regresará al inframundo, siendo este el cruce de caminos que lo llevarán a su destino. La guitarra es uno de los símbolos de los poetas hispanos, trovadores y contadores de historias, da voz a la memoria de coco y al proceso de autoconocimiento y creación de Miguel.

En el viaje de Miguel, por su parte, es la búsqueda de la verdad, la paz, la inmortalidad y el descubrimiento de un centro espiritual; al adentrarse en el inframundo se adentra en sus orígenes, en lo más profundo de su inconsciente personal y colectivo. De esta manera, un ser que antes de adentrarse a sí mismo era pesado y confuso, se transforma en alguien ligero, claro y vibrante. Su viaje no es un sacrificio personal, sino una autoconquista que no abandonará. 

Coco

Con su tranquilidad y aparente indiferencia, Coco contiene la infinidad de lo posible, lo virtuoso e informal. Representa a la gran madre capaz de engendrar sin conocer. Sus recuerdos dan sentido y forma a los sueños de Miguel, permitiendo que pueda crecer en él la música; además de redimir el pasado familiar a través del recuerdo que perdona y que enciende la llama de la vida.

Coco es una palabra que se usa para denominar a un personaje muy común del folclor latinoamericano e ibérico: alguien que asusta o se lleva a los niños que no quieren dormir o que desobedecen las reglas de sus padres. “Te va a llevar el Coco”, es la amenaza. En esta película, Coco es mucho más, pues el principal miedos de la Humanidad: el olvido de nuestros pasos.

* Diego Rojas. Psicólogo clínico, con estudios en simbología y psicología analítica. diegorojas1801@gmail.com

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