Agremiación de la Costa Caribe impulsa un Comité para la modernización de las normas del espectro electromagnético.
Por Rafael Sarmiento Coley, Director
Directores de telenoticiero, excongresistas, trabajadores de Telecaribe y de las distintas programadoras regionales, y miembros de la comisión sexta de la Cámara de Representante, concluyeron este lunes que la televisión pública colombiana la han descuartizado los gobiernos y congresistas de turno.
En la mesa principal de este conversatorio, realizado en la casa de eventos ‘Quisqueya’, en donde a los asistentes le dan unas tacitas de suero con trocitos de yuca, estuvieron la vicepresidenta de la comisión Sexta de la Cámara, el productor de televisión Ramiro Franco, José Gómez Daza (director del Noticiero Las Noticias, Humberto Vanegas y Harold Salazar), impulsores de una nueva ley marco de la Televisión.
En representación del congresista Laureano Acuña, el popular ‘Gato volador’, estuvo Enrique Cumplido.
Durante la Asamblea Ncional Constituyente Juan B. Fernández Renowitzky intercambió inquietudes con Alfonso López Michelsen.
El evento comenzó en caliente. De entrada uno de los asistentes dijo que el mayor daño fue durante los ocho años de Álvaro Uribe porque en esa época se dejó sin piso a la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) con el baladí argumento de que se había convertido en un ente burocrático costoso, en un centro de politiquería y corrupción, sin visión ni voluntad para cumplir sus tareas.
La representante a la Cámara Martha Villalba, quien presidió el foro, señaló que, en efecto, fue un error garrafal sacar de un plumazo la norma constitucional que figuraba en la Carta Magna de 1991.
Lo que dice la Constitución
Es bueno recordar que, a similitud del Congreso, la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 se dividió en comisiones permanentes, para tratar temas específicos, con unidad de materia.
Las tesis que expuso en ese momento el exministro y exgobernaor Eduardo Verano De la Rosa fueron premonitorias, porque hace 13 años él predijo que, cuando se viniera la avalancha de las televisiones con canales privados adjudicados por el Estado, la televisión cerrada (canales por suscripción) y la televisión pública, si no se establecía un marco legal preciso, claro, contundente y específico, habría graves problemas.
En aquella ocasión el exministro de Comunicaciones y entonces director de El Heraldo (hoy es director consejero), Juan B. Fernández Renowitzky, también predijo, sin ser brujo, que la peor librada sería la televisión pública regional, porque al Gobierno central le importa un pepino esa televisión.
Todo eso ha sido certero
El artículo 75 de la Constitución dice: El espectro electromagnético es un bien público inenajenable e imprescriptible su jeto a la gestión y control del Estado. Se garantiza la igualdad de oportunidades en el acceso a su uso en los términos que fije la ley.
Para garantizar el pluralismo informativo y la competencia, el Estado intervendrá por mandato de la ley para evitar las prácticas monopolísticas en el uso del espectro electromagnético.
Artículo 76—La intervención estatal en el espectro electromagnético utilizado para los servicios de televisión, estará a cargo de un organismo de derecho público con personería jurídica, autonomía administrativa, patrimonial y técnica, sujeto a un régimen legal propio. Dicho organismo desarrollará y ejecutará los planes y programas del Estado en el servicio a que hace referencia en el inciso anterior.
Artículo 77—La dirección de la política que en materia de televisión determine la ley sin menoscabo de las libertades consagradas en esta Constitución, estará a cargo del organismo mencionado. La televisión será regulada por una entidad autónoma del orden nacional, sujeta a un régimen propio. La dirección y ejecución de las funciones de la entidad estarán a cargo de una junta directiva integrada por cinco (5) miembros, la cual nombrará al director. Los miembros de la junta tendrán período fijo. El Gobierno Nacional designará dos de ellos. Otro será escogido entre los representantes legales de los canales regionales de televisión. La ley dispondrá lo relativo al nombramiento de los demás miembros y regulará la organización y funcionamiento de la entidad.
Parágrafo.—Se garantizarán y respetarán la estabilidad y los derechos de los trabajadores de Inravisión.
Ahí estuvo el veneno
Los Constituyentes de 91 redactaron una normatividad precisa y con una visión futurista muy clara. Lo hicieron al crear un ente, similar a la respetable Comisión del Banco de la República, que es autónoma, independiente, con recursos propios y con plena autoridad sobre todo lo que tenga que ver con el aspecto monetario del país.
