«Separarse de la especie por algo superior no es soberbia, es amor, no es soberbia, es amor. Poder decir adiós es crecer », letra de la canción Adiós, de Gustavo Cerati. Despedida de uno de sus admiradores colombianos, Fernando Alzate.
Por Fernando Alzate
Empiezo este relato o crónica de un legado con aquella letra de la canción Adiós. El suyo es el aporte a la humanidad del artista más grande del Rock hablado en Español.
Gustavo Adrian Cerati emerge en un espacio de tiempo y una época bastante particular donde la opresión agresiva de una dictadura en Argentina prohibía escuchar música en inglés, música e influencia que supo absorber Gustavo como una esponja, inspirado en King Crimson, The Beatles, David Bowie, Pink Floyd y guitarristas como Jimmy Page (Led Zeppelin) y Ritchie Blackmore (Deep Purple), y como no mencionar a su maestro El flaco Luis Alberto Spinetta, catalogado como uno de los grandes pilares de la obra de Cerati. Por la complejidad de sus obras, tanto en lo instrumental, como en lo lírico y poético.
Lo más impactante en la vida de artista de Gustavo Cerati es su capacidad visionaria capaz de estar muchos pasos adelante a la época en la cual vivía, yo lo defino como un artista descontextualizado en el presente pero demasiado contextualizado en el futuro. Sus letras enviadas a través de códigos y signos se volvieron patrones y directrices de vida. Frases que marcaron mi vida y que me invitaban al análisis y a la diferencia, frases como: «Mereces lo que sueñas» invitación permanente a la búsqueda constante de los sueños. ¡Hey! Despierta que todo «Lo que seduce nunca suele estar donde se piensa» y quien puede desordenar átomos para hacer aparecer a la persona quien ama porque es «Es amor lo que sangra» y donde nos invitaba a otras vías de lenguaje «Si el lenguaje es otra piel, toquémonos más con mensajes de deseo»
Siempre nos invitó a usar el amor como un puente. Nos garantizaba que definitivamente a «nuestro amor nunca podrán sacarlo de raíz», podríamos escribir un libro entero descifrando sus mensajes, pero lo mas importante es que siempre dejó que su público pudiese adoptar esos mensajes a nuestras vidas en este fantástico mundo de Música Ligera.
Hoy más que tristes estamos nostálgicos por su ausencia física pero enormemente contentos porque nos dejó un modelo, una filosofía, una poesía solo para un publico superior del Rock capaz de traducir su música en todo un modelo no apto para un mundo banal y facilista.
El día en que pude ser capaz de captar aquellos códigos me di cuenta que la vida está hecha para marcar diferencia en la búsqueda constante de la calidad.
Más que un artista, un visionario. En el año 2003 ya nos advertía el futuro inevitable, en una de sus canciones:
«Fatalismo inútil, ignorar temores, me muero por creer que es posible. Seamos amigos».
Ahora ponle melodía y veras una pequeña parte de la dimensión del gran aporte a esta humanidad.
Un hombre distinguido, un artista inigualable. Como nos sucede a todos los que disfrutamos de la música de Cerati, sus álbumes y canciones nos inspiran, nos conectan, nos acompañan. Escucharlo nos hace vibrar con el valor de aquello que está más allá de lo tangible. Y que pudo imaginarse un «Lago en el Cielo» un hombre que estaba de paso por este mundo y que nos dejo claro que «Poder decir adiós es crecer».