Los más de 7.000 indígenas que ingresaron a la capital colombiana en medio de una gran cobertura mediática con la intención de presionar a Iván Duque para que se reuniera con ellos, se regresan este miércoles 21 de octubre al Cauca sin lograr su objetivo principal.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
En medio de una gran cobertura mediática, temores expresados por el Gobierno Nacional y estigmatización por parte de algunos factores políticos, el pasado lunes 19 de octubre el movimiento indígena conocido como La Minga, ingresó a Bogotá tras recorrer más de 600 kilómetros desde el Cauca y otros departamentos del interior del país.
Desde que comenzó en Popayán, el plantón indígena había sido claro: exigían la presencia del presidente Iván Duque para que se reuniera con ellos y que diera respuesta a una serie de requerimientos que llevan años sin ser respondidos por el Estado colombiano.
Entre las inquietudes de estos pueblos originarios está el recrudecimiento de la violencia, especialmente en el suroccidente del país, de donde viene esta minga en particular. Esta situación ha significado el peligro de muerte no solo para los indígenas sino para pueblos completos que están amenazados a ser desplazados bajo el sonido ensordecedor de las balas.
La minga indígena llegó el lunes 19 de octubre a
Bogotá para reunirse con el presidente Duque.
Pero la violencia no es lo único por lo que reclaman estos pueblos. También dicen estar amenazados por la afectación ambiental generada por la explotación minera bajo concesiones entregadas por el Estado, en muchos casos a empresas trasnacionales.
La minga exige que desde el gobierno de Duque se reconozca la existencia de grupos irregulares armados y se actúe en consecuencia para desmontarlos.
Son múltiples los reclamos que tiene la Minga con el Estado colombiano.
Otra petición destacable se relaciona con una reforma agraria integral, que reoriente el uso de la tierra priorizando la agricultura sobre la ganadería para beneficiar a los asentamientos campesinos que han quedado económicamente vulnerables después de décadas de violencia.
Duque no se reunió con ellos
Desde que se anunció la instalación de esta minga y exigieron a Iván Duque su presencia para que atendieran sus demandas, la posición del Presidente fue firme: no se reuniría con ellos bajo medidas de presión. El Palacio de Nariño envió varios emisarios hasta Popayán para atender los reclamos, sin embargo, los líderes indígenas mantuvieron su exigencia bajo el argumento de que los ministros y delegados gubernamentales no habían respondido a ninguna de sus quejas.
El mismo día de la llegada de la Minga a Bogotá, Duque viajó a Chocó.
Con este reclamo la minga indígena cumplió su ‘amenaza’ de trasladarse a Bogotá para presionar una reunión. Una vez en la capital colombiana, realizaron un ‘juicio político’ al presidente Duque en las afueras del Palacio de Justicia. En un acto simbólico con silla vacía incluida, los pueblos originarios, amparados en el artículo 246 de la Constitución que establece que los pueblos indígenas tienen la autoridad para realizar juzgamientos y sus correspondientes procesos dentro de sus territorios y en sus comunidades; sancionaron al Presidente por ignorar sus peticiones de encuentro.
El senador indígena Feliciano Valencia aseguró: “Si acudimos a la justicia ordinaria, ahí no pasa nada. Acudimos a la justicia indígena y negra para que ellos juzguen la actitud del presidente Duque e inmediatamente hagan llegar esto a la Corte Penal Internacional para que nos responda”.
Posición presidencial
Al igual que no fue hasta Popayán para reunirse con la minga indígena, Iván Duque también se mostró contrario a la idea de sostener un encuentro con los indígenas que se apostaron en Bogotá. Dijo que “no era necesaria la aglomeración” para entrevistarse con el Presidente, añadiendo la alerta por el riesgo que esta movilización representaba en un contexto de pandemia como el que estamos viviendo.
El mismo día lunes, a pocas horas después de haber llegado la Minga a Bogotá, el presidente Duque abandonó la capital para trasladarse a Chocó donde revisó la situación de seguridad en ese departamento. Indudablemente asesorado comunicacionalmente, se hizo fotografiar con autoridades locales y con la población. “Vamos a fortalecer la presencia de fuerza pública y llegar con inversión social para evitar que sean reclutados por las bandas”, dijo Duque en las calles chocoanas.
Retorno de la Minga
El martes 20 en horas de la noche, la minga indígena anunció al Secretario de gobierno de Bogotá, Luis Ernesto Gómez, que el miércoles retornaría al Cauca. “La Minga Indígena que se encuentra hoy albergada en el Palacio de los Deportes nos ha informado su decisión de retornar a su territorio y que mañana en una salida de Bogotá en sus vehículos, en sus chivas, saludarán a las organizaciones del Paro Cívico Nacional, saludarán su jornada de protesta antes de retornar al territorio”, señaló el funcionario distrital, vía Twitter.
La información fue confirmada este miércoles en la mañana por el dirigente y docente indígena, Mauricio Benítez, quien explicó las unidades de transporte saldrían desde el parqueadero del estadio El Campín y tras saludar a los participantes del Paro Nacional, tomarán la carretera vía el Cauca. Todo esto, sin haberse reunido con el presidente Duque.
