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Jesús Díaz: Debajo de la camiseta de beisbolista se escondía un excelente árbitro de fútbol

Representó al Atlántico en dos Torneos Nacionales de béisbol: infantil(1966) y juvenil (1972).

Por: Francisco Figueroa Turcios

Jesús Díaz e Isidro García

Jamás pasó por la mente de Jesús Díaz que un infortunio se convertiría en una fortaleza para afrontar el nuevo reto que le tenía el destino: de la lesión en el hombro que lo marginó de jugar béisbol, pasó a convertirse en el mejor árbitro de Colombia en el concierto internacional.

Jesús Díaz Giovannetti nació el 16 de octubre de 1954 en el barrio Moderno en el Suroriente de Barranquilla. Cuando cumplió 10 años de edad, sus padres Gustavo Díaz y Francisca Palacio decidieron irse a vivir al barrio Santuario. Allí Jesús comienza a jugar bola de trapo en las polvorientas calles de ese sector de la Capital del Atlántico. A los pocos meses construyen en el barrio Santuario una cancha de béisbol, Jesús se contagia de la ‘fiebre’ de la pelota caliente al igual que los chicos de su edad.

Receptor  fue la posición que escogió Jesús Díaz para jugar el béisbol y a fe que lo hizo con lujo de detalles. Cuando Rafael ‘Capi’ Arrieta comenzó a reclutar peloteros para conformar la selección Atlántico que participaría el Torneo Nacional Infantil en Medellín en el año 1966, apenas observó  jugar a Jesús pudo advertir las excelentes cualidades para jugar como receptor, por lo que no dudó un segundo en tenerlo en cuenta para el desafío que debía afrontar.

«No defraudé al ‘Capi’ Arrieta, fui el mejor catcher del Torneo y además fui el champion en bateo y robo de bases. A raíz de mi exitoso debut en el béisbol a nivel de selección Atlántico, me propuse como meta ser pelotero de las Grandes Ligas. Soñaba jugar en los Yankees», confiesa Jesús Díaz, quien no oculta la emoción de recordar su gesta en el béisbol.

Luego del Campeonato Nacional Infantil, Jesús Díaz pasó a jugar en el comité del barrio Montecristo con la novena Muebles Heredia, que se constituye en el primer club donde militó, y allí continuó mostrando sus excelente capacidades como pelotero con una gran proyección a nivel nacional e internacional. De Muebles Heredia pasó a jugar la categoría intermedia con  la novena Willard, cuyo mánager era Evaristo Martínez.

En 1972, Jesús Díaz integra el segundo seleccionado del Atlántico, otra vez  dirigido por  Rafael ‘Cap’ Arrieta, para afrontar esta vez  el Campeonato Nacional Juvenil  que tuvo como sede a Barranquilla y como escenario el estadio ‘Tomás Arrieta’.

Selección juvenil de béisbol del Atlántico 1972. Jesús Díaz aparece cuarto en la fila de los peloteros sentados

La selección Atlántico estaba integrada por los receptores (Jesús Díaz e Isidro García), Infielders ( Nilson Arrieta, Manuel Polo, Pedro Cabarcas, Raúl Guerra, Pedro Cervantes y Fernando Ortega), Outfielders ( Reynaldo Berrio, Freddy Polo, Hugo Meléndez y Rafael Ruíz) y Lanzadores (Sofanor Villa, Eugenio Galván, Alberto Beleño, Teófilo Osorio, Manuel Rodríguez y Alfonso Miranda).

Jesús Díaz volvió a ratificar sus condiciones de un gran prospecto en el béisbol con proyección internacional. Fue uno de los peloteros  más valiosos del Torneo, al disputar con los bolivarenses  Diego Cotta y Geronimo Blanco el título de bateo y ser el champion en bases robadas.

«En la noche del  viernes 5 de mayo de 1972, en el partido ante Antioquia, sufrí una distensión en el hombro derecho, saque fuerza para soportar el dolor y poder ocultar la lesión y continuar jugando ese compromiso crucial ante los antioqueños que ganamos 8 carreras a 0 . El día siguiente fui donde el doctor Issa Abuchaibe quien me infiltró para poder jugar la final la tarde del domingo 7 de mayo ante Bolívar. Ante los bolivarenses volví a mostrar mis capacidades tanto a la defensiva como a la ofensiva. Recuerdo que conecté dos hits y me robé dos bases pero al final Bolívar nos derrotó 9 carrera a 5, pese a la amargura por la derrota quedé satisfecho por mi rendimiento personal» señala Jesús Díaz.

