Como los conductores tenían tantos meses de no transitar por esta calle, se les ha olvidado que quienes transitan por las carreras, al cruzarla, deben hacer escuadra.
Por Rafael Sarmiento Coley
Con el mayor de los entusiasmos, cosa que se le admira, el alcalde Alex Char dio al servicio esta semana las obras finales de la calle 84, la vía que experimenta el ambicioso intento por dominar uno de los tantos arroyos peligros de la ciudad. Lo que se hizo fue un cajón de varilla y concreto para que el agua de los aguaceros más torrenciales se encajone y baje rauda y controlada hacia el Río Magdalena, sin causarle daño a nadie. Por encima del cajón va la nueva autopista de la calle 84, que desde dos cuadras más allá de 20 de Julio (carrera 43), es de una sola vía, bajando hacia el barrio Siape.
Ahora la moda es convertir la recién reconstruída calle 84 en parqueadero público al lado y lado de la vía.
A pesar del tremendo esfuerzo de la Secretaría de Movilidad por colocar a tiempo una excelente señalización que de manera muy explícita dice: 84 es Vía Preferencial.
Cualquier chofer sabe – aun aquellos que tengan el pase chimbiado- que cuando hay esa señalalización, quiere decir que no puede cruzarse la calle impunemente desde la carrera, como si fuera el dueño de la vía, porque se expone a que lo aplanche un tractomula, un furgón, un bus de Transmetro o uno de Sodis.
Ya van varios accidentes registrados, por fortuna, sin consecuencias trágicas. Pero tanto va el cántaro al agua hasta que se revienta. Por favor conductores, respeten las señales de “La Calle 84 es Vía Preferencial”. Y punto redondo. Y lo mismo va para los carros de mula, burro y caballos, esos sí que son los reyes de la vía. ¿Cuán pondrán fin a este verdadero peligro para todo el mundo?
La otra pata que le sale al gato, apreciado alcalde Alex Char, es que la gente en barranquilla es muy culicaliente. Ahora han tomado la 84 de paseo, con tan malas costumbres que se van tirando de los carros y los dejan mal parqueados, o simplemente los dejan bien parqueado, a sabiendas de que aquella es una vía rápida, y por lo tanto está prohibido parquear en la calle, así sea el mejor restaurante, así sea la Olímpica de la 84, que para eso tiene un excelente parqueadero con capacidad para 1.650 vehículos. Entonces, no tiene justificación que frente a la Olímpica de la 84, por la calle recién estrenada por el Alcalde, los conductores por sí y porque les da la soberana gana, hayan decidido hacer su “propio parqueadero en plena calle, y los demás conductores que se j….” No hay derecho y el Secretario de Transito debe ponerle fin a esa situación, lo mismo que la dinámica Anita Herrera con sus fotos curiosas a lo Blanca Flor y los dinámicos reguladores de la Escuela que dirige el viejo Deivi.