Al comenzar el mes de junio de 1849 llega a las márgenes del río magdalena y se asienta en Malambo, que ya era un puerto de cierta trascendencia.
Por: José Serrano – Periodismo con altura.
- Foto de portada, archivo 1985 – Plaza y templo principal Malambo Atlántico
A mediados del siglo pasado el cólera se extendió por el mundo en forma de pandemia, parece que vino de la India y atacó después a Europa y los Estados Unidos de América; a Colombia vino en enero de 1849 desde el puerto de Colon en Panamá, de aquí pasó a Cartagena; según los datos que en sus memorias de viajero consigna don Salvador Camacho Roldán, quien fue contemporáneo de los sucesos, murió una cuarta parte de la población por esta causa.
Al comenzar el mes de junio llega a las márgenes del río magdalena y se asienta en Malambo, que ya es un puerto de cierta trascendencia.
En investigación realizada por el docente – investigador Carlos Ortiz, al consultar los libros eclesiásticos de la Parroquia Santa María Magdalena de Malambo se registran por el cura de la época Gregorio Martínez que por efectos de la epidemia del cólera (peste negra) en el año de 1849, desde finales del mes de junio hasta finales del mes de agosto murieron aquí en Malambo un total de 134 personas: 108 adultos (49 hombres y 59 mujeres) y 26 niños (14 niños y 12 niñas).
El cura Gregorio reseñó así el hecho en el libro de defunciones “los individuos que comprende la siguiente lista fueron muertos en medio de la calamidad del cólera y atacados por esta terrible epidemia”; cuando la policía con el rigor que demandaba la época, hacía conducir calientes los cadáveres para que fueran enterrados en una fosa común en donde hoy se encuentra el parque Marcos Valencia. Todo esto sin las formalidades de que fue necesario prescindir como los santos oleos, velorio, misa, entierro individual, con el fin de preservar la salud pública. Dicha lista comprende los muertos desde fines de junio hasta agosto del año 1849, en donde muchos cadáveres fueron enterrados en los patios de las casas y en el cementerio.
Al final, una medida que resultó efectiva contra la epidemia fue el agregar vinagre al agua de consumo y blanquear con cal las casas y tumbas de los fallecidos.
