Muy grande es la expectativa que existe en torno al partido de Colombia – Brasil por las eliminatorias al mundial de fútbol 2018 en Rusia.
Por: Víctor Herrera
Por lo menos ello nos hace olvidar por momentos la calamitosa situación económica y el abismo insondable de corrupción en que se encuentra el país.
Para la capital del atlántico es un verdadero privilegio ser la sede, pues en la mayoría de los países los encuentros de su selección se juegan en las ciudades capitales y no en las intermedias, como el caso de Colombia. Ese privilegio ha hecho que Barranquilla sea llamada de manera entusiasta: “La Casa de la Selección”. Es bueno establecer entonces qué tanto estamos haciendo justicia a este calificativo.
Recordemos al respecto que hace unos meses hubo una amenaza orquestada por algunos medios de comunicación desde el interior del país para maquinar la posibilidad de que la sede de la selección se trasladara a Medellín. Incluso se aprovecharon entonces del mal estado de la cancha del Metropolitano para poner a hablar al técnico y a algunos jugadores sobre el tema. En esa oportunidad la respuesta de la administración distrital fue comenzar un proceso contra-reloj para renovar totalmente el gramado del escenario deportivo. La respuesta funcionó y todo volvió a la calma.
Esta vez, de las 49.695 boletas del aforo del estadio, por lo menos el 85%, es decir casi 40 mil, son adquiridas (por compra o cortesía) por aficionados provenientes de otras partes del país. Aparte de las millones de pantallas encendidas en Colombia y en el exterior en las que observarán el encuentro del Metropolitano.
Debemos entonces aprovechar este privilegio de ser denominada la “Casa de la Selección” para ejecutar toda una estrategia permanente de Marketing de Ciudad que involucre por ejemplo:
- “Vestir” a edificios emblemáticos como el Miss Universo, el Girasol o el de la Intendencia Fluvial con una camiseta gigantesca de la Selección.
- “Uniformar” a los más de 200 buses del sistema de transporte masivo, Transmetro, con los colores del combinado patrio.
- Que los jugadores más destacados y el técnico de la Selección hablen de las bondades de la ciudad en comerciales difundidos a través de los medios y las redes sociales.
- Colocar imágenes de los jugadores representativos del equipo en vallas, paraderos y sitios estratégicos.
- Crear un rincón-museo de la Selección en la historia de las eliminatorias en Barranquilla.
- Vender camisetas y souvenires del onceno nacional con el mensaje de la ciudad.
- Diseñar un tour que incluya a la nueva sede deportiva de la Federación cuando esté culminada.
Se trata de convertirnos en protagonistas y no en meros espectadores. De empoderarnos de ser realmente la “Casa” y no simplemente, como hasta ahora, el “Hotel de la Selección Colombia”.