Icono del sitio La Cháchara

Jermín Peña: del fantasma de las tarjetas rojas a tricampeón con Junior

Por: Francisco Figueroa Turcios

Hubo un momento en que cada barrida para marcar a un delantero Jermein Peña parecía caminar al borde del precipicio. (Serie: Jermein Peña: ¿ sinónimo de tarjeta roja? (Final )

Jermein Peña jugaba con el corazón encendido, pero muchas veces esa misma intensidad terminaba convirtiéndose en una amenaza para su propio equipo. Las tarjetas rojas comenzaron a perseguirlo como una sombra incómoda, una condena que aparecía en los momentos menos oportunos y que alimentaba las dudas sobre su capacidad para liderar la defensa rojiblanca.

El 2026 parecía confirmar ese destino. Expulsiones dolorosas, críticas de la prensa y cuestionamientos de los aficionados colocaron al zaguero en el centro de la tormenta. Cada error disciplinario parecía agrandar la distancia entre el futbolista que soñaba con ser referente y el que terminaba abandonando la cancha antes de tiempo.

Tricampeón con Junior…

El fútbol suele ofrecer una segunda oportunidad a quienes están dispuestos a aprender de sus heridas.

Cuando llegaron los partidos decisivos del campeonato, Junior necesitaba mucho más que un defensor fuerte. Necesitaba un hombre capaz de pensar antes de reaccionar, de anticipar antes de golpear, de imponer autoridad sin recurrir a la violencia. Jermein Peña entendió el mensaje.

La final no se ganó únicamente con goles. También se construyó desde la serenidad de quienes comprendieron que los campeonatos exigen inteligencia emocional. Frente a delanteros rápidos, provocadores y peligrosos, como Dairo Moreno (Once Caldas), Hugo Rodallega (Santafé y Alfredo Morelo (Atlético Nacional) el samario eligió el camino de la categoría. Donde antes aparecía el exceso, surgió la calma. Donde antes predominaba el choque, apareció la lectura del juego.

Reivindicación

Foto: Jermein Peña marca férrea a Alfredo Morelos

Así, mientras Junior resistía la presión en el Atanasio Girardot para asegurar la estrella número doce, Jermein Peña libraba una batalla paralela y silenciosa: la lucha contra sus propios fantasmas. Junior supo sufrir y defender la ventaja para coronarse campeón ante Nacional.

El título significó mucho más que una nueva vuelta olímpica. Para Jermein Peña representó una reivindicación personal. Su tercer campeonato con la camiseta rojiblanca ( campeón con junior 2021, 2025 y 2026) no fue solamente una medalla más en su palmarés.

Fue la demostración de que los futbolistas también maduran, que los errores pueden transformarse en lecciones y que la verdadera fortaleza no siempre está en la dureza de una entrada, sino en la capacidad de controlar el carácter cuando todo alrededor invita a perderlo.

Porque algunas estrellas se ganan con goles. Otras con atajadas. La de Jermein Peña tuvo un brillo distinto: fue la estrella del hombre que aprendió a vencer primero al rival más difícil de todos, el que habitaba dentro de sí mismo.

100 partidos con Junior…

La noche del 8 de junio de 2026 no solo le entregó a Jermin Peña el tercer título con el Junior. También le abrió las puertas de un club reservado para los hombres que han dejado una huella profunda en la historia rojiblanca.

En el estadio Atanasio Girardot, escenario donde Junior conquistó su estrella número 12, el defensor samario alcanzó los 100 partidos con la camiseta tiburona y celebró su tercer título con la institución, una coincidencia estadística que terminó convertida en símbolo.

El estadio Atanasio Girardot fue testigo de una doble consagración: la del equipo que volvió a reinar en Colombia y Jermin Peña transformó las dudas en legado.

Adiós al fantasma de las rojas

En jornadas de atrás, Jermin Peña parecía condenado a ser recordado por las expulsiones, las tarjetas rojas y los excesos de temperamento. Sin embargo, el fútbol suele recompensar a quienes aprenden de sus cicatrices.

El mismo defensor que alguna vez caminó por la cuerda floja de la indisciplina hoy aparece entre los jugadores más ganadores de la historia de Junior, instalado en el selecto grupo de futbolistas con tres títulos de Liga vistiendo la camiseta rojiblanca. La madurez terminó siendo su mejor fichaje.

Cuando el árbitro Andrés Rojas decretó el final del partido entre Atlético Nacional y Junior en Medellín, Jermin Peña no solo levantó otra copa. También levantó una historia de transformación. Sus 100 partidos y tres títulos son mucho más que cifras en una estadística; representan la victoria de la perseverancia sobre los errores, de la reflexión sobre el impulso y del aprendizaje sobre la caída.

En una época donde todo parece efímero, Jermin Peña demostró que la grandeza no siempre pertenece a quienes nunca tropiezan, sino a quienes encuentran la fuerza para levantarse una y otra vez. Bajo las luces del Atanasio, mientras Junior celebraba otra vuelta olímpica, Jermin Peña confirmó que los títulos engrandecen la carrera de un futbolista, pero es la capacidad de reinventarse la que termina construyendo una leyenda.

Salir de la versión móvil