Por: José Gabriel Coley
La filosofía nació como magisterio. La historia de la educación es la misma historia de la filosofía, de Thales a Savater; y no solo en Europa, sino también en todas y cada una de las partes de ese todo que se llama humanidad.
Es así como, en esta esquina de Suramérica, a orillas del mar Caribe, un pensador nuestro tomando el semen universal de la filosofía, emprendió la tarea de fecundar de Educación Superior a su polis: Julio Enrique Blanco.
Barranquilla es una ciudad libertaria. No tuvo fundadores, abolengos, ni títulos nobiliarios; es hija de la república, sin pasado colonial ni esclavitud. Por aquí entró todo y de todo al país. Su crecimiento como urbe fue impresionante en las tres primeras décadas del siglo XX, muy a pesar del centralismo del interior en manos de la caduca regeneración latifundista conservadora que tocaba a su final.
Con los gobiernos liberales de 1930 en adelante, Barranquilla saltó a ser la segunda ciudad del país, con mucho desarrollo pero vacía culturalmente, tipo Fenicia, como la definió en ese momento Julio Enrique Blanco: había que transformarla en una ciudad alejandrina. Es decir, armonizar su progreso material insuflándole el correspondiente progreso espiritual. Por ello nunca se descuidaría en la conformación de la futura universidad el estudio de las humanidades y las bellas artes.
Según el profesor Eduardo Bermúdez, Blanco desde el segundo decenio de la pasada centuria estudiaba filosofía en general pero en especial a Kant, al cual traducía directamente del alemán. Evidentemente, el pensador de Koningsberg fue decisivo en su misión como “un hombre de pensamiento y acción educativa”, tal cual lo calificó su discípulo Julio Nuñez Madachí. “Una filosofía sin acción es como un concepto sin contenido”, solía decir el filósofo.
Y la filosofía de la educación le abrió el camino: “Lo que busco es echar las bases de la futura cultura, actividad científica, embellecimiento artístico, perfeccionamiento moral, espiritual, en suma, de la ciudad para la cual todos esperamos el más significado destino, Barranquilla”. La filosofía es meditación creadora y tiene que ver con la “in-tele-agencia”, que para Blanco era “una actividad creadora intencional de fines prácticos”.
En 1940 el Ministro de Educación Nacional Jorge Eliecer Gaitán nombró Director de Instrucción Pública del departamento del Atlántico a Julio Enrique Blanco, para que concretara las ideas que con deliberada premeditación filosófica había estado madurando, y comenzó con el Museo del Atlántico: “Un Ateneo para depositar lo mejor del espíritu de la ciudad, un Leviathán de la cultura atlántica, un auténtico templo, similar al que los griegos erigieron a sus musas para honrarlas”, comentaba la prensa de la época.
No obstante, dentro del Museo, mediante la Ordenanza departamental Nº 24 del 3 de junio de 1941, se creó el Instituto de Tecnología, “un centro de ENSEÑANZA SUPERIOR para la preparación de Ingenieros químicos y Químicos farmacéuticos…” siendo Julio Enrique Blanco su primer rector. Con esas dos carreras profesionales empezamos a ser la primera institución de estudios superiores descentralizada cuyo ejemplo fue imitado a través de Ordenanzas en el resto de departamentos del país.
Desde ese 3 de junio de 1941 hemos sido Educación Superior. Tanto así que el periódico estudiantil del Instituto se llamó Universitario del Caribe (Ver Coley, José Gabriel, Cátedra Universitaria, Barranquilla, 2016). A Ingeniería Química y Química y Farmacia se les agregaría por Ordenanza Nº 45 de junio 15 de 1943 Comercio Superior y Finanzas (hoy Ciencias Económicas), con lo cual se cumplía el requisito de la época de contar con un mínimo de tres facultades para ser nominalmente Universidad, hecho que ocurriría con la Ordenanza Nº 42 del 17 de junio de 1946.
Pero todo fue un solo proceso ininterrumpido en su fundación y así lo demuestran las Actas del Consejo Directivo, las Resoluciones y Acuerdos, que tienen un orden numérico consecutivo ascendente desde que se fundó el Instituto de Tecnología hasta después que se dio el nombre de Universidad del Atlántico, y todas están firmadas por el mismo rector Julio Enrique Blanco de 1941 a 1946 (Ver Ferro Bayona, Jesús, Visión de la Universidad ante el siglo XXI, Barranquilla, 1996).
Mayor claridad imposible. El 3 de junio es el cumpleaños 82 del Alma Mater del Caribe colombiano. ¡Felicitaciones!
