Miller Baldovino Hoyos, joven participante del reciente PoemaRío, nos comparte dos de sus textos.
Por Miller Baldovino*
Miller Baldovino
*Su obra poética abarca las secuelas del conflicto armado, la nostalgia por los paisajes de la infancia y los amores ausentes. Poemas como: «Todas las máscaras»,»Napalm»,»Realengo» y » Te espero en una ciudad llamada Meira DelMar» han sido publicados en la revista Latitud del Diario El Heraldo y en otras revistas especializadas. Ha participado en PoemaRío, festival internacional de poesía en el Caribe, y en espacios reconocidos de poesía en el Caribe como en el caso de Poetas bajo palabra.
Plegaria del porteño
La barca se mece en el agua insurrecta
con el fulgor ambarino de sus perforadas tablas,
sobre ella la sofocada carne
en ofrenda a las bestias marinas,
en plegarias derramadas
con lágrimas alcalinas
a las aguas del cielo en el mar,
al espacio abierto jamás conquistado.
Mar embravecido que cargas en tus hombros
al pescador en naufragio
mirando hacia abajo en espera
de un ángel acuático a su rescate
o a tu vientre del misterio profundo
con algas que lo lleven al sosiego
de una muerte azul y dormida.
Céfiro Nocturno
Ya no te apagas como candil olvidado en la selva
ya no retienes la vida en tus manos ampolladas
ya no tributas tu sudor en la plantación,
ya no palpitas en tambores prohibidos,
ya no enmascaras tus himnos negros en salmos,
ya no te escondes al interior de tus venas abiertas.
Ahora hierves en el Mississippi
a quien reclama tu carne como suya,
transmutando lamentos de ancestros
en bocanadas tristes al tercer cielo
con tu sax que surca el viento
Llevando consigo un pueblo eterno,
se cierne en el monte Driskill,
se cierne en tus anónimos sepulcros.
Burbujas efervescentes colgando de nubes
que después descienden sobre la noche
como una atmósfera exasperada,
con New Orleans dentro de una copa,
en un jazz que llueve herido
en el swing y en la vuelta a tema,
Polifónicas flamas condensadas en el alcohol
de un corazón inflamado de difuntos amores,
solo extinguidas en el último trago,
solo extinguidas en la última coda.