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La llamada de la sangre: Luca Zidane y el regreso a las raíces familiares

Por: Francisco Figueroa Turcios

La noche del martes 16 de junio 2026 para Luca Zidane fue agridulce. Cumplió el sueño de jugar el Mundial de fútbol México, Canada y Estados con Argelia. Amargo debut con Argelia en el partido ante Argentina el cual Lionel Messi le anotó tripleta en la derrota 3-0.

Luca nació en Francia y se formó futbolísticamente en España, por lo que podía representar a Francia, España o Argelia.  Es sabido por todo el mundo que es hijo del astro Zinedine Zidane.

Sin embargo, decidió jugar para la selección argelina porque su familia paterna tiene origen argelino, específicamente en la región de Cabilia, de donde eran sus abuelos.

Aunque defendió a Francia en categorías juveniles, nunca disputó un partido oficial con la selección absoluta francesa. Eso le permitió solicitar el cambio de asociación deportiva ante la FIFA, que aprobó su paso a Argelia en 2025.

El propio guardameta explicó que su decisión estuvo ligada a su identidad familiar y al vínculo emocional con su abuelo. También señaló que desde el primer contacto con la federación argelina sintió que era el camino correcto para construir su propia historia, lejos de la enorme sombra de su padre, Zinedine Zidane.

En resumen, Luca Zidane no juega para Argelia por haber nacido allí, sino porque posee ascendencia argelina por parte de su familia paterna y la FIFA le permitió representar a ese país al no haber jugado con la selección absoluta de Francia. Además, la decisión le permitió encontrar mayores oportunidades internacionales y honrar sus raíces familiares.

En un mundo donde millones de personas viven entre dos culturas, dos idiomas y dos banderas, la historia de Luca Zidane demuestra que la identidad no siempre se define por el lugar donde se nace, sino por las raíces que alimentan el alma. Su decisión de vestir la camiseta de Argelia es también un homenaje a millones de hijos y nietos de migrantes que llevan en el corazón la memoria de sus ancestros.

Porque el fútbol, más allá de los goles y las victorias, tiene la capacidad de unir generaciones, derribar fronteras invisibles y recordar que ningún sueño olvida el camino recorrido por quienes vinieron antes. En cada atajada de Luca no solo se defiende un arco; también se honra una historia familiar que cruzó mares, sobrevivió al tiempo y encontró en el deporte una forma eterna de pertenecer. Al final del sendero lo más importante para luca Zidane fue representar a la selección de sus abuelos paternos, más que cualquier resultado futbolístico….

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