Adiós al Béisbol

Jesús Díaz, orgulloso de la gesta que hizo por su paso en el béisbol (Foto: Gabriel Moncada).

El 20 de mayo  de 1972, Jesús Díaz recibió dos noticias: una buena y otra mala. La noticia buena fue que encabezaba el listado de peloteros  que representarían a Colombia en el Campeonato Mundial de Béisbol Juvenil con sede en Miami.

«Gerónimo Blanco, de Bolívar, y yo por el Atlántico fuimos los dos receptores convocados a la Selección Colombia a ese Campeonato Mundial. Pese a mi excelente desempeño en el Nacional Juvenil jamás se me pasó por la mente que podría ser convocado a la Selección Nacional, porque imperaba la rosca bolivarense. Para mi fue una gran sorpresa y esa mañana lloré de la emoción», reconoce Jesús Díaz.

En las horas de la tarde, Jesús Díaz recibe la noticia que le truncó su carrera exitosa en el béisbol y su aspiración de ser un pelotero de las Grandes Ligas. El dictamen médico de la lesión que sufrió en el hombro ante Sucre es que no podía continuar ejerciendo la labor de catcher, por lo que le recomendaron jugar en la segunda base.

«Mi pasión en el béisbol era jugar de receptor, no me llamaba la atención desempeñarme en otras posiciones, por lo que al recibir el dictamen que no podía continuar jugando de catcher decidí con el dolor de mi alma retirarme de la práctica de este deporte. Fue una decisión difícil de tomar porque echaba por la borda mi ilusión de jugar en las Grandes Ligas», señala Jesús Díaz, mientras su mirada se entristece mientras hace un esfuerzo para  no volver a llorar así como lo hizo hace 46 años.

Jesús Díaz pasó a ser umpire (árbitro) en el barrio La Victoria. Julio Quiroz, al observar a Jesús Díaz laborando como umpire, lo convenció para que fuera árbitro de fútbol y aceptó el reto, convirtiéndolo más tarde en el mejor de toda la historia del arbitraje en Colombia y es un referente a nivel internacional.

Tres golpes en la Vida

Jesús Díaz observa la majestuosidad del estadio ‘Edgar Renteria’, donde tuvo la oportunidad de jugar béisbol (Foto: Gabriel Moncada)

Y es que en sus 64 años de edad, Jesús Díaz  la vida le ha dado tres golpes letales, por lo que le ha tocado sacar fuerzas para poderse superarlas.

Primer golpe: el 5 de mayo 1972, sufre la lesión en el hombro en el Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil, que lo margina de la práctica de este deporte.

Segundo Golpe: El 15 de Noviembre 1989 asesinan en Medellín al árbitro bolivarense, Álvaro Ortega Madero, él fue testigo del homicidio.

Jesús Díaz pasaba por el mejor momento de su carrera deportiva: pitó  en el Mundial de Fútbol de México 1986 (actuó en  dos partidos: Bélgica-Irak y en los cuartos de final Alemania-México), en los Juegos Olímpicos en Seúl, Correa, 1988; final de la Copa América 1989 y en las eliminatorias del Mundial de 1990.  Por todo ese palmarés era considerado como uno de los árbitros de primera línea de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (Fifa) y ante el asesinato de Álvaro Ortega, él decidió renunciar del arbitraje.

Tercer golpe: El 15 de Julio  1985, en accidente aéreo, fallecen en Arauca  los árbitros del Atlántico Jairo Ballestas y  Jorge Dominguez, que se disponían a pitar en el Torneo de los Territorios Nacionales. A Jesús Díaz le correspondió como presidente del Colegio de Árbitros del Atlántico viajar para apoyar en el rescate de los cuerpos de sus dos compañeros, previo al Campeonato Mundial de Fútbol Juvenil en Rusia, donde el juez barranquillero fue en representación  de Colombia.

En Jesús Díaz, debajo del uniforme de beisbolista se escondía una excelente árbitro de fútbol, convertido en un icono a nivel internacional.

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