Faltan 92 días para que se dé el pitazo inicial en Brasil. El evento parece representar al mundo entero, pero ya se han hecho sentir al menos 13 millones de personas que sufren de hambre y falta de atención en el gigante de Suramérica.
Por Estela Monterrosa – Chacharera
Este bloque denominado Brics agrupa el 40% de la población y el 20% del PIB mundial, una muestra evidente de que muchos se engañan si creen que fue por su «jogo bonito» y sus lindas «garotas» que Brasil fue elegida sede del Mundial. Brasil tiene poderío presente y futuro global. Claro, en parte por estarse «robando» y comiendo solo un tesoro que no solo pertenece a Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela y Brasil, sino al globo terráqueo, porque es, en verdad una de las invaluables reservas naturales de la humanidad. Y Brasil la está destrozando impunemente. Derribando sus selvas, extrayendo sus costosos minerales, vendiendo sus maderas y forestando sus tierras para explotarlas en cultivos y ganadería extensiva. ¿Es eso justo? ¿Es políticamente moral que un país que presuntamente aplique los principios socialistas en su gobierno desde los tiempos del exlider sindical Lula haga esto contra la humanidad?
Naturalmente, hablamos de la reserva Amazónica, por la cual tanto luchó Francisco Alves Mendes Filho, nacido el 15 de diciembre de 1944 en Xapuri, Estado de Acre. Más conocido como Chico Mendes (Hollywood hizo una película sobre su vida), fue el hombre más valiente que con mayor honradez motivó a muchos campesinos para la lucha contra la destrucción de la amazonia por parte de poderosos empresarios de Sao Pablo y Rio. Como jamás pudieron sobornarlo, lo asesinaron cobardemente en la noche del 22 de diciembre de 1988. O mejor, quisieron matarlo esa noche. No pudieron. Porque Chico Mendes ahora sigue más vivo que nunca.
Por esta razón, las protestas que se iniciaron tiempo atrás tienen como origen no solo los gastos escandalosos en la construcción y mejoras de los escenarios deportivos y sus alrededores (no solo para el Mundial 2014, sino también para los Juegos Olímpicos 2016), también es una reacción al tratamiento que se le ha dado a más o menos 250 mil personas que han sido desalojadas de sus hogares para construir o ampliar bajo la excusa de proyectos específicos incluidos en la “Matriz de Responsabilidad del Mundial».
Por investigaciones hechas hemos podido descubrir que favelas (tugurios) que fueron destruidas aún hoy los terrenos siguen baldíos, no se ha construido nada. Entonces, ¿de qué sirvió arrasar con 500 viviendas, aproximadamente, que tenían su asiento allí? No eran casas espléndidas, con lujos, enormes ventanales de vidrios termoacústicos. Pero era el techo de gente pobre que ahí vivía, no feliz, pero por lo menos sin angustia y con algo seguro para guareserse.
Ahora a pocos días del partido inaugural del Mundial de Fútbol, las protestas siguen porque no se les ha dado una respuesta y los atropellos siguen y los sectores movilizados podrían tomar este momento como una oportunidad para fortalecer sus exigencias y lograr compromisos de atención a las demandas hechas.
Este es un evento que no es solo la efervescencia de los aficionados por ver a las grandes estrella como el local Neymar (ahora también la atracción del Barcelona), Messi, Falcao, Cristiano Ronaldo y toda esa pléyade de jugadores; esta Copa del Mundo tiene otras realidades que nadie menciona, pero que traen consigo implicaciones sociopolíticas y económicas de forma particular en el país anfitrión, especialmente en sus habitantes más pobres, qué serán los menos favorecidos. Además, con todo ese boom de la fiesta universal del balompié, lanzarán espesas cortinas de humo sobre el infame saqueo a las riquezas del trapecio amazónico, que, hay que decirlo una vez más, es propiedad de la humanidad, es el último pulmón que le queda funcionando bien a los seres de este planeta. Por eso ni siquiera es una propiedad explotable a su libre albedrío por Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela, las naciones que la rodean y tienen en sus respectivos mapas parte de ese territorio. Lo deseable es que el planeta despertara y viera la otra cara del Mundial Brasil 2014, lo que hay más allá de sus chicas de Ipanema y las garotas de las hermosas playas que se pasean atractivas, coquetas y desafiantes casi como Dios las trajo al mundo.