En Latinoamérica es lugar común que cuando un político tiene ganas de acceder al poder, la primera etapa de su campaña se ubica en la ‘negación’ de esas intenciones, para ganar así el favor popular.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
¿Es probable un gobierno de izquierda en Colombia? Teóricamente sí es probable. De hecho Bogotá, el principal conglomerado electoral del país, ha estado gobernado por dirigentes de izquierda y la ciudad ha seguido creciendo, con sus males y dificultades, pero ha continuado su camino y hoy es una de las zonas del país con más oportunidades de trabajo y desarrollo personal.
Pero hablar de una presidencia de izquierda en Colombia, a la luz de las experiencias latinoamericanas en el pasado reciente, es otra cosa. Presidentes autocráticos, atraso económico, inestabilidad, corrupción, debilidad institucional, cuestionados respeto a los derechos humanos y vínculos con el narcotráfico internacional, han sido algunas de las ‘perlas’ que han exhibido gobiernos como los de Venezuela, Argentina, Brasil, Nicaragua y por supuesto, Cuba.
Aunque es justo reconocer que la culpa no es de la ideología, sino de la gente que la utiliza para ganar favores electorales y luego vivir como verdaderos reyes, lo cierto es que los experimentos en la América Latina de nuestros días no han dejado mucho que desear. Pero todos tienen algo en común.
Cuando a Hugo Chávez al inicio de su primer período en el año 1999, le preguntaban si pretendía mantenerse en el poder más allá del tiempo establecido por la Constitución Nacional venezolana, de cinco años, él lo negaba rotundamente. Cuando el presidente de Argentina era Néstor Kirchner, le preguntaron si buscaría la manera de mantenerse en el poder después de su segundo período, también lo negó, aunque a través de su esposa Cristina, terminó gobernando hasta su muerte.
Pero este discurso de negación no es exclusivo de los izquierdistas. Todos los presidenciables en nuestros países primero niegan sus verdaderas intenciones y después, aparecen ‘por aclamación popular’, como el mesías que viene a salvarnos de los desastres de los gobiernos presentes en un momento determinado. Y lo peor es que después no quieren dejar el poder.
En una entrevista concedida a la abogada Eva Gollinger, una activista de izquierda vinculada al chavismo desde hace dos décadas y que trabaja ahora para el canal ruso RT, alias Timochenko dijo que no están interesados en cargos de ministros ni de presidente de la República. Negación.
Sin embargo, el jefe insurgente señaló que si las circunstancias los “ubican” en esos lugares, los asumirán con la mayor entereza. «Lo que en realidad queremos es la paz y eso depende de todos». Posibilidad.
Para reforzar lo dicho, alias Timochenko dijo que en las Farc es (ahora) un movimiento político alzado en armas que ha dejado las armas pero que mantienen el carácter político y que justamente están estudiando la forma de incursionar en ella. Anunció una conferencia nacional para definir esos “detalles”. Justo a tiempo para las elecciones de 2018. Certeza.