Los constituyentes quisieron hacer algo exacto con la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), con autonomía, independiente y autoridad. Ahí está todo escrito. Y recoge parte de las leyes 182 de 1995 y la 335 de 1996. Y el engendro de la nueva Ley de 2012, la número 1107.
El craso erro que cometieron los Constituyentes del 91 fue dejar en manos del congreso de la República reglamentar y ajustar los artículos 75, 76 y 77. Se pasaron de generosidad, modestia y respeto al poder legislativo, porque les dejaron mucho poder en manos de ese cuerpo del Estado la reglamentación de la CNTV. Y ahí fue donde los congresistas metieron la mano, con unas normas tramposas que les permitieron meter a toda una abundante burocracia y una hemorragia de contratos y asesores externas que desangraron a la CNTV.
La solución fue salvaje, infame, injusta e irrespetuosa con la comisión que en la Asamblea Nacional Constituyente se devanó los sesos desde las ocho de la mañana hasta las dos de la madrugada. Para que viniera el Gobierno de Uribe y dijera que extirpar esos artículos de la Constitución no tenía ningún problema. Así como extirpó el que en forma clara y taxativa le prohibía la reelección. El famoso «articulito» que Fabio Echeverri Correa minimizó, así como cuando alguien la pregunta por su inmensa fortuna dice: “lo que tengo son unos centavitos por ahí en manos de Luis Carlos Sarmiento Angulo”. Que dicho sea de paso, con sus tasas de intereses usurera le roba a los pobres para ayudar a los ricos como Echeverri Correa, quien fue durante numerosos años el presidente de la Andi.
Necesitaba reajuste y tapar las goteras
Cuando una casa tiene el techo con láminas rotas o con los amarres reventados por el óxido, se llena de goteras. La solución no es destruir la casa con un buldozer para hacerla de nuevo.
Eso era lo que requería la CNTV. Con una ley, modificar el complejo e inadecuado proceso de escogencia de algunos de los miembros de la Comisión; dotarla de un eficiente servicio de auditoría e interventoría dentro de la misma institución; acabar con la posibilidad de que los congresistas metieran la mano en la CNTV y ponerle punto final al desangre por la corrupción con los dineros que se enviaban a los 8 canales regionales.
A propósito, los directivos de Telecaribe brillaron por su ausencia. Uno de los organizadores del foro señaló que llamaron personalmente al gerente Juan Manuel Buelvas y la respuesta fue que él no creía en esos foros o conversatorios en donde se iba era a «hablar paja». ¿Se le subieron los humos a Buelvas? Sería una lástima, porque la soberbia y el autoritarismo son malos consejeros. Hay que advertirle que los recursos que ahora le llegan a chorros a los canales regionales por parte de la Autoridad Nacional de Televisión (ANT -que es un apéndice del Ministerio de las TIC-), con las nuevas facilidades y rebajas que el Gobierno concederá a los concesionarios del 4G, el chorro se irá agotando poco a poco, y la televisión pública regional irá muriendo de manera lenta porque no tendrá para hacer programaciones atractivas para un televidente que se ha vuelto exigente como el que más, con una oferta dimensional.
No dejó nada al azar
La Constitución Nacional en sus artículos 75. 76 y 77 previó todo esto que se nos viene encima con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Dotó a la CNTV de la autoridad y la independencia –como la tiene la del Banco de la República para fijar las tasas de interés y todo lo que tenga que ver con esos temas- para manejar, controlar y administrar el espectro electromagnético; evitar los monopolios y la conformación de “carruseles” para el manejo de las pautas.
La CNTV tenía los mecanismos para impedir que Movistar, Claro, Tigo y Une, conformaran un «cartel» para acordar tarifas «disfrazadas» con nuevas modalidades “de los juguetes del momento en los smartphones. Como en ese campo tienen cantidades de nicho, con esos jugueticos atraen a los clientes-cándidos que aceptan el generoso ofrecimiento de las empresas de celulares y empiezan a jugar gente adulta que retorna a la niñez con esos jugueticos por Facebook, Twitter y todo lo que viene para encima con la adjudicación de la 4G (Cuarta Generación) en el espacio electromagnético y las grandes autopistas de Internet.
La impresión que se llevaron Martha Villalba y demás asistentes al foro es que no valía la pena descuartizar la Constitución en estas materias. Y la propuesta, que le gustó a la doctora Villalba, es presentar una Ley Marco de la TV, que recoja mucho de todo ese esfuerzo que hicieron los Constituyentes del 91 por dejar este tema lo suficientemente reglamentado y organizado.