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La piel de zapa todavía alcanza a Junior para soñar…

Por: Francisco Figueroa Turcios

La historia de la piel de zapa continúa vigente en la aspiración de Junior de clasificarse entre los ocho mejores de la Liga BetPlay II. La cuenta regresiva ya no se hace con los dedos de una mano, sino con una calculadora que parece tener vida propia y que, partido a partido, va diciendo cuánto le queda al sueño del bicampeón.

Las cuentas están sobre la mesa. No hay espacio para la calculadora del azar ni para las matemáticas de la ilusión. Junior sabe exactamente cuál es el camino que debe recorrer para intentar meterse en la pelea por los ocho mejores de la Liga BetPlay II.

Las calculadoras ya hicieron su trabajo. Los números están sobre la mesa, fríos, exactos, sin espacio para sentimentalismos. Junior tiene seis puntos y necesita llegar a 28 para meterse en la pelea por uno de los ocho lugares que conducen a los cuadrangulares. Son 22 puntos por conseguir.Y ahí comienza la verdadera historia.

Porque una cosa es hacer cuentas y otra, muy diferente, cumplirlas dentro de una cancha de fútbol. Las estadísticas pueden dibujar caminos, establecer escenarios y marcar el número que mantiene encendida la esperanza, pero después son once jugadores los que tienen que transformar esas cifras en goles, victorias y puntos.Los números están hechos; ahora hay que cumplir las metas.

Cinco partidos en el Romelio Martìnez…

Junior tiene pendientes cinco partidos que, dentro de este ejercicio estadístico, tienen nombre y apellido de victoria: Deportivo Independiente Medellín, Inter de Bogotá, Deportivo Pereira, Águilas Doradas y Cúcuta Deportivo. Son cinco estaciones en las que el margen de error prácticamente desaparece.

Y la travesía comienza este sábado 25 de septiembre de 2026, en el estadio Romelio Martínez, frente al Deportivo Independiente Medellín, con Juan Fernando Quintero como uno de los hombres llamados a encender la esperanza rojiblanca.

El partido ante el Medellín, no será un reto fácil. Sebastián Viera lo sabe. El técnico entiende que a Junior le quedan partidos que no admiten distracciones, encuentros en los que cada balón, cada duelo y cada minuto tendrán el peso de una final.

Por eso ha convertido cada jornada que queda en un desafío. No hay espacio para claudicar, mucho menos para bajar los brazos. La consigna es resistir, competir y ganar. La piel de zapa sigue encogiéndose, pero todavía queda un pedazo de ella entre las manos del Junior. Y mientras exista, mientras la matemática mantenga abierta la puerta de los ocho, habrá que seguir luchando.

El primer capítulo de esta nueva travesía se escribe en el estadio Romelio Martínez. Allí comienza la cuenta regresiva.Medellín es el primer obstáculo. Y Junior necesita convertirlo en el primer paso hacia la resurrección.

Ganar 2 de visitantes y empatar uno…

En calidad de visitante, ante Llaneros y Deportivo Pasto, Junior deberá ganar sí o sí. No hay margen para repartir puntos ni para dejar la tarea a medias. Son seis puntos marcados en rojo en la hoja de ruta, seis unidades que no pueden perderse en el camino porque, en esta carrera contra el calendario, cada empate comienza a parecerse demasiado a una derrota. Y entonces aparece la llamada cereza en el pastel: Atlético Bucaramanga.

Frente al conjunto santandereano, el cálculo contempla, como mínimo, un empate. Un punto que, en cualquier otra circunstancia, podría parecer modesto, pero que dentro de estas cuentas adquiere el valor de una moneda de oro. Porque cuando la piel de zapa comienza a encogerse, hasta un empate puede convertirse en un salvavidas.

La matemática, entonces, no le está prometiendo nada a Junior. Apenas le está mostrando un camino. Y ese camino es estrecho. Es como caminar por una cuerda tendida sobre el abismo: cinco victorias en casa, dos triunfos obligatorios afuera y, como mínimo, un empate ante Bucaramanga. La ecuación conduce al número que mantiene encendida la ilusión. Pero las calculadoras no entran a la cancha, no sienten la presión de una tribuna, no escuchan el murmullo de miles de hinchas cuando el reloj comienza a consumir los minutos.

Eso le corresponde a los futbolistas. A ellos les toca convertir las cuentas en goles, los pronósticos en resultados y la estadística en realidad. Porque las cuentas están hechas. Ahora viene la parte más difícil: cumplirlas. La piel de zapa todavía existe. El sueño de los ocho todavía respira. Pero, como en la novela de Balzac, el espacio para equivocarse se hace cada vez más pequeño. Junior ya no puede preguntarse cuánto necesita para clasificar…Ahora tiene que preguntarse algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil:

¿Será capaz de ganar todos los partidos que la calculadora le está exigiendo? La respuesta ya no está en las cuentas. Está en la cancha.

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