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Ariadna Gutiérrez Arévalo: Señorita Colombia, hija del poeta Jorge Marel

Es una historia que parece sacada de los libretos de las novelas venezolana. Es la realidad que supera la ficción.

Por Francisco Figueroa Turcios

Jorge Hernández Gómez, mejor conocido como el poeta Jorge Marel, es el papá de Ariadna Miss Colombia 2014-2015.

Jorge Marel, seudónimo literario de Jorge Hernández Gómez, poeta, escritor, filósofo y gestor cultural, conocido como el Poeta del mar, es el padre de la nueva soberana de la belleza, Ariadna María Gutiérrez Arévalo.

Al rompe, surge la pregunta: ¿Y el apellido paterno por qué lado cuadra, si no corresponde al del gran poeta sincelejano, Jorge Hernández Gómez?

Resulta que Jorge tuvo una relación con Shirley Álvarez Arévalo, de la cual resultaron dos hijas: Alexandra y Ariadna. Shirley decidió separarse de Jorge y radicarse en Barranquilla con sus dos hijas, en la casa de sus tíos. Ariadna tenía solo siete meses cuando llegó a la Capital del Atlántico. Las dos hermanas fueron registradas con  los apellidos Ávarez Arévalo. 

Jorge fue el encargado de seleccionar el  nombre de sus hijas. Cuando nació Ariadna, tuvo la corozonada de que su hija sería reina, de allí que le colocó el nombre de Ariadna, diosa griega (Ariadna fue, en la mitología griega, la hija de Minos y Pasífae, los reyes de Creta que atacaron Atenas tras la muerte de su hijo Androgeo).

Y frente a las hermosas playas de Tolú, donde reside, Jorge Marel se inspiró y le compuso en el año dos mil un poema a su hija:

Ariadna

Como la heroína de Teseo,
para que me salvaras por fin
del laberinto de mi soledad
con el hilo sagrado de tu amor
y tu ternura de hija y amiga.

Jorge Marel con sus dos hijas, Alexandra y la bebecita Adriadna, con unas primitas en Sincelejo.

Sí es mi hija

Ariadna, recibida como la soberana que es, por el pueblo sucreño. El desfile terminó en la Plaza de Majagual.

Jorge Marel está feliz por el éxito de su hija Ariadna y en el momento que lo contactamos estaba disfrutando del atardecer frente al mar Caribe en las playas de Tolú.

Lachachara.co: Maestro, para felicitarlo por el titulo de reina de su hija Ariadna.

Jorge Marel: «Sí, Ariadna es mi hija, esa es la realidad. Soy el padre de la reina».

Lachachara.co: ¿Cuál es la historia del por qué ella no lleva sus apellidos?

Jorge Marel: «Ese tema no lo hablo, ni con mi familia. Ese tema lo puedes hablar con la mamá de ella que vive en Barranquilla».

Lachachara.co: ¿Qué le inspiró colocar a su hija el nombre de Ariadna?

Jorge Marel: «Siempre he sido un amante a la literatura griega y me llamó la atención el nombre de la Diosa Ariadna».

Una hermosa historia de vida

El parentesco entre Sofía Vergara, Ariadna Gutiérrez y Paulina Vega Dieppa se debe a las hermanas Gómez Támara. A principios del siglo pasado, Amira, Pepita y Clara Elvira eran tres señoritas de la alta sociedad sincelejana cuya belleza aún se comenta entre los relatos de la capital sucreña; Pepita emigró a Barranquilla y su bisnieta es Sofía Vergara, hoy una de las actrices más cotizadas de la televisión mejor pagada del mundo; Clara Elvira tuvo a su hija Elvira quien fue Señorita Atlántico en los años 50 y a su vez, la nieta de ésta, sería Señorita Colombia 60 años después (Paulina Vega Dieppa, antecesora de Ariadna); y Amira es madre de Jorge Marel y abuela de la recién coronada señorita Colombia, Ariadna Gutiérrez.

La Soberana con sus amigas sincelejanas de infancia.

A diferencia de la mayoría de Señoritas Colombia, Ariadna Gutiérrez no proviene de una familia pudiente ni cursaba estudios superiores en una universidad de renombre.

Si de encontrarle un hada madrina a esta historia se tratara, entonces habría que mencionar al cordobés Fernando Hurtado que en cuestiones de modelaje es lo más cercano al Rey Midas; todo lo que toca lo convierte en oro y como era de esperarse así hizo con Ariadna a sus 17 años. Gracias a la agencia Contacto Básico, la joven se posicionó como una de las modelos más importantes del país por medio de campañas publicitarias, portadas de revistas, editoriales de moda, desfiles y demás trabajos que solo le auguraban un futuro prometedor.

Pero como Dios le da pan al que no tiene dientes, los 80 millones de pesos que anualmente facturaba esta joven promesa del modelaje no reemplazaban su sueño de la infancia. Ariadna nunca soñó con ser modelo sino con ser reina y ni siquiera el hecho de que más de una ex Señorita Colombia añorara con tener sus posibilidades o que los reinados ya no tienen la importancia de antes, hicieron que desistiera de cumplirse a sí misma una de sus metas más personales, aunque esto significara el sacrificio de su carrera como modelo por más de un año para atenerse a un estricto reglamento, lo cual es algo que ninguna otra modelo de su nivel en este país había hecho antes.

 

 

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