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La Ruta del Color de San Juan de Betulia se tomó a Sincelejo

Por: Francisco Figueroa Turcios

Lo que nació como un susurro de pinceles en San Juan de Betulia hoy resuena con fuerza en la capital de Sucre.
La Ruta del Color no se quedó en las calles de San de Betulia: decidió caminar, cruzar carreteras, atravesar el polvo ardiente, hasta instalarse en el corazón de Sincelejo.

No fue una mudanza improvisada. Fue la confirmación de que cuando una comunidad cree en su talento, el impacto trasciende fronteras municipales. La capital de Sucre comenzó a vestirse con los colores que antes eran patrimonio exclusivo de San Juan de Betulia.

La Ruta del Color aportó a todos los pintores que convirtieron a San Juan de Betulia en una galería de cielo abierto como Albeiro Mendoza Ascensión, Anselmo Gil Gil, Sebastián Hernández Blanco, José Vergara Badel, Jazmín López Acosta, Stalin Severiche Gil, Benjamín Barreto Diaz, Antonio Suarez Badel y Eider Tovar Villadiego…

De política pública a arte comunitario

Foto: Lucy García escucha atenta a la Niña Tulia que le sugiere llevar la Ruta del Color a Sincelejo

La Ruta del Color encontró eco en la visión de la gobernadora Lucy García, quien entendió que el arte no es un lujo decorativo, sino una herramienta de transformación social. Los vecinos ya no hablan solo de casas pintadas. Hablan de una calle que ahora invita a ser recorrida, fotografiada, admirada.

La gobernadora Lucy García sorprendió a los habitantes de la calle Virgen de Guadalupe del barrio Sevilla con esta iniciativa de arte comunitario, con el que transformará sus viviendas y sus vidas.

» No es chisme. La Niña Tulia me tiró el dato. Me dijo que » En Sevilla, Sincelejo una Calle de Primera se hizo realidad. Ya no hay barro. Las personas mayores caminan tranquilas, y el barrio está más orgulloso que nunca» puntualiza Lucy García sobre la idea de empoderarse de la Ruta del Color de San de Betulia para replicarla en la Capital de Sucre.

Para hacer realidad esta bonita obra, la mandataria de los sucreños contactó a Óscar Ortega, creador del proyecto Amigos del Parque, el que lideró la Ruta del Color de Betulia, que se convirtió en un atractivo turístico del departamento y en una parada obligada en la sabana sucreña.

Es así como Óscar Ortega diseñó la nueva Ruta del Color de Sevilla y los vecinos al ver lo hermosas que quedarían sus viviendas, no dudaron en dar el sí y hoy sus casas se están convirtiendo en arte comunitario.

«Para mi y todos los betulianos es muy significativo que el proyecto la Ruta del Color continue llenando de colores a otras comunidades del departamento de Sucre. El proyecto de Lucy García, gobernadora de Sucre se llama calles de primera y la idea que San Juan de Betulia a través de la Ruta del Color aporte los elementos artísticos. Me pareció excelente idea de la gobernadora no sólo llevar pavimento a las comunidades sino llevar el arte» reseña Òscar Ortega, lìder del proyecto Tuta del Color.


El impacto: más allá de la estética

La Ruta del Color en Sincelejo es un mensaje claro: el desarrollo también puede tener tonalidades.

El proyecto dinamiza el turismo urbano, fortalece el comercio informal, activa el sentido de comunidad y proyecta una imagen distinta de la ciudad. No se trata únicamente de atraer visitantes; se trata de reconciliar a los habitantes con su propio entorno.

El color, en este caso, es estrategia social. Replicar la Ruta del Color en Sincelejo significaba algo más que pintar fachadas: era intervenir la autoestima colectiva, dignificar barrios, convertir calles ordinarias en escenarios turísticos.

«Replicar la Ruta del Color en Sincelejo, es apostar por el arte, la cultura y el talento de nuestra gente», resaltó Lucy García, en su visita de inspección a los trabajos en la Calle de Primera del barrio Sevilla.

El barrio Sevilla fue el punto de partida. La Calle de Primera, en la zona norte, comenzó a dejar atrás el gris cotidiano para abrazar una nueva identidad.


Sevilla: donde el barrio se volvió galería

Las brochas no solo llevaron pintura; llevaron ilusión. Artistas locales, como Lewis de Jesús Ayala, comenzaron a plasmar imágenes alusivas a la sabana sucreña: ganado, paisajes abiertos, símbolos culturales que cuentan quiénes somos. Cada mural es un espejo donde la comunidad se reconoce. Cada trazo es una afirmación de pertenencia.

«Yo tenía pensado adornar mi casa con un mural bien bonito para la inauguración de la calle, pero vino la gobernadora y nos sorprendió con la Ruta del Color, una noticia grandiosa, porque no será solo mi casa sino toda la calle llena de colores», afirmó Leiwis Ayala sobre el proyecto social.

Porque cuando una ciudad decide pintarse, no solo cambia su fachada: cambia su narrativa. Sincelejo empieza a entender que la belleza también es política pública, que el arte puede ser motor económico y que los barrios no están condenados al olvido si hay voluntad colectiva.

La Ruta del Color no llegó a la capital para adornarla. Llegó para recordarle que en cada pared late una historia, y que en cada historia hay una oportunidad de transformación. Hoy en Sincelejo no solo se escucha en los acordeones: también se lee en los muros. Y el color, como una bandera silenciosa, ondea anunciando que el talento sucreño ya no tiene fronteras.

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