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La plaza de Majagual, famosa por el Joe Arroyo

En todos los temas de fandango interpretados por Álvaro José Arroyo, mejor conocido como El Joe, se escucha su pregón sonoro y musical: ‘¡En la Plaza de Majagual, Sincelejo!’ como si hiciera parte del cuerpo de la canción.

Porque el Joe lo hace con el alma. Se nota que le sale de muy adentro envuelto en una seda de nostalgia.

Cualquier desprevenido se preguntará ¿por qué el Joe Arroyo le hace ese homenaje a este sitio? La respuesta es tan grata como sencilla: El Joe lo hizo siempre en agradecimiento a Sincelejo, donde está situada la plaza. Porque fue la tierra que lo acogió con los brazos abiertos en momentos en que se le cerraban todos los espacios en su Cartagena natal.

La diferencia lo marcó para siempre. En su ciudad natal terminó cantándole a las putas y sus amantes en los burdeles de mala muerte.

En la capital sucreña, al lado del Combo Alegre del compositor, acordeonista y cantante Rubén Darío Salcedo (autor de ‘Fiesta en corraleja’, el himno de las festividades patronales con toros a bordo en todas las poblaciones de la Región Caribe), empezó a actuar en los clubes sociales, en los matrimonios, en fin, en las fiestas de postín.

Por eso el Joe, un hombre de unas condiciones humanas admirables, con una sensibilidad a flor de piel y lleno de gratitud, hizo famosa a la Plaza Majagual porque fue allí en ese mítico lugar donde inició su carrera artística en firme. Y, como si fuera poco, fueron muchas las madrugadas en que, después de alguna parranda, lo acunaron las bancas amables de aquella plaza. Allí durmió de manera plácida muchas de sus noches durante la larga estancia en Sincelejo en casa de Rubén Darío Salcedo.

Al visitar la Plaza de Majagual, al rompe, uno observa que hay un gran vacío…falta la escultura del Joe Arroyo, un icono de la música del Caribe…Hoy Sincelejo está en deuda con hacerle este homenaje al Joe… Así como Barranquilla se lo hizo.

   

La escultura de Joe Arroyo al lado de la esbelta fandanguera –escultura que adorna una esquina de la Plaza- daría una visión emocionante al visitante. A propios y extraños. Lo cual se complementaría con todos los demás elementos que con indiscutible acierto se encuentran en la plaza, especialmente esas baldosas con las filigranas del tejido del sombrero vueltiao, pintadas por los artesanos de Tuchín, San Antero, Sampués y otras localidades que conservan esta riqueza cultural histórica. Ahí les queda esa inquietud al Alcalde, a los Concejales, a los Diputados, a los Congresistas y a los amantes de la cultura que en Sucre los hay, por fortuna, en abundancia.